Internacional
Lunes 11 junio de 2018 | Publicado a las 02:14
Realizan primeros funerales tras erupci√≥n de volc√°n en Guatemala: a√ļn hay desaparecidos
Publicado por: Alejandro Alarcón La información es de: Agence France-Presse
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Familiares y vecinos de la zona devastada el pasado domingo por la erupci√≥n del Volc√°n de Fuego, al sur de Guatemala, ya comenzaron a realizar los primeros funerales de las v√≠ctimas, en medio de los trabajos para encontrar a las personas que a√ļn contin√ļan sepultadas.

Carlos Garc√≠a, de 16 a√Īos, acompa√Īaba los f√©retros con los cuerpos de su hermana Griselda Cortina, de 27 a√Īos, y de su sobrina, Meylin Johaly Ch√°vez, de 9, en una procesi√≥n el domingo por la ma√Īana en el pueblo de San Juan Alotenango, en el departamento de Sacatep√©quez.

Ambas murieron engullidas por el torrente descontrolado de ceniza, gas y piedras que lanz√≥ el volc√°n por la ladera sureste y que arras√≥ hace una semana la comunidad de San Miguel Los Lotes, dejando al menos 110 personas muertas y 197 desaparecidas, seg√ļn fuentes oficiales.

En tanto, casi 50.740 personas siguen en albergues y casas familiares.

Carlos se salv√≥, asegur√≥, “porque viv√≠a en la zona sur de la comunidad”, mientras que sus familiares resid√≠an en la parte norte, la primera en recibir el impacto del material pirocl√°stico y donde la devastaci√≥n es mayor.

Cientos de hombres formaron un pasillo por el que pasaba el cortejo f√ļnebre encabezado por 11 ni√Īos que portaban ramos de flores, en el que tambi√©n iban los cuerpos de Dolores P√©rez Paz, de 21 a√Īos, y de Mar√≠a Etelvina Charaldo, de 28.

Jaime Barillas, acompa√Īaba desolado el cortejo al lado del ata√ļd de su esposa, Mar√≠a Etelvina. El joven de 29 a√Īos es agricultor y se salv√≥ de la tragedia porque en ese momento trabajaba en un campo cerca de Antigua Guatemala, a 25 kil√≥metros de San Miguel Los Lotes.

Las hijas de Jaime, Darley Andrea y G√©nesis Amaria, de 6 y 2 a√Īos respectivamente, siguen desaparecidas. Solo ha podido recuperar el cuerpo de su esposa, identificada por la pruebas de ADN, pero no sabe si los cuerpos de su hijas est√°n en la morgue o enterrados bajo la ceniza. “No puedo m√°s de dolor, nunca m√°s las volver√© a ver”, dijo.

Un millar de vecinos, familiares y amigos de las v√≠ctimas acompa√Īaron la procesi√≥n hasta el cementerio de Alotenango.

No bajan los brazos

Grupos de parientes siguen buscando a sus v√≠ctimas y el domingo por la ma√Īana volvieron a entrar a la zona devastada en la comunidad de la ciudad de Escuintla, sin importarles el peligro de la intensa actividad que mantiene el volc√°n.

Temen que el lugar sea declarado como un camposanto y ya no puedan recuperar a sus familiares, una posibilidad evaluada por las autoridades, a pesar de su posible coste político.

El secretario de la Coordinadora para la Reducci√≥n de Desastres (Conred), Segio Caba√Īas, dijo en rueda de prensa que este lunes continuar√°n las tareas de rescate, pero con una nueva modalidad pues familiares guiar√°n a los rescatistas en la zona devastada.

“Ma√Īana (lunes) se van hacer operaciones de b√ļsqueda, localizaci√≥n y recuperaci√≥n si as√≠ fuera necesario; los pobladores podr√°n ingresar a sus comunidades con rescatistas y esto ser√° apoyado por maquinaria de gobierno y civil”, coment√≥ Caba√Īas en la conferencia junto al presidente Jimmy Morales.

La tragedia ha desgastado la débil popularidad del presidente Morales, un excomediante de televisión salpicado por acusaciones de corrupción, y la noche del sábado cientos de guatemaltecos pidieron en la capital su dimisión al acusarlo de negligencia por no haber ordenado la evacuación.

Rescatistas voluntarios y bomberos dispersos en el lugar rompen paredes para encontrar cad√°veres soterrados, aunque la tarea es dif√≠cil por las altas temperaturas que a√ļn mantiene el material volc√°nico que arras√≥ el poblado. Algunos socorristas han encontrado restos humanos y el olor a muerte empieza a ser m√°s fuerte.

Trabajadores de una f√°brica de puertas de madera de la ciudad ind√≠gena de Chimaltenango se arrodillaron y pidieron ayuda divina para encontrar a los familiares de Alejandro Esquique, de 45 a√Īos, quien busca a su madre Mar√≠a y sus hermanos Mario, Julia y Elsa.

“Ellos ya est√°n calcinados, ya solo queremos que no se queden aqu√≠”, dice resignado Esquique, al recordar que el poblado era muy tranquilo a pesar de la constante furia volc√°nica.

Personas que llevan agua y comida a los rescatistas aprovechan para grabar con sus teléfonos celulares la catástrofe.

Felipe Choc, agricultor de 48 a√Īos, retira cobijas enterradas entre la arena volc√°nica en el sitio donde estaba su casa, y en la que presiente que yace soterrada su esposa Rosemary y su hijo Luis Felipe de un a√Īo y medio.

Choc, protegido con un mascarilla, lamenta que no se pueda ingresar maquinaria pesada hasta el lugar porque “a pura mano no se hace mucho, pero aqu√≠ no abandonamos a nadie”.

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