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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno español, negó intervenir en la adjudicación de su cargo como coordinador de conservatorios en Badajoz. En juicio por supuestas irregularidades, aseguró no solicitar cambio salarial al convertirse en jefe de la Oficina de Artes Escénicas. También refutó influir en la contratación de su amigo en otro cargo. El expresidente socialista de Badajoz, Miguel Ángel Gallardo, también se defiende, afirmando no haber influenciado en la decisión final. Enfrentan petición de tres años de prisión, mientras la Fiscalía pide archivo del caso.

El músico David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno español Pedro Sánchez, negó este jueves que él interviniera e influyera en la creación y adjudicación de su cargo de coordinador de conservatorios de la administración pública de la provincia de Badajoz.

David Sánchez declaró en el juicio de la Audiencia de Badajoz por sospechas de irregularidades y de trato de favor en un proceso competitivo de selección de personal que concluyó con su contratación en 2017, y solo contestó a las preguntas de su abogado, Emilio Cortés.

Posteriormente, el puesto laboral que obtuvo, al que se presentaron una decena de personas, se convirtió en el de ‘jefe de la Oficina de Artes Escénicas’, modificación que él no solicitó ni supuso ningún cambio salarial, según el encausado.

Lo atribuyó al incremento del volumen de trabajo, “con muchos proyectos” musicales y culturales.

Indicó que esa “oficina” no era un espacio físico, sino un cargo de coordinación entre los conservatorios y el programa ‘Ópera joven’, que conectaba alumnos, profesores, conjuntos instrumentales y actividades.

También rechazó que hubiese influido en la creación y adjudicación de otra plaza a su amigo Luis Carrero, de jefe de Coordinación de Programas de Actividades Transfronterizas, a la que solo se presentó este último.

David Sánchez, el expresidente socialista de la Diputación de Badajoz, Miguel Ángel Gallardo, y otras nueve personas son juzgadas estos días por delitos como tráfico de influencias y prevaricación.

Gallardo también negó este jueves que influyera en el procedimiento y la decisión final sobre quién ocuparía el puesto. Cuando supo que David Sánchez se presentaba a la plaza, solo dijo “¡Que gane el mejor!”, según su propio testimonio.

Explicó que en la reunión preparatoria de los presupuestos de la Diputación de Badajoz de 2017, celebrada en octubre de 2016, se puso sobre la mesa tanto la creación de dicho puesto directivo, como de otros. Pero en “absolutamente” ningún momento pensó “en ninguna persona”, pues allí se creaba “una necesidad”.

Tanto Sánchez como Gallardo, los procesados principales, afrontan una petición de la acusación popular de tres años de prisión, en tanto que la Fiscalía pidió el archivo de la causa.

El caso ha levantado una gran polvareda política y mediática en España por la relación familiar de David Sánchez con el líder socialista y jefe del Ejecutivo desde mediados de 2018, Pedro Sánchez.