La vida de Natalia Vodianova parece escrita con la tinta de los cuentos de hadas, aunque su historia comenzó lejos de los castillos, las pasarelas y los apellidos más poderosos de la moda.
A los 44 años, la supermodelo rusa vuelve a celebrar la maternidad con la llegada de su sexto hijo, el tercero junto a su esposo Antoine Arnault, heredero de una de las familias más influyentes del lujo mundial.
Entre desfiles, campañas, proyectos solidarios y una carrera que la convirtió en una de las grandes figuras de la industria, Vodianova ha construido también un refugio íntimo: una familia numerosa, luminosa y profundamente amada.
Su vida, marcada por la pobreza, el trabajo, la belleza y la superación, hoy parece cerrar un círculo improbable, donde la niña que creció entre puestos de fruta y bullying escolar, terminó encontrando no solo éxito, sino también un amor inagotable por los suyos.
Natalia Vodiánova: la pobreza en Rusia
Detrás de sus intensos ojos azules, Natalia Vodianova esconde una historia que pocos podrían contar. Nació en Nizhny Novgorod, una ciudad ubicada al oeste de Rusia, donde vivió la pobreza profunda.
Nadie pensaría que la belleza rubia que copa portadas de revista y desfiló en las pasarelas más importantes del mundo vivió una infancia en medio del hambre.
En entrevista con The Guardian, Natalia Vodiánova señaló: “La pobreza es humillación. Sientes que el problema está en ti, no en la sociedad, sobre todo de niño. Ves a otros niños felices y piensas que debe ser increíble. Sueñas despierto con no ser tú mismo. Quizás eso me sirvió de modelo”.
Se relato viene de las carencias que vivió cuando era pequeña, mientras crecía entre los puestos de fruta en los que trabajaba para ayudar a su madre y su hermana, Oksana, quien sufre de parálisis cerebral y autismo.
“Los chicos de mi escuela en Nizhny Novgorod me odiaban. Estaba extremadamente delgada porque a veces no teníamos nada que comer. Solían dibujarme como un palo. Y el estigma contra mi hermana [Oksana, que tiene parálisis cerebral y autismo] se me contagió. Me llamaban sucia”, contó.
En medio de toda esa pobreza y desolación, Vodiánova encontró un ángel para su vida, una especie de hada madrina, que tal cual Cenicienta, la sacó de la pobreza.
En medio de los puestos de fruta, la vio un cazatalentos que encontró en ella algo que en ese momento no estaba en el mundo de la moda. Trabajar como modelo era un sueño que se podría hacer realidad, sobre todo cuando le dijeron que aprendiera a hablar inglés en 3 meses y luego de eso, dio el salto al mundo de élite de la moda.
El cambio de vida
Con 17 años se fue a París, donde comenzó una carrera y sin lugar a dudas, reescribió su futuro modelando para las casas de modas más importantes del mundo y obteniendo contratos millonarios como el que firmó con Calvin Klein.
Su ascenso a la cúspide de la moda fue rápido, más de 50 desfiles en una temporada, entre Europa y Estados Unidos, portadas de las revistas que veía cuando niña, como Vogue y Harper’s Bazaar.
Justo cuando estaba en lo alto, en diciembre de 2001, Natalia Vodiánova dio a luz a su primer hijo, Lucas Alexander, fruto de su relación con el aristócrata británico Justin Portman.
Justin es su primer marido, con quien se casó un año después del nacimiento de su primogénito y con quien también tuvo otros dos hijos, Neva y Viktor, hasta su separación en 2011.
Ese mismo año se confirmó la relación entre la modelo y su actual pareja, el empresario Antoine Arnault, hijo de Bernard Arnault y heredero de heredero del imperio de lujo LVMH. En una entrevista con Harper’s Bazaar señaló que quedó perdidamente enamorada cuando lo conoció, indicando: “Es el hombre de mis sueños”.
Junto a Arnault, la modelo tuvo a Maxim y Roman, sus hijos menores, que suman cinco retoños en una familia que prontamente se agrandará con el hijo que espera la rubia.
Una familia con el trabajo por delante
Si hay algo que no se puede negar es que los dos maridos de Natalia Vodianóva son millonarios y pudieron hacer que la modelo pensara en dejar las pasarelas o posar frente a una cámara, sin embargo, la realidad no es esa para la modelo.
Llegar donde está no fue fácil y bien lo sabe la rusa, tanto que nunca dejó de trabajar pese a la acomodada vida que le puedan ofrecer sus parejas.
“Adoro mi trabajo y me hace feliz seguir aprendiendo y creciendo. Todo esto es parte del legado de mis hijos. “Intento inculcarles que las mujeres no solo están para tener bebés, cuidarlos y construir un hogar”, mencionaba en una entrevista.
Por eso, cuando estuvo en su apogeo, en 2004 aprovechó su posición para construir un parque infantil para los niños que sufrieron el asedio en Beslán. De esta acción nació la fundación Naked Heart (Corazón Desnudo) que tiene por objetivo contribuir a la construcción de una sociedad inclusiva y abierta a las personas con discapacidad y necesidades especiales, fomentando el juego y ofreciendo servicios de apoyo gratuitos a las familias afectadas.
Una misión que va muy de la mano con su propia realidad junto a su hermana, quien, por su condición de autismo y parálisis cerebral, es víctima de discriminación desde pequeña.
Pero no se quedó solo ahí; Natalia Vodiánova también es embajadora de la ONU, trabajando directamente con UNFPA (Fondo de Población de las Naciones Unidas) es la agencia de la ONU dedicada a la salud sexual y reproductiva, un rol que tomó cuando se dio cuenta de que todo lo que tiene que ver con la salud femenina es objeto de estigma.
Natalia Supernova
En la industria la conocen como Supernova y ese apodo no es gratuito, porque pareciera que Natalia puede con todo, una carrera exitosa, una filantropía que destaca y una vida familiar en paz.
La modelo ahora se prepara para agrandar nuevamente la familia. Sorprendió anunciando en una portada de Vogue su tercer hijo con Antoine Arnault, un retoño que llega cuando tiene ya 44 años y sigue trabajando.
Como alguna vez señaló, “sé lo que significa trabajar duro y no tener nada. Cuando entiendes este aprendizaje, todo se vuelve hermoso, liviano, de una manera que incluso los tiempos más difíciles son fáciles en comparación con lo vivido”.
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