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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Estados Unidos e Israel bombardearon territorio iraní en un intento por detener su programa nuclear y provocar un cambio de régimen. Según el experto Brian Fonseca, Washington busca debilitar a Irán a largo plazo y remodelar la geopolítica energética. Aunque ambos países comparten objetivos, Israel prioriza su seguridad, mientras Trump busca cambios políticos. Existe incertidumbre sobre posibles consecuencias, como un golpe de Estado en Irán o represalias. Si tienen éxito, se espera un Medio Oriente reconfigurado, con un Irán debilitado y realineamientos regionales.

Luego del bombardeo de Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní para —según dicen— intentar detener su programa armamentístico nuclear y conseguir un cambio de régimen luego de 47 años de la Revolución Islámica, surgen preguntas que van más allá de lo que ocurre en bases militares, sino sobre lo que podría ocurrir a futuro en Medio Oriente y, por qué no, en el resto del mundo.

Infobae se comunicó con Brian Fonseca, director del Jack D. Gordon Institute for Public Policy de la Florida International University —un experto de la geopolítica especializado en seguridad nacional de los Estados Unidos y política exterior— para hacerle cinco preguntas sobre los ataques coordinados contra Teherán y su cúpula.

– ¿Cuál es el objetivo de los bombardeos estadounidenses e israelíes sobre Irán?

– Los objetivos inmediatos de Washington son degradar o destruir las capacidades nucleares y militares de Irán, interrumpir el apoyo de Teherán a redes de apoderados regionales como Hezbollah, y aplicar presión sostenida sobre el régimen de manera que pueda debilitar la estabilidad interna y potencialmente catalizar disturbios o cambios políticos.

A más largo plazo, Washington quiere remodelar la geopolítica energética. Un mayor control sobre un Irán rico en petróleo ampliaría la influencia de Occidente sobre los flujos energéticos globales y afectaría indirectamente el acceso de China a suministros críticos, reflejando dinámicas estratégicas vistas en otros escenarios centrados en recursos como Venezuela.

– ¿Estados Unidos e Israel comparten los mismos objetivos?

– Estados Unidos e Israel están estratégicamente alineados, pero no son idénticos en sus objetivos. Ambos buscan detener el programa nuclear de Irán y reducir su red de apoderados regionales. Israel considera esto principalmente como un imperativo de seguridad existencial, mientras que la administración Trump parece estar persiguiendo un resultado político más amplio que incluye remodelar el comportamiento iraní y potencialmente fomentar un cambio de régimen.

– ¿Estos bombardeos podrían provocar un golpe de Estado por parte del ejército iraní? ¿Cree que es posible un cambio de régimen?

– En general, creo que esta operación se parece menos a un ataque limitado y más a una escalada coercitiva diseñada para forzar un cambio en Irán. La mayor incertidumbre no es el éxito militar, sino las consecuencias políticas. Las consecuencias son mucho más inciertas y serán mucho más difíciles de controlar que la campaña militar inicial.

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– Si Estados Unidos e Israel fracasan en este propósito, ¿qué sigue? Por otro lado, si tienen éxito, ¿cómo imagina que será el nuevo Medio Oriente?

– Si la operación no logra someter a Irán, Irán podría tomar represalias a través de intermediarios y ataques con misiles contra objetivos estadounidenses e israelíes, lo cual ya está haciendo.

Teherán también podría acelerar su programa nuclear de manera subterránea. Si Estados Unidos tiene éxito, lo que significaría una degradación importante de las capacidades de Irán o incluso el colapso del régimen, la región probablemente verá un ‘Eje de Resistencia’ debilitado, un cambio estratégico que favorecerá a Israel y a los principales estados del Golfo, y la aparición de un Irán transicional o fragmentado.

Sin embargo, las transiciones posteriores a un cambio de régimen en Oriente Medio son sumamente inestables y volátiles, lo que significa que incluso el éxito probablemente traerá un período de incertidumbre e inestabilidad significativas antes de que se produzca cualquier realineamiento duradero.

– Por último, ¿cuál podría ser el papel de Rusia y China en este escenario?

– Es poco probable que Rusia y China intervengan militarmente. Moscú probablemente respaldará a Irán diplomática y económicamente, mientras aprovecha la crisis para distraer la atención de Occidente de Ucrania. Beijing se centrará en proteger los flujos de energía, pedir la desescalada y presentarse como un mediador diplomático alternativo, mientras expande discretamente los lazos económicos con Irán si se endurecen las sanciones, a menos que Estados Unidos bloquee sus intentos.