Durante este jueves se llevaron a cabo las reuniones más importantes en el marco de la cumbre en Pekín entre los presidentes de China y Estados Unidos, Xi Jinping y Donald Trump. ¿La piedra de tope? Taiwán.
De antemano se sabía que el mandatario chino llegaba más fortalecido a la cita, su país no está desgastado en una guerra que parece eterna y su economía sigue creciendo, aunque a un ritmo más lento en comparación con años anteriores.
Por su lado, Trump arribaba con una baja notable en su popularidad dentro de EEUU, además de una presión constante por llevar a China a interceder en torno a Irán y el cierre de Ormuz.
En sus declaraciones públicas, los dos mandatarios dejaron en claro que la relación bilateral quedó en buenos términos, aunque entre líneas existe un manifiesto de que la potencia china tiene totalmente condicionado un apoyo a Nortamerica sólo si la cuestión taiwanesa.
Un informe de The Telegraph sostuvo que ambos se vieron relajados cuando estuvieron en el Gran Salón del Pueblo de Pekín, además de la posterior visita al Templo del Cielo. En ese momento Trump no dejó de alabar a Xi y China, pero no quiso contestar a los periodistas sobre Taiwán; la tensión era evidente.
Se podría hablar de victoria del líder norteamericano en torno a Irán. Esto ya que un comunicado expuesto por la Casa Blanca detalló que los países habían estado de acuerdo en una postura en torno a que la nación islámica “nunca deberá tener armas nucleares”.
“El presidente Xi también dejó clara la oposición de China a la militarización del estrecho y a cualquier intento de cobrar peaje por su uso, y expresó su interés en adquirir más petróleo estadounidense para reducir la dependencia de China del estrecho en el futuro”, indicaron.
Las señales de Xi Jinping a Trump
No obstante, no se hizo mención a si Pekín podría interceder ante Irán para permitir el desbloqueo total de la vía marítima. Es más Teherán pareció provocar aún más a Washington al anunciar vía libre para los buques con bandera china, justo a la hora en que se realizaba la reunión.
Sin embargo, el presidente chino marcó rápidamente el eje central de la relación, que definió como su principal denominador común: la estabilidad en el estrecho de Taiwán. En este sentido, Xi hacía referencia a las recientes decisiones del Gobierno de Trump de autorizar nuevas ventas de armas a la isla, en el marco de una política que Estados Unidos mantiene desde hace décadas pese a no reconocer diplomáticamente a Taiwán.
En ese aspecto, Xi Jinping advirtió a su homólogo estadounidense de que China y Estados Unidos podrían entrar en “conflicto” si Washington gestionaba de mala forma aquella relación, un término que no significa necesariamente un enfrentamiento militar, sino también una fuerte oposición o una confrontación diplomática y política.
“La cuestión de Taiwán es el tema más importante en las relaciones entre China y Estados Unidos. Si se maneja mal, las dos naciones podrían chocar o incluso entrar en conflicto, lo que empujaría a toda la relación entre China y Estados Unidos a una situación muy peligrosa”, fue lo expuesto por Xi.
Para China, Taiwán es un asunto interno que no admite intervención de terceros. China considera a Taiwán como una de sus provincias, que aún no ha logrado unificar con el resto de su territorio desde el final de la guerra civil china en 1949.
Lo cierto es que estas declaraciones tuvieron rápida respuesta de parte de Taipei, que acusa sus vecinos de ser “el único riesgo para la paz regional”.
Por su lado, el secretario de estado de EEUU, Marco Rubio, dejó en claro que: “La política de los Estados Unidos con respecto a la cuestión de Taiwán permanece inalterada a día de hoy, así como tras la reunión que mantuvimos aquí hoy”.
“El tema fue planteado. Ellos siempre lo plantean por su parte. Nosotros siempre dejamos clara nuestra posición y pasamos a los demás temas”, añadió.
Queda por ver si el fin de la visita este viernes trae una extensión de la tregua comercial que pactaron ambas potencias el pasado octubre en la ciudad surcoreana de Busan, o avances en acuerdos como la compra por parte de Pekín de aviones estadounidenses Boeing y de soja del país norteamericano.
Se esperan asimismo señales en materia tecnológica, incluido el acceso de firmas chinas a chips avanzados de Nvidia, un asunto que podría surgir en las conversaciones, dada la presencia en la delegación empresarial de su consejero delegado, Jensen Huang.
También queda en el tintero el caso del magnate de los medios hongkonés Jimmy Lai, de 78 años y condenado a 20 años de prisión bajo la polémica Ley de Seguridad Nacional de la excolonia británica por su papel en las protestas antigubernamentales de 2019 y cuya posible liberación Trump había situado antes del viaje entre los asuntos a tratar con Pekín.