Internacional
Viernes 19 octubre de 2018 | Publicado a las 23:29
"Lo que el mundo √°rabe m√°s necesita": la √ļltima columna del periodista muerto en consulado saud√≠
Publicado por: Diego Vera
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Arabia Saudita admitió este sábado que el periodista saudí Jamal Khashoggi había muerto en el interior de su consulado en Estambul, más de dos semanas después de que su desaparición provocara una de las peores crisis internacionales del reino.

“Las conversaciones entre Jamal Khashoggi y las personas con las que se entrevist√≥ en el consulado del reino en Estambul (…) degeneraron en una pelea, que provoc√≥ su muerte”, indic√≥ la agencia oficial SPA, citando a la fiscal√≠a.

Khashoggi era un crítico de las reformas impulsadas por el príncipe heredero, Mohamed bin Salmán, y un detractor del fuerte autoritarismo con que la familia real gobierna Arabia Saudita.

Desde 2017 se encontraba autoexiliado en Estados Unidos, tras ser perseguido y vetado sucesivamente por la familia real saudí. Sus columnas estaban prohibidas en medios de Arabia Saudita y desde entonces sólo colaborara con medios extranjeros, principalmente el Washington Post.

Por eso, este jueves el Washington Post public√≥ la √ļltima columna de opini√≥n escrita por el fallecido periodista, titulada como “What the Arab world needs most is free expression” (‚ÄúLo que el mundo √°rabe m√°s necesita es libertad de expresi√≥n‚ÄĚ).

En la introducci√≥n de la columna de Khashoggi -que fue acompa√Īada por una foto sonriente del escritor- la editora de Opini√≥n Global del Post, Karen Attiah, dijo que el diario se hab√≠a abstenido de publicarlo con la esperanza de que regresara.

“Ahora tengo que aceptarlo: esto no va a suceder. Esta es la √ļltima pieza de √©l que editar√© para el Post”, escribi√≥ Attiah, horas antes de que se confirmara su muerte.

El portal France 24 realizó una traducción de la columna publicada por el Washington Post, y que fue enviada al medio un día después de que se reportara la desaparición del periodista.

Recientemente consult√© en Internet el informe ‚ÄúLibertad en el mundo‚ÄĚ de 2018, publicado por Freedom House, lo que me llev√≥ a una triste conclusi√≥n. S√≥lo un pa√≠s del mundo √°rabe se encuentra en la categor√≠a ‚Äúlibre‚ÄĚ. Se trata de T√ļnez. Jordania, Marruecos y Kuwait est√°n definidos como ‚Äúparcialmente libres‚ÄĚ. Los otros est√°n entre los ‚Äúno libres‚ÄĚ.

Como consecuencia, los √°rabes que viven en estos pa√≠ses est√°n poco o mal informados. No pueden discutir – y mucho menos p√ļblicamente- los problemas que afectan a la regi√≥n y sus vidas cotidianas. Una narrativa dirigida por el Estado contra la psiquis p√ļblica y aunque muchos no lo crean, una gran mayor√≠a de la poblaci√≥n es v√≠ctima de este falso relato. Lamentablemente, es poco probable que la situaci√≥n cambie.

La primavera de 2011 llen√≥ de esperanza al mundo √°rabe. Periodistas, acad√©micos y la poblaci√≥n en general estaban llenos de entusiasmo por una sociedad √°rabe libre y brillante, cada uno en sus respectivos pa√≠ses. Esperaban ser emancipados de la hegemon√≠a de sus Gobiernos y de las constantes intervenciones y censura de la informaci√≥n. Estas expectativas se frustraron r√°pidamente, estas sociedades volvieron a caer en el antiguo status quo o en condiciones a√ļn peores.

Mi querido amigo, el destacado escritor saudita Saleh al-Shehi, escribi√≥ una de las cr√≥nicas m√°s famosas jam√°s publicadas en la prensa saudita. Desafortunadamente, actualmente est√° cumpliendo una condena injustificada de cinco a√Īos de prisi√≥n por supuestos comentarios contra el establishment saudita.

La toma de control por parte del Estado egipcio del periodico Al-Masry Al-Youm no despertó la ira de los periodistas. Estas acciones ya no suscitan la reacción de la comunidad internacional. En cambio, provocan a una ola de rechazo que es rápidamente seguida por el silencio.

Como resultado, los gobiernos árabes han dado rienda suelta a silenciar a los medios de comunicación a un ritmo creciente. Hubo un momento en el que los periodistas pensaron que Internet liberaría a la información de la censura y el control sobre los medios impresos. Pero estos gobiernos, cuya existencia se basa en el control de la información, han bloqueado agresivamente Internet. También arrestaron a reporteros locales y presionaron a los publicistas para afectar los ingresos de publicaciones específicas.

Hay algunos oasis para el esp√≠ritu de la primavera √°rabe. El gobierno de Catar sigue apoyando la cobertura de noticias internacionales, en contraste con los esfuerzos de sus vecinos por mantener el control de la informaci√≥n con el fin de apoyar el ‚Äúantiguo orden √°rabe‚ÄĚ. Incluso en T√ļnez y Kuwait, donde la prensa se considera al menos ‚Äúparcialmente libre‚ÄĚ, los medios de comunicaci√≥n se centran en los problemas nacionales pero no en los del gran mundo √°rabe. Se muestran reacios a proporcionar una plataforma para los periodistas de Arabia Saudita, Egipto y Yemen. Incluso el L√≠bano, la joya del mundo √°rabe en t√©rminos de libertad de prensa, ha sido v√≠ctima de la polarizaci√≥n e influencia de Hezbol√°, pro iran√≠.

El mundo √°rabe se enfrenta a su propia versi√≥n de una cortina de hierro, impuesta no por actores externos sino por fuerzas nacionales, que compiten por el poder. Durante la Guerra Fr√≠a, Radio Free Europe, que creci√≥ con los a√Īos hasta convertirse en una instituci√≥n clave, desempe√Ī√≥ un papel importante en promo ver y mantener la esperanza de la libertad. Los √°rabes necesitan algo similar. En 1967, The New York Times y The Post adquirieron conjuntamente el International Herald Tribune, que se convirti√≥ en una plataforma para voces de todo el mundo.

Mi publicación, The Post, ha tomado la iniciativa de traducir varios de mis artículos y publicarlos en árabe. Por eso, estoy agradecido. Los árabes deben leer en su propio idioma para comprender y discutir los diversos aspectos y las complicaciones de la democracia en Estados Unidos y en Occidente. Si un egipcio lee un artículo que describe el costo real de un proyecto de construcción en Washington, entonces podría comprender mejor las implicaciones de proyectos similares en su comunidad.

El mundo √°rabe necesita una versi√≥n moderna de los viejos medios de comunicaci√≥n transnacionales para que los ciudadanos puedan estar informados de los acontecimientos mundiales. M√°s importante a√ļn, debemos proporcionar una plataforma para las voces √°rabes.

Sufrimos la pobreza, la mala gestión y la mala educación. Al crear un foro internacional independiente, aislado de la influencia de los gobiernos nacionalistas que propagan el odio mediante la propaganda, los ciudadanos comunes del mundo árabe podrían abordar los problemas estructurales que enfrenta su sociedad.

*Texto publicado originalmente por The Washington Post y traducido por el portal France 24.

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