La estrecha relación profesional que durante 15 años mantuvieron Tini Stoessel y su padre, Alejandro Stoessel, atraviesa un complejo momento. Tras poner fin a la representación que él ejercía desde los inicios de su carrera, la cantante ordenó una auditoría para conocer cómo se administraron sus ingresos y ahora busca recuperar el control sobre el patrimonio generado por su trabajo.
El conflicto salió a la luz luego de que medios argentinos revelaran los resultados de esa revisión. Según informó Infobae, la auditoría concluyó que los derechos económicos vinculados a la carrera y la imagen de la artista quedaron bajo sociedades en las que ella no tendría participación accionaria ni capacidad de decisión.
Alejandro Stoessel manejó la estructura comercial, jurídica y contable de la carrera de su hija desde que ella tenía cerca de 14 años y alcanzó reconocimiento internacional gracias a Violetta. Sin embargo, hace tres meses dejó de ejercer como su representante.
A partir de entonces, la cantante de 29 años recurrió a nuevos abogados y comenzó a revisar el funcionamiento de las empresas que durante años canalizaron los ingresos provenientes de sus contratos, campañas publicitarias, música y conciertos.
De acuerdo con Clarín, algunas de esas sociedades aparecen a nombre de Alejandro Stoessel y del hermano de la cantante, Francisco, mientras que Tini no tendría participación en ellas.
La auditoría que abrió el conflicto entre Tini y su padre
Según la información difundida por ambos medios argentinos, la revisión detectó que la cantante no tendría control sobre las compañías que reciben los ingresos generados por su actividad artística.
Tini facturó ocasionalmente por la prestación de servicios artísticos, pero no podría recibir personalmente las utilidades de las sociedades que administran los recursos de su carrera.
La auditoría también habría determinado que algunos contratos que producirán ingresos en los próximos años, entre ellos compromisos discográficos, quedaron vinculados a empresas sobre las cuales la cantante tampoco tiene control.
El patrimonio involucrado superaría los 70 millones de dólares y que la primera parte de la gira FUTTTURA habría facturado cerca de US$43 millones. De ese monto, Tini habría recibido US$300 mil.
La cantante sí firmó documentos relacionados con algunas de las empresas que participaron de sus negocios. Sin embargo, aquello no significaría que hubiera cedido sus derechos comerciales o de imagen.
Otro punto que habría generado preocupación se relaciona con el acceso al dinero. Tini no figuraría autorizada para operar las cuentas bancarias de las compañías vinculadas a su carrera. Recién en junio de 2026, y con la intervención de sus abogados, habría conseguido acceder directamente a una cuenta de su exclusiva titularidad.
¿Existe realmente un quiebre familiar?
Por ahora, el conflicto se concentra en el plano profesional y patrimonial. Según se informó, padre e hija mantienen una negociación para terminar definitivamente con el manejo que Alejandro Stoessel ejerció sobre la carrera de Tini y reorganizar los bienes generados durante estos años.
El entorno de la artista tampoco descartaría revisar si durante la administración pudieron ocurrir irregularidades. Sin embargo, hasta ahora no se ha informado de una acción judicial concreta contra Alejandro Stoessel.
Además, desde el círculo del productor relativizaron las versiones sobre un enfrentamiento familiar. En el programa LAM, de América TV, aseguraron haber conversado con un amigo de Alejandro Stoessel, quien entregó otra explicación sobre la auditoría.
“Tini está ordenando todo su patrimonio para la boda, tiene que determinar claramente sus bienes propios antes de casarse”, señalaron en el espacio.
La misma fuente negó que exista un enfrentamiento entre ambos. “No tiene que ver con reclamos a su papá. Lo que me dice este amigo de Alejandro es que ella necesita ordenarlo. Imagínate todo lo que tiene, todas las campañas… No hay conflictos con él. Sí hay una transición”, agregaron en el programa.
Incluso, aseguraron que padre e hija siguen conversando y que Alejandro considera que alrededor del caso existen “muchas malas interpretaciones y mucho invento”.