Internacional
Martes 29 mayo de 2018 | Publicado a las 16:12
Denuncian uso de grupos paramilitares por parte del gobierno en Nicaragua
Publicado por: Diego Vera La información es de: Agence France-Presse
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Las autoridades en Nicaragua usan grupos paramilitares, las llamadas “turbas sandinistas”, para reprimir las protestas ciudadanas contra el gobierno de Daniel Ortega, se√Īal√≥ el martes la organizaci√≥n de derechos humanos Amnist√≠a Internacional (AI).

“Reprimen a la poblaci√≥n civil con armas semiautom√°ticas y protegidos por la propia polic√≠a”, dijo la directora para las Am√©ricas de AI, Erika Guevara-Rosas, sobre la reacci√≥n gubernamental a las manifestaciones contra Ortega y su partido Frente Sandinista de Liberaci√≥n Nacional (FSLN), que desde el 18 de abril dejan al menos 87 muertos.

AI present√≥ este martes en Managua el informe “Disparar a matar. Estrategias de represi√≥n de la protesta en Nicaragua”, sobre el que Guevara-Rosas habl√≥ con AFP.

– AI ya hab√≠a advertido en 2016 un “deterioro” en t√©rminos de derechos humanos en Nicaragua. ¬ŅQu√© encontr√≥ ahora?

Una respuesta violenta y represiva del descontento popular por parte de las autoridades, que tiene caracter√≠sticas sumamente preocupantes, como el uso de grupos paramilitares y parapoliciales, lo que denominan las “turbas sandinistas”, para desincentivar la protesta y castigar a voces en contra del gobierno, principalmente j√≥venes y estudiantes en distintas ciudades. No es la primera vez que Ortega (en el poder desde 2007) hace un uso excesivo de la fuerza contra manifestantes. La represi√≥n ha sido el com√ļn denominador en la lucha de los campesinos contra el proyecto del canal interoce√°nico. Pero nunca hab√≠amos documentado una situaci√≥n de violencia tan radicalizada con grupos que claramente est√°n en colusi√≥n con las autoridades del Estado. Reprimen a la poblaci√≥n civil con armas semiautom√°ticas y protegidos por la propia polic√≠a. Es de suma preocupaci√≥n porque est√°n generando esta situaci√≥n de violencia extrema. Y ninguna investigaci√≥n los ha llevado a la justicia.

– ¬ŅPor qu√© la situaci√≥n es peor ahora?

Lo atribuimos a un mayor descontento social por medidas que afectan y vulneran el ejercicio de derechos fundamentales. Los estudiantes, inclusive antes del proyecto de reforma del seguro social que generó estas protestas, ya expresaban descontento hacia políticas económicas y sociales, limitaciones a la libertad de expresión, mayor censura de los medios, persecución de defensores de derechos humanos -especialmente mujeres-, control absoluto del Estado de organizaciones de la sociedad civil.

РOrtega también perdió el apoyo de los empresarios.

Sin duda, las políticas también empezaron a atentar contra los intereses económicos de los empresarios que empezaron a marcar su distancia. Es cierto que el régimen de Ortega ha podido mantenerse por un apoyo sustancial de sectores que se han beneficiado. Pero hoy las comunidades más marginadas, que antes le daban apoyo directo a Ortega, también muestran su disconformidad.

– El informe de AI se√Īala un “retroceso” hacia los peores momentos de la historia de Nicaragua.

Lamentablemente, vemos ese paralelismo perverso, en el que un presidente que en los a√Īos 1980 luch√≥ contra la dictadura de (Anastasio) Somoza -donde tambi√©n hubo muchas p√©rdidas humanas por la represi√≥n- hoy es el l√≠der pol√≠tico que emprende una pol√≠tica sistem√°tica de represi√≥n violenta contra la ciudadan√≠a que se manifiesta en su contra. La situaci√≥n est√° empeorando cada d√≠a.

– ¬ŅQu√© recomienda AI?

El Estado debe asumir la responsabilidad por estos hechos. Es fundamental que cumpla con sus compromisos asumidos con la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que hizo 15 recomendaciones claras y concisas. Además, es necesario permitir el establecimiento de una comisión de expertos independientes que pueda hacer una investigación imparcial y expedita de todas estas graves violaciones a los derechos humanos y lleve a la justicia a todos los responsables a todo nivel. Como presidente, Ortega es el garante del respeto de los derechos de la población, pero también es el jefe supremo de las fuerzas de seguridad.

– ¬ŅQu√© debe hacer la comunidad internacional?

Su papel es clave. La próxima Asamblea General de la OEA (el 4 y 5 de junio en Washington) debe discutir estas situaciones. Hay mecanismos regionales para hacer que Nicaragua rinda cuentas y encaminar soluciones pacíficas y duraderas. Tiene que haber un posicionamiento de la comunidad internacional que todavía vemos muy tibio.

– ¬ŅHay similitudes con las protestas antigubernamentales en Venezuela?

No solo entre Nicaragua y Venezuela, que pueden ser identificados con un tinte pol√≠tico similar. En la regi√≥n hay un paralelismo en la respuesta represiva, violenta, del Estado ante el descontento social. Lo vimos en Honduras, donde despu√©s de las elecciones del a√Īo pasado hubo m√°s de 30 muertos en manifestaciones y donde a√ļn hay detenidos arbitrariamente, en muchos casos con tortura y malos tratos. Lo vimos tambi√©n en Argentina, con represi√≥n violenta de manifestaciones contra la reforma de la seguridad social. No vemos un componente ideol√≥gico en los gobiernos frente a la actitud de respuesta violenta, sino un paralelismo que sin importar el tinte pol√≠tico termina con un resultado similar.

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