La guerra en Irán está en su segunda semana y si bien Donald Trump ha asegurado que está “prácticamente completada”, las señales siguen siendo muy confusas. En contraparte, varios análisis aseguran que Rusia sería el gran ganador en medio del conflicto, desde el punto de vista económico.
Trump ha asegurado que el programa de misiles de Irán está destruido, al igual que su proyecto nuclear; también aseveró que la armada iraní ya “no existe” y que su defensa se mermó. No obstante, la ofensiva del país islámico de este miércoles, considerada la más poderosa a la fecha, dice lo contrario.
Es cierto que la alianza del país norteamericano e Israel ha propinado varios golpes a Irán, bombardeando lugares estratégicos, grandes ciudades, acabando con jefes militares y con su ahora exlíder supremo, Alí Jamenei. Pero ¿Es esto suficiente para cumplir los objetivos trazados?
Lo anterior debido a que Irán eligió a un nuevo Ayatolá, el hijo de Jamenei, y ha logrado mantener su sistema de represión a la ciudadanía. A eso se suma que la Guardia Revolucionaria, uno de los mayores bastiones de poder, sigue operando sin contrapeso.
Por lo mismo ya muchos sostienen que los objetivos de Washington y Tel Aviv, sobre un cambio de régimen, debieron ‘aterrizarse’. Por ahora, sólo se buscaría destruir el sistema de misiles en Teherán, aunque la salida del conflicto sigue siendo incierta.
Un análisis del diario español El Mundo refleja que la guerra es vista con malos ojos en Estados Unidos, tanto en el entorno político como dentro de los empresarios. Lo cierto es que un alza en el precio de los combustibles no es una buena noticia, en un mercado ya inestable, e Irán ha sabido jugar con este factor.
A eso se suma que el Partido Republicano, al que pertenece Trump, cada vez se muestra más reticente a una guerra larga, sosteniendo que eso sería catastrófico de cara a las elecciones legislativas de Medio Término.
Hasta ahora, tanto Trump como su secretaria de prensa, Karoline Leavitt, han intentado calmar las aguas asegurando que los índices económicos se restablecerán pronto.
“El reciente aumento en los precios del petróleo y el gas es temporal, y esta operación resultará en precios más bajos del gas a largo plazo. Una vez que se alcancen plenamente los objetivos de seguridad nacional de la Operación Furia Épica, los estadounidenses verán cómo los precios del petróleo y el gas caen rápidamente, posiblemente incluso por debajo de los niveles previos a la operación”, aseguró Leavitt el martes.
“Todo indica que la guerra concluirá de una de las siguientes tres maneras. La primera sería una derrota estadounidense clara y devastadora. Si una combinación de presión internacional y oposición interna obliga a la administración Trump a poner fin al conflicto antes de que se restablezca plenamente el comercio a través del Golfo, surgirá un Irán maltrecho, pero habiendo demostrado su capacidad para cerrar el estrecho frente a todo el arsenal que la mayor potencia militar del mundo pueda desplegar en su contra. El poder y el prestigio de Estados Unidos —por no mencionar los del propio Trump— difícilmente lograrían recuperarse de semejante fiasco”, detalló el historiador Walter Russel Mead, experto en la Política Exterior de EEUU, en el Wall Street Journal.
¿Y qué ocurre con Rusia en este escenario?
Rusia es un país que también intenta navegar en un contexto complejo. La nación se ha desgastado en una guerra de 4 años contra Ucrania, vive una crisis económica, alta inflación y sigue sancionada. No obstante, esta viendo una buena oportunidad en el conflicto de Medio Oriente.
Así lo detalló el presidente del Consejo Europeo, António Costa, en una reunión con embajadores en Bélgica. Desde el ‘Viejo Continente’ tampoco ven con malestar que la situación en Irán pueda escalar.
“Hasta ahora, solo hay un ganador en esta guerra: Rusia. Obtiene nuevos recursos para financiar su guerra contra Ucrania a medida que suben los precios de la energía”, expuso.
“También se beneficia de la desviación de capacidades militares que de otro modo podrían haberse enviado para apoyar a Ucrania. Y también se beneficia de la menor atención al frente ucraniano, ya que el conflicto en Oriente Medio ocupa el centro del escenario”, agregó.
Según la cadena NBC Vladimir Putin ya vio esto y, en una reunión con sus máximos asesores en el Kremlin, pidió que empresas rusas “aprovechen este momento de subida de precios del petróleo”.
Asimismo, desde Moscú no se cerrarían a que Europa reconsidere el actual bloqueo que mantiene hacia el crudo y materias primas rusas, en un contexto de escasez.
De esta forma, es bastante obvio que Rusia se verá beneficiada de un conflicto que pueda extenderse en el tiempo, ya que podría eludir sanciones y comercializar nuevamente su petróleo en mercados grandes.
“Si se trata de unas pocas semanas, el efecto podría ser mínimo; pero si el conflicto se prolonga durante meses, podría haber una inyección mucho más significativa para la economía rusa. El descuento con el que Rusia vende su petróleo para compensar el riesgo de violar las sanciones estadounidenses ha estado disminuyendo desde que comenzó la crisis en Irán”, indicaron.
De hecho, ya se adelanta que esto podría ser un tanque de oxígeno para la economía rusa, la cual ha estado sumamente asfixiada desde que comenzó el conflicto en Ucrania, hacia 2022.
“Este aumento en los ingresos petroleros probablemente le daría a Putin nuevos recursos para su esfuerzo de guerra en Ucrania, un gasto enorme que ha estado drenando la economía rusa”, cerraron.
Hay que señalar que, hasta ahora, Moscú no se ha involucrado militarmente en la guerra en Irán, aunque aquel país es su principal aliado en Medio Oriente.
Los últimos reportes sostuvieron que Rusia únicamente ha enviado información de inteligencia a Teherán, la cual les ha sido útil para atacar objetivos en otros países de aquella zona.