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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Sistema Eléctrico Nacional de Cuba sufrió su quinto colapso total en 2026, sin determinar las causas, agravando la crisis energética desde 2024 por el bloqueo petrolero de EE.UU. La recuperación es lenta y compleja, iniciando con generación de arranque rápido. Los apagones han dejado sectores sin suministro hasta 35 horas y ocho unidades termoeléctricas están inoperativas. Cuba necesita más de 100 mil barriles diarios de petróleo, importando la mayoría.

El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) de Cuba registró este martes una nueva desconexión total a las 11:05 hora local (15:05 GMT), el quinto colapso de este tipo en lo que va de 2026. La empresa estatal Unión Eléctrica (UNE) informó la situación a través de redes sociales, aunque sin precisar las causas.

La nueva caída ocurre apenas días después de que la isla enfrentara otros dos apagones generales durante la semana pasada, reflejando la profunda crisis energética que atraviesa el país desde 2024 y que, según el Gobierno cubano, se ha agravado este año debido al bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos.

Hasta ahora, las autoridades no han informado el origen de esta nueva desconexión, que corresponde al décimo apagón nacional registrado en casi dos años.

La experiencia de eventos anteriores muestra que la recuperación del SEN suele ser un proceso lento y complejo, que puede extenderse por varios días. El restablecimiento comienza con fuentes de generación de arranque rápido —como plantas hidroeléctricas, parques solares y motores de generación— para energizar zonas aisladas que posteriormente se interconectan.

El objetivo es suministrar suficiente energía a las centrales termoeléctricas, principales responsables de la generación eléctrica en Cuba, para que puedan reiniciar operaciones y aumentar progresivamente la oferta hasta cubrir la demanda nacional.

Sistema eléctrico bajo fuerte presión

El último apagón nacional ocurrió el viernes pasado y el sistema tardó cerca de 40 horas en restablecerse por completo. Días antes, otro colapso había requerido aproximadamente 36 horas para reconectar todas las provincias al SEN.

En el último mes, además, la isla ha registrado niveles históricos de déficit eléctrico. Durante los horarios de mayor consumo, entre el 70% y el 72% del país ha permanecido simultáneamente sin suministro.

En La Habana, algunos sectores han acumulado cortes superiores a las 35 horas continuas, mientras que en otras provincias los apagones han llegado a extenderse por hasta tres días consecutivos.

Para este martes, la UNE había proyectado que el déficit alcanzaría al 69% del país durante el horario punta, el de mayor demanda eléctrica.

A ello se suma que ocho de las 16 unidades de generación termoeléctrica permanecen fuera de servicio debido a averías o trabajos de mantenimiento.

El Gobierno cubano ha calificado la situación del SEN como “crítica” y “extremadamente tensa”, atribuyéndola tanto al bloqueo petrolero estadounidense como al deterioro de la infraestructura energética del país.

Diversas estimaciones indican que Cuba requiere poco más de 100 mil barriles de petróleo diarios para cubrir sus necesidades energéticas. De ese total, alrededor de 40 mil barriles provienen de la producción nacional y el resto debe ser importado.

El último cargamento de crudo recibido desde el extranjero llegó el 31 de marzo a bordo del petrolero ruso Anatoli Kolodkin, sancionado por Estados Unidos. El buque descargó cerca de 730 mil barriles de petróleo en la bahía de Matanzas, volumen que solo permitió cubrir la demanda energética de la isla durante aproximadamente dos semanas, según datos recopilados por EFE.