La ministra de Energía, Ximena Rincón, informó este lunes que el Gobierno trabaja en un decreto de racionamiento eléctrico, el cual está a la espera de ser firmado por el presidente José Antonio Kast. De acuerdo con la autoridad, se trataría de una medida preventiva en pos de mantener el suministro a lo largo del país.
“El decreto está en revisión para que sea firmado por el Presidente de la República”, aseguró la jefa de la cartera durante un punto de prensa.
Cabe recordar que fue el pasado jueves 9 de julio cuando el Coordinador Eléctrico Nacional (CEN) advirtió por un posible déficit de abastecimiento y señaló que, de mantenerse las actuales condiciones, este podría alcanzar los 566 gigavatios-hora en agosto.
En este contexto, este lunes, la secretaria de Estado confirmó que la mencionada medida es de carácter preventivo y que busca evitar que se generen cortes de luz.
“El decreto básicamente lo que hace es ponerse en los escenarios de evitar cortes de luz. Vale decir, lo que queremos es que tengamos suministro eléctrico en todo el país y que eso sea la tónica. Y para eso, obviamente, hay que tomar todas las medidas alternativas para poder suplir esta escasez hídrica que tenemos con gas. Pero el trabajo es preventivo, vale decir, evitar cortes de luz. ¿Por qué? Porque queremos mantener el suministro en todo el país”, aseguró Rincón.
¿Qué implicaría este decreto de racionamiento en la práctica?
Especialistas indican que lo que haría este decreto de racionamiento no es instruir cortes de luz, sino entregar herramientas y facultades administrativas extraordinarias al Coordinador Eléctrico Nacional (CEN). El objetivo central de la medida es permitir que el organismo tome decisiones distintas a las habituales en cuanto a la generación de energía en Chile para, de esa manera, asegurar el suministro eléctrico en el país.
Como explica el ingeniero eléctrico y académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de los Andes (Uandes), Miguel Torres, a este medio, “independientemente del nombre, el decreto lo que busca es crear las condiciones que permitan suplir la escasez de recurso hídrico, con gas y reservas hídricas de emergencia”. Es decir, funciona para evitar llegar a la instancia de cortes de luz en lugar de programarlos. Por su parte, Javier Piedra, director ejecutivo de Fundación Energía para Todos y académico del Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Concepción (Udec), complementa que, en el fondo, la normativa permite administrativamente “decidir quién genera la energía sin necesariamente aplicar el criterio de la eficiencia económica”.
En condiciones normales, el Coordinador Eléctrico Nacional opera el sistema cada hora bajo dos criterios fundamentales: la seguridad del servicio y la eficiencia económica. Bajo esta lógica de mercado, se priorizan siempre las tecnologías de generación más baratas y que no requieren combustibles para operar —como la energía solar, la eólica y la hidroelectricidad—. Sin embargo, con este decreto preventivo en marcha, las reglas del juego cambiarían: la prioridad absoluta pasa a ser la seguridad del suministro, permitiendo al organismo ordenar la inyección de energía más cara con tal de resguardar el servicio.
“Lo que hace el decreto es entregarle herramientas administrativas al Coordinador Eléctrico Nacional para que pueda tomar decisiones en cuanto a la generación de la energía en Chile distintas a las normales, y de esa manera asegurar el suministro eléctrico en el país”, resumió el académico de la Udec en conversación con BioBioChile.
En la práctica, esto se traduciría en tomar ciertas medidas operacionales específicas. Por ejemplo, se puede ordenar que una central hidroeléctrica deje de generar electricidad y comience a acumular agua. Según detalla Piedra, el coordinador puede definir que “mejor se deja ese embalse, a esa hidroeléctrica, que acumule agua y en ese momento, en vez de generar esa energía a través de la hidroeléctrica, lo generamos con gas”. A esto se suma, según expone Torres, la facultad de “asegurar logística de provisión de gas y diésel, retrasar mantenimiento de centrales y coordinar reducción de consumo a grandes clientes”.
Toda esta presión sobre el sistema térmico genera una consecuencia comercial: el mercado de la electricidad se encarece. No obstante, esto no afectaría los bolsillos de la ciudadanía.
Como aclara el director ejecutivo de Energía para Todos, “esto no hace que la cuenta de la luz suba, para nada (…) existe un mercado de la electricidad donde participan las generadoras y ese es el mercado que se hace más caro. La cuenta de la luz que paga un ciudadano, lo que paga es un contrato, entonces no se va a ver alterado eso”.