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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Estados Unidos aprobó un acuerdo de 1.500 millones de dólares para ampliar la base naval del Callao, Perú, ante la creciente influencia de China en el país. El gobierno peruano solicitó la compra de equipos y servicios estadounidenses para modernizar su base, con despliegue de funcionarios por hasta 10 años. Washington destacó que fortalecerá la seguridad de un aliado clave y de larga data. Este movimiento se da en contraste con proyectos estratégicos chinos en Perú, como un megapuerto y acuerdos comerciales.

Estados Unidos (EEUU) anunció este jueves la aprobación de un acuerdo por 1.500 millones de dólares destinado a la ampliación de la base naval del Callao, en Perú, en un contexto marcado por la creciente influencia de China en el país sudamericano.

De acuerdo con un comunicado del Departamento de Estado, fue el propio gobierno del Perú el que solicitó la compra de equipos y servicios de EEUU para modernizar la principal base naval del país, ubicada en las cercanías del aeropuerto internacional de Lima.

Según destaca Deutsche Welle, el proyecto contempla el despliegue de hasta 20 funcionarios del gobierno de Estados Unidos o del sector privado en territorio peruano, quienes permanecerían en el país por un periodo de hasta 10 años, como parte del proceso de implementación y apoyo técnico.

Desde Washington señalaron que la operación “mejorará la seguridad de un socio importante que es una fuerza para la estabilidad política, la paz y el progreso económico en Sudamérica”, reforzando así una relación bilateral en materia de defensa que se extiende por décadas. En ese marco, el Congreso peruano ha autorizado previamente la presencia de tropas estadounidenses en el país.

El anuncio se produce en paralelo a la consolidación de proyectos estratégicos impulsados por China en Perú. En 2024, el presidente chino Xi Jinping inauguró un megapuerto comercial valorado en 3.500 millones de dólares, el primero de ese tipo financiado por Pekín en América Latina. A diferencia de la ampliación de la base naval —financiada por Perú—, el puerto contó con capitales chinos.

Ese mismo año, el puerto comercial del Callao también informó un acuerdo por 400 millones de dólares con una empresa de Emiratos Árabes Unidos, lo que permitirá aumentar su capacidad operativa en un 80%.

El movimiento estadounidense se enmarca además en la política exterior de la administración del presidente Donald Trump, que ha reiterado su intención de limitar la influencia de otras potencias en América Latina, región que considera parte de su esfera estratégica.