Cerca de las 13:00 horas del miércoles 8 de julio, Naya Rivera y su hijo de cuatro años llegaron al Lago Piru, en el condado de Ventura, en California. Allí rentaron un bote para pasear, pero poco más de tres horas después, la embarcación fue encontrada con el niño durmiendo a bordo y sin señales de su madre.

Desde entonces se inició una extensa búsqueda liderada por las autoridades de la zona, que hasta el momento no ha arrojado resultados. De hecho, la policía ya presume a la actriz como muerta y cambió la misión de “rescate” a “recuperación”.

En las últimas horas incluso aseguraron que debido a la poca visibilidad de sus aguas y su fondo lleno de árboles y escombros, puede que no sea posible recuperar el cuerpo.

Pero la desaparición de Naya no es la primera que se vive en ese lugar, un embalse ubicado en el bosque nacional Los Padres, al sur de California.

De hecho, entre 1994 y 2010 se han registrado una docena de casos de visitantes y trabajadores que han fallecido ahogados en la zona, que es considerada recreativa y que cuenta con instalaciones para acampar, pasear en bote, pescar, nadar y hacer un picnic.

Según el diario Los Angeles Times, “funcionarios del parque especularon que las ráfagas de viento y las profundas columnas de agua fría en el lago, que tiene hasta 48 metros de profundidad dependiendo de la época del año, pueden alcanzar a los nadadores rápidamente”.

“Lo único que puedo enfatizar es que si los nadadores están cerca del agua, deben usar un dispositivo de flotación personal, sepan o no nadar. Eso les salvará la vida”, dijo Douglas West, gerente de servicios y recreación del parque.

tomsaint11 | Wikimedia
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Una de las primeras víctimas que se conoce es Jesús Danilo Carranza, quien murió en 1994, a los 27 años. El hombre que vivía en North Hollywood, se ahogó mientras nadaba con su familia, a pesar que sí llevaba un chaleco salvavidas.

Tres años después, en septiembre de 1997, Liborio Dominguez, un visitante de Long Beach, se ahogó tratando de salvar a su hija. A pesar que la niña pudo salir del lago, su padre no corrió la misma suerte y su cuerpo se encontró días después.

Sólo dos meses después de ese accidente, un joven de 22 años, identificado como Isidro Castillo, murió en la misma zona, a pesar de alcanzar a pedir a su novia que le lanzara un flotador, al cual no pudo acceder.

Algunos días más tarde, personal de rescate encontró el cuerpo de Ulises Anthony Mendoza, de 30 años, quien se había extraviado mientras nadaba cerca del bote que había rentado junto a su familia.

El último caso registrado antes del de Naya ocurrió en 2010, cuando Roberto Barrios de 36 años saltó para nadar en la zona mientras celebraba su graduación de la escuela de enfermería junto a dos amigos.

Tras sólo cinco minutos en el agua, el viento comenzó a alejar su bote, dejando a los tres amigos a la deriva. Embarcaciones cercanas lograron rescatar a los otros dos jóvenes, sin embargo, no pudieron acercarse lo suficiente al lugar donde estaba Barrios, quien desapareció. Su cuerpo pudo ser recuperado del fondo del lago varios días después.

 Amy Sussman | Getty Images | AFP
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Luego de la desaparición de Naya, vecinos del lugar alzaron la voz para exigir una mayor protección para los nadadores que llegan a la zona. A través de una petición online, los lugareños piden que se aumenten las advertencias para los visitantes que no conocen el peligro que esconde el lago y las fuertes corrientes.

“La gente ha estado pidiendo durante años que la ciudad ponga señales de advertencia para los nadadores. ¡Los lugareños del condado de Ventura no van al lago Piru por esta razón! Los turistas no tienen idea de en qué se están metiendo. El lago Piru necesita señaleticas. Estamos cansados de esperar. Necesitamos justicia para todos aquellos que se perdieron en el lago Piru”, dice la petición que ha reunido más de 12 mil firmas.

En la misma solicitud aseguran que hay algunas áreas marcadas para aquellos que saltan desde la orilla, “pero las personas en botes no parecen recibir las advertencias adecuadas”.

Además de la falta de señaleticas, el lago tampoco cuenta una gran cantidad de socorristas, y “los nadadores participan en una actividad recreativa peligrosa y lo hacen bajo su propio riesgo”.

Por el momento, las autoridades siguen realizando la búsqueda de la actriz de 33 años.

 Amy Sussman | Getty Images | AFP
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