Internacional
Lunes 17 febrero de 2020 | Publicado a las 15:45 · Actualizado a las 15:56
Usan imágenes "bellas" para ocultar en RRSS fotos de restos de mujer brutalmente asesinada en México
Por Diego Vera
La información es de France 24
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El brutal asesinato a Ingrid Escamilla y la posterior revictimización, al difundirse en redes sociales y medios de comunicación las imágenes de su cuerpo, ha generado indignación en la sociedad y furia en los colectivos feministas, que critican la inacción del Estado para luchar contra la violencia de género.

Si un usuario de Twitter busca “Ingrid Escamilla”, lo que encontrar√° son im√°genes de paisajes soleados, campos silvestres, flores, atardeceres en la playa; cualquier escenario que relacione a Ingrid con algo bello, que la dignifique, y no con las im√°genes de su feminicidio (o femicidio como se tipifica en Chile), filtradas por alguna autoridad de la Fiscal√≠a de la Ciudad de M√©xico.

El de esta mujer de 25 a√Īos es un feminicidio que se suma a los 976 que se registraron en 2019 en M√©xico, seg√ļn cifras oficiales ‚Äďun aumento del 10% respecto de los 891 reportados en 2018‚Äď, pero que trascendi√≥ por la sa√Īa con la que se cometi√≥ el crimen y el posterior tratamiento del caso por parte de las autoridades judiciales y los medios de comunicaci√≥n. El asesinato ha sacudido de manera particular a la sociedad mexicana.

Su esposo, Erik Francisco, de 46 a√Īos, la asesin√≥ y despu√©s mutil√≥ su cad√°ver. Las im√°genes del atroz hecho no solo circularon en redes sociales, sino que algunos peri√≥dicos de corte amarillista las publicaron en sus portadas.

El repudio toc√≥ fondo. A la par de la iniciativa de inundar las plataformas sociales con fotos de paisajes agradables, para que se relacionen con la b√ļsqueda de ‘Ingrid Escamilla‘, la indignaci√≥n tiene cauce por la v√≠a de la ira.

La ma√Īana del viernes 14 de febrero, medio centenar de mujeres con el rostro cubierto con capuchas irrumpi√≥ en Palacio Nacional con el grito enardecido de “¬°Ni una m√°s!”. Las manifestantes, de diversos colectivos feministas, arrojaron globos con pintura rosa a las puertas marianas del recinto y realizaron pintas en el inmueble con leyendas como ‚ÄúEstado feminicida‚ÄĚ.

El reclamo en Palacio ten√≠a un motivo adicional, y es que la v√≠spera, el presidente Andr√©s Manuel L√≥pez Obrador desat√≥ irritaci√≥n y una cascada de cr√≠ticas en redes sociales cuando, visiblemente molesto, intent√≥ frenar los cuestionamientos ante la propuesta del fiscal general de la Rep√ļblica, Alejandro Gertz, de eliminar el tipo penal de feminicidio por considerar que obstaculizaba la judicializaci√≥n de los casos. Que era mejor, plante√≥ Gertz, considerar el delito de homicidio como tal, con su agravante de feminicidio, as√≠ como existe el parricidio y el infanticidio.

A juicio del presidente, se hab√≠a malinterpretado el planteamiento del titular de la FGR. “Se ha manipulado mucho sobre este asunto en los medios”, critic√≥ L√≥pez Obrador.

Y como su intenci√≥n era seguir hablando de la rifa del avi√≥n presidencial, que en realidad ya no es tal, sino un sorteo de loter√≠a con un premio equivalente en dinero al valor de la aeronave, se exasper√≥ porque el foco de la conferencia ma√Īanera estaba siendo el tema de los asesinatos de mujeres por el solo hecho de serlo. “No quiero que el tema sea nada m√°s lo del feminicidio. Ya est√° claro”, ataj√≥.

Grupos de feministas consideraron esa postura del mandatario como una clara falta de sensibilidad y eso fue tambi√©n lo que motiv√≥ los reclamos de ese viernes, que no terminaron con lo ocurrido en Palacio, pues por la tarde las protestas subieron de tono. Decenas de mujeres encapuchadas marcharon hacia las instalaciones del peri√≥dico ‘La Prensa’ y destrozaron y prendieron fuego a cinco camiones repartidores de esa casa editorial para exigir una disculpa p√ļblica de los directivos por haber publicado las fotograf√≠as del cuerpo de Ingrid.

Los actos derivaron en un choque con policías, que rociaron gas lacrimógeno a las inconformes, lo que dejó a varias mujeres afectadas.

En tanto, las autoridades de la Fiscalía capitalina aseguraron que investigarían y sancionarían la filtración de las imágenes. Colectivos de la sociedad civil firmaron una carta abierta para que se sancione la revictimización.

Hay “un patr√≥n de total negligencia y falta de trabajo en los protocolos”

La conmoci√≥n que gener√≥ en la sociedad este crimen no quiere decir que la brutalidad y la sa√Īa sean excepcionales en el asesinato de mujeres. La investigadora Mar√≠a Salguero, creadora del Mapa de feminicidios en M√©xico, comenta que en su revisi√≥n ha visto casos de mujeres con “90 pu√Īaladas, o 117 pu√Īaladas, o sea ya te hablan de una sa√Īa y de un odio de querer reducir al m√≠nimo, hasta despu√©s de muertas, los cuerpos”.

En entrevista con France 24, Salguero advierte que tampoco la mutilaci√≥n en un feminicidio es algo aislado. La investigadora asegura que la filtraci√≥n de las fotos de Ingrid tuvo que haber salido de los propios polic√≠as de investigaci√≥n, pues “no son fotos de un perito, fueron tomadas con un celular. Es una revictimizaci√≥n desde los agentes del Estado”, deplora.

Nashieli Ram√≠rez, presidenta de la Comisi√≥n de los Derechos Humanos de la Ciudad de M√©xico, coincide en que la sa√Īa en feminicidios como el de Ingrid no es excepcional. “Est√° en los par√°metros de c√≥mo se da este tipo de asesinatos de mujeres. Y tampoco es excepcional la ruta. Ocho de cada diez feminicidios los comete una persona cercana a la v√≠ctima, que puede ser desde sus familiares, sus parejas o esposos y gente con las que comparte el techo”, resalta Ram√≠rez. El caso de Ingrid, dice en entrevista con France 24, encuadra en la l√≥gica de estos patrones.

Sobre la divulgaci√≥n de las im√°genes, se√Īala que en al menos cuatro de cada 10 feminicidios hay filtraci√≥n de informaci√≥n. Y apunta a la actuaci√≥n de los primeros respondientes, que en este caso es la polic√≠a, quienes acudieron al llamado. Ah√≠, advierte, hay “un patr√≥n de total negligencia y falta de trabajo en los protocolos”.

El menor testigo, doblemente vulnerado

Un detalle que ha pasado por alto en el macabro crimen es que un ni√Īo, hijo del feminicida, presenci√≥ la escena. Es as√≠ el √ļnico testigo presencial del asesinato pero a la vez otra v√≠ctima. Se trata, explica Ram√≠rez, de “una doble vulnerabilidad porque es un adolescente (15 a√Īos) con una discapacidad psicosocial (autismo) (‚Ķ) Un adolescente, y m√°s con discapacidad, tiene pocos elementos para elaborar los duelos y lo que est√° pasando”.

Nashieli Ram√≠rez comenta que si bien es un avance que la Fiscal√≠a General de Justicia de la CDMX presentara el 14 de febrero una iniciativa de ley para sancionar, de manera ejemplar, la difusi√≥n de im√°genes de personas v√≠ctimas de alg√ļn delito, ya la Comisi√≥n de Derechos Humanos hab√≠a presentado anteriormente por lo menos dos recomendaciones por filtraci√≥n de informaci√≥n, por lo que “se podr√≠an haber hecho cosas desde antes”.

El caso de Ingrid Escamilla, se√Īala la defensora de derechos humanos, volvi√≥ a reactivar la necesidad de que los cambios en pol√≠tica p√ļblica se aceleren. La complejidad radica en que involucra muchos procedimientos de procuraci√≥n de Justicia, pero adem√°s ‚Äďadvierte‚Äď no debemos dejar de lado los procesos culturales que se tienen que ajustar, pues si se comercializan ese tipo de im√°genes es porque existe un consumo de las mismas.

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