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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Roberto Nicolini, reconocido por "Pipiripao", sobrevivió a dos ataques cardiacos y un ACV en 2024 y 2025. En una entrevista, relató el difícil diagnóstico del ACV en enero, seguido de un infarto en septiembre, el cual es difícil de reconocer y mortal en muchos casos. En diciembre, sintió más dolores durante una obra en Punta Arenas, siendo atendido por un urgenciólogo venezolano por falta de cardiólogos, quien lo salvó por teléfono.

Roberto Nicolini, el recordado rostro del programa infantil “Pipiripao” recordó cómo se salvó de dos ataques cardiacos y un infarto cerebrovascular (ACV) entre el 2024 y el 2025, que pudieron acabar con su vida.

Sin embargo, una serie de factores lo ayudaron a salir adelante, a pesar de haber sido atendido sin cardiólogos en su momento.

Los infartos y ACV de Roberto Nicolini

En una entrevista con Gonzalo Cáceres, en el podcast Conversa In de Luzma TV, Nicolini recordó su primera complicación de salud en el 2024: “Me vino un ACV en enero, fue terrible, unción de los enfermos, el peor diagnóstico que podía existir”, relató.

Pero solo unos meses después, en septiembre, “me vino un infarto, que se llama ‘infarto posterior’, que es el peor infarto, porque tiene un síntoma muy cínico, que es un dolor de espalda terrible”.

Según le explicaron los médicos, tal infarto suele confundirse con una “fuerza mal hecha” por lo que termina siendo mortal: “Cuando llegas a emergencia, de diez personas que tienen este infarto, siete se mueren por error de diagnóstico”.

Ya más tarde, en diciembre, solo unos meses después del ACV y del ataque coronario, Nicolini se encontraba en Punta Arenas trabajando en una obra de teatro comenzó a sentir terribles dolores, como si estuviera “roto, una daga me entraba”, relató tocándose el pecho.

Salvado por teléfono

“Terminé, muy digno, la canción final y todo el saludo; pero ya estaba muerto”, recordó. Tras terminar la obra, fue a Urgencias: “Por supuesto que me retaron mucho porque esos minutos fueron fatales”, contó el exPipiripao.

Pero aún faltaba más. La escasez de médicos terminó con su vida salvada por teléfono: “Llegué a la clínica, y me atendió un urgenciólogo venezolano”, mientras “el infarto seguía”. “No hay cardiólogos en Punta Arenas los fines de semana, se van fuera”, complementó.

Debido a esto, evidenció que el médico recibió “instrucciones por teléfono y me salvaron la vida”, concluyó.