Bolivia, Ecuador, Honduras y El Salvador son sólo algunos de los países donde una exfuncionaria de Facebook, reconoció haber detectado actividad concertada a través de cuentas falsas automáticas o manuales, ya sea en apoyo o contra sus gobiernos, muchas veces desestabilizándolos. Sin embargo, la empresa no dio la importancia necesaria a estos casos, principalmente porque los escasos recursos destinados a su control eran destinados a Estados Unidos y Europa, o a situaciones que pudieran causarle una crisis de relaciones públicas.

Un memorándum interno revelado por el sitio estadounidense BuzzFeed, reveló que Facebook fue negligente o incapaz de actuar en decenas de situaciones que involucraban cuentas falsas, acoso de activistas, difusión de desinformación, manipulación por parte de funcionarios de gobierno, o acciones concertadas para provocar revueltas, en países de todo el mundo, varios de ellos en Latinoamérica.

El texto es una misiva de 6.600 palabras escrito por Sophie Zhang, quien hasta este mes trabajó como científica de datos en la red social, y tenía como responsabilidad monitorear las acciones sospechosas de intervenir en las situaciones políticas de los países, tomando acciones para neutralizarlas.

Sin embargo, carente de recursos suficientes y sin el apoyo de sus superiores, Zhang confesó a sus compañeros de labores que no pudo actuar en situaciones que contribuyeron a desestabilizar gobiernos, o bien, perpetuarlos en el poder.

“En los 3 años que estuve en Facebook, me enfrenté a múltiples intentos evidentes de gobiernos extranjeros para abusar a escala masiva de nuestra plataforma, a fin de engañar a sus propios ciudadanos y que en muchos casos acabaron provocando noticias internacionales. Personalmente y sin supervisión alguna, tomé tantas decisiones que afectaron a presidentes y políticos prominentes a nivel global, que ya perdí la cuenta”, confidencia.

Países que importan y países que no

La información fue difundida por Buzzfeed sin el consentimiento de Zhang en aras del interés público, considerando que restan sólo dos meses para las elecciones presidenciales en Estados Unidos. La publicación, sin embargo, señala que no reveló el texto completo para no entregar información personal de la exfuncionaria.

En él, cuenta como le tocó “apagar incendios” rápidamente en situaciones que involucraban a Estados Unidos u otras naciones relevantes por su situación política, económica o demográfica.

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Tuve que hacer incontables decisiones similares, desde Iraq a Indonesia y desde Italia hasta El Salvador. Individualmente, puede que el impacto haya sido pequeño, pero el mundo es un lugar muy vasto. Finalmente era yo la encargada de insistir o no en un asunto, y ahora sé que tengo sangre en mis manos
- Sophie Zhang

Uno de ellos ocurrió en febrero de 2019, cuando un investigador de la OTAN reportó a la empresa haber descubierto actividad rusa “inauténtica” -término con el que Facebook define desde cuentas bots automatizadas hasta cuentas masivas coordinadas manualmente- trabajando sobre una figura política estadounidense de alto nivel. El investigador les advirtió que enviaría su informe al Congreso al día siguiente.

“Investigué rápidamente el caso, determiné qué estaba sucediendo y eliminé la actividad, logrando apagar el fuego”, relata Zhang.

Algo similar ocurrió en Brasil durante las elecciones de 2018 que llevaron al poder a Jair Bolsonaro, y las parlamentarias estadounidenses. Según relata la cientista de datos, “logramos eliminar 10.5 millones de reacciones (likes) y cuentas falsas de fans (de páginas) de políticos prominentes de Brasil y EEUU. Se trataba de personeros importantes de todas las tendencias en Brasil, y también de gran cantidad de políticos de nivel medio en los Estados Unidos”.

Pero no todos los países recibían la misma atención. En los capítulos que más provocan culpa en Zheng, naciones pequeñas como Honduras, Bolivia, Ecuador, El Salvador, Ucrania o Azerbaiyán, no eran tratados con la misma diligencia o eran, de plano ignorados.

“Sé que tengo sangre en las manos”

Quizá el caso más grosero es el ocurrido en Honduras, donde pese a la evidencia, Facebook demoró 9 meses para actuar sobre un grupo coordinado de cuentas falsas que buscaban elevar la popularidad del presidente Juan Orlando Hernández.

“Descubrimos que un administrador de la página oficial del presidente de Honduras era el responsable de manejar alegremente cientos de estas cuentas falsas, sin ningún tipo de vergüenza, en una demostración extrema de osadía”, relata Zhang.

Pero pese a que la funcionaria reportó la situación al equipo de inteligencia contra amenazas y de revisión de incumplimiento de políticas, estos tardaron varios meses en actuar. Finalmente, fueron grupos locales los que lograron que el equipo de marketing del presidente Hernández admitiera que ellos habían orquestado estas acciones. “Pese a la abierta violación a los términos de Facebook, me tomó casi un año que acabaran con sus operaciones”, reclama.

Facebook reconoció el hecho en julio de 2019 y lo anunció públicamente como un éxito. Sin embargo la red volvió a armarse rápidamente sin que la empresa hiciera mención de este hecho o actuara contra ella.

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Algunos pensaban que debía dedicarle toda mi atención a Estados Unidos, y quedaban impactados al verme abogando por estos pequeños países. Para resumirlo, mi metodología era de un sistema global, y peleé por Honduras y por Azerbaiyán porque era donde veía que podía causarse el mayor daño
- Sophie Zhang

Otro fue el caso de Bolivia, donde Zhang confiesa haber detectado actividad “inauténtica” en apoyo a un candidato presidencial de la oposición en las elecciones de 2019, pero eligió no priorizarlo. Sólo meses después, Bolivia cayó en el caos bajo las acusaciones de fraude electoral, que terminaron con la renuncia del presidente Evo Morales, y “protestas masivas con decenas de muertes”.

Lo mismo ocurrió en Ecuador, donde Zhang también reconoce haber “encontrado actividad inauténtica en apoyo al gobierno en turno (del presidente Lenin Moreno), pero decidí no priorizarlo”. La exfuncionaria ahora se pregunta si su decisión pudo tener efecto en cómo el gobierno manejó la pandemia de covid-19 que ha asolado al país, y si actuar pudo haber hecho una diferencia.

“Tuve que hacer incontables decisiones similares, desde Iraq a Indonesia y desde Italia hasta El Salvador. Individualmente, puede que el impacto haya sido pequeño, pero el mundo es un lugar muy vasto. Aunque traté de tomar la mejor decisión basada en el conocimiento que tenía en el momento, finalmente era yo la encargada de insistir o no en un asunto, y ahora sé que tengo sangre en mis manos”, sentencia.

“A Facebook sólo le importan los problemas que le provoquen una crisis de relaciones públicas”

La enorme carga laboral y moral que pesaba sobre Zhang comenzó a pasarle la cuenta emocionalmente, incluso imposibilitándole dormir.

“Sin ningún tipo de supervisión, quedé en una situación donde se me confiaban acciones con una inmensa influencia. Un encargado de respuestas estratégicas me dijo una vez que la mayoría del mundo fuera de Occidente era el “salvaje oeste”, y que yo era su “dictadora a jornada de medio tiempo”. Me lo dijo como un halago, pero ilustró muy bien la tremenda presión que soportaba”, dice la mujer.

“Debíamos enfocarnos y priorizar el daño que pudiera producirse en Estados Unidos y en el Oeste de Europa. Para entonces se me hacía imposible ver o leer las noticias del resto del mundo sin sentir el peso de mi propia responsabilidad”, confidencia.

Zhang destaca en su mensaje a sus excompañeros de trabajo, que Facebook tiene la costumbre de priorizar los asuntos que pudieran causarle una crisis de relaciones públicas, antes que los problemas del mundo real.

“Es un secreto a voces dentro de los espacios de integridad cívica, que las decisiones a corto plazo de Facebook están motivadas únicamente por la posibilidad de ser impactados por una crisis de relaciones públicas”, afirma, haciendo notar que este año se le ordenó priorizar cualquier tema que fuera cubierto por el New York Times o el Washington Post.

“Así empecé a ver que las prioridades comenzaban a saltar cuando otros amenazaban con ir a la prensa, y el por qué un líder de mi organización dijo que mi trabajo cívico no estaba teniendo el impacto necesario, bajo la lógica de que si el problema era importante, atraería atención, se volvería una crisis de prensa y eso convencería a la empresa de dedicar más atención a este tema”, señala.

Una de las principales críticas de Zhang, es que en vez del trabajo cívico, la atención de los equipos que debían respaldarla estaban “enfocados un 99% en eliminar el spam (comercial)”. Por ello, en vez de usar los canales regulares para denunciar las situaciones políticas de estos países, comenzó a publicarlos en los foros internos de empleados para lograr hacer presión.

“Me di cuenta de que nadie respetaba mis puntos de vista en la oficina, a menos de que actuara como una perra arrogante”, afirma.

Cuando pidió formalmente a Facebook mayores recursos para detectar y detener la actividad relacionada con elecciones y política, se le dijo que “los recursos humanos eran limitados”. También asegura que se le ordenó dejar de centrarse en el trabajo cívico, “y que Facebook ya no requeriría mis servicios si me negaba”.

“Algunos pensaban que debía dedicarle toda mi atención a Estados Unidos, y quedaban impactados al verme abogando por estos pequeños países. Para resumirlo, mi metodología era de un sistema global, y peleé por Honduras y por Azerbaiyán porque era donde veía que podía causarse el mayor daño”, indica.

Zhang fue despedida este mes. Asegura que rechazó una indemnización de 64.000 dólares (48 millones de pesos chilenos) si firmaba un acuerdo de confidencialidad que le habría impedido hablar de su trabajo, incluso internamente. Por eso, en su último día, dejó publicado su memorándum en el foro interno de empleados, exhortándolos a seguir en Facebook y cambiar el sistema desde dentro.

“Pero ustedes no podrán, ni deberían intentar, hacerlo solos. Encuentren a otros que compartan sus convicciones y valores para trabajar juntos. Facebook es un proyecto demasiado grande para que una sola persona lo enmiende”, finaliza.

Otras situaciones denunciadas por Zhang

En Azerbaiyán, la exfuncionaria descubrió que el partido político gobernante utilizó “miles de cuentas falsas para acosar en masa a la oposición”. Facebook comenzó a intervenir el hecho sólo un año después de que Zhang lo reportó.

En Ucrania, Zhang detectó “actividad inauténtica automática” en apoyo tanto del anterior primer ministro Yulia Tymoshenko, quien es un político pro unión europea y excandidato presidencial, al igual que en apoyo de Volodymyr Groysman, otro expremier y aliado del expresidente Petro Poroshenko. “Volodymyr Zelensky y su facción fue la única fuerza política principal que no resultó afectada”, indicó Zhang del actual presidente ucraniano.

Tras detectar que había un intento de manipulación coordinada sobre la página de Facebook del Ministerio de Salud de España durante la pandemia de covid-19, Zhang ayudó a eliminar 672.000 cuentas falsas “que también actuaban sobre blancos similares a nivel mundial”.