Esta semana, la NASA reveló una nueva imagen del telescopio espacial James Webb que muestra a Saturno como nunca antes visto. La foto fue comparada con observaciones del telescopio Hubble, demostrando una vez más el inigualable poder de su sucesor.
Ambas observaciones fueron tomadas en 2024, con algunas semanas de diferencia, pero no fue hasta ahora que las publicaron. El James Webb captó al planeta en infrarrojo, mientras que el Hubble lo hizo en luz visible.
Así, los telescopios realizaron una observación en longitudes de onda de luz complementarias, un método con el que los científicos pueden obtener más detalles de la atmósfera de este gigante gaseoso.
Si bien los dos pueden ver cómo se refleja la luz del Sol en las nubes de Saturno, mientras que el Hubble reveló sutiles variaciones de color, el James Webb pudo detectar nubes y sustancias químicas a distintas profundidades.
De acuerdo con la NASA, con estas imágenes en conjunto, “los científicos pueden ‘cortar’ la atmósfera de Saturno a diferentes altitudes, como si pelaran las capas de una cebolla”.
Además, ambas técnicas complementan a las observaciones previas que hizo la sonda espacial Cassini durante su estudio del sistema saturniano entre 1997 y 2017.

*A la izquierda, Saturno visto por el James Webb, y a la derecha, la imagen del Hubble | Crédito: NASA
Saturno visto por el James Webb
La imagen infrarroja de Saturno muestra sus brillantes anillos helados y su atmósfera estratificada (en capas). También se pueden apreciar varias de sus lunas, entre ellas Jano, Dione y Encélado.
Los científicos pudieron identificar algunos de los procesos que están ocurriendo en el planeta. Por ejemplo, en su hemisferio norte detectaron lo que queda de la llamada “Gran Tormenta Primaveral” que azotó a Saturno entre 2010-2012 y se veía antes como una mancha más marcada.
Asimismo, notaron varias tormentas dispersas en el hemisferio sur. Los astrónomos creen que, de hecho, Saturno es como “un laboratorio natural” para estudiar la dinámica de fluidos en condiciones extremas.

*Saturno visto por el James Webb | Crédito: NASA
También se ve parte de la emblemática corriente en chorro hexagonal en el polo norte del planeta. Se trata de uno de los fenómenos meteorológicos más fascinantes del Sistema Solar, que fue descubierto en 1981, cuando la sonda espacial Voyager pasó por allí.
Según la NASA, el hecho de que esta corriente permanezca durante décadas en el polo norte de Saturno demuestra lo estables que pueden ser algunos procesos atmosféricos a gran escala en los planetas gigantes.
Además, es posible que esta sea la última visión del hexágono hasta más o menos el 2040, ya que esa zona del planeta permanecerá oscura cuando comience el invierno.

*Imagen más amplia de Saturno y sus lunas, visto por el James Webb | Crédito: NASA