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Chile se enfrenta al desafío del megapuerto de Chancay en Perú, planteando la creación de un Hub Norte que resguarde sus intereses en el Pacífico sudamericano. La competencia portuaria se intensifica con la propuesta peruana de Zonas Económicas Especiales Privadas. Chile busca articular sus puertos del norte para no ser solo terminales alimentadoras. La conectividad ferroviaria es clave para la resiliencia del corredor bioceánico.
El avance de la infraestructura portuaria en el Pacífico redefine conexiones y rutas comerciales sudamericanas, mientras Chile impulsa un modelo integrado para consolidar su acceso a los mercados asiáticos ante el despliegue logístico peruano.
La irrupción del megapuerto de Chancay en la costa central de Perú ha motivado a Chile a plantear una estrategia defensiva y de proyección regional: la consolidación de un Hub Norte, capaz de resguardar sus intereses logísticos y comerciales en el Pacífico sudamericano.
El desafío trasciende la modernización portuaria, instala un debate sobre la soberanía logística y el posicionamiento del corredor bioceánico que conecta el Cono Sur con los mercados asiáticos.
El desarrollo del megapuerto de Chancay —operado por Cosco Shipping Ports— representa un cambio de escala en la competencia portuaria regional. Según la Revista de Marina, la emergencia de este polo logístico ha llevado a Chile a evaluar con urgencia la viabilidad de un sistema portuario integrado en el norte, que articule los puertos de Arica, Iquique, Mejillones y Antofagasta.
Esta plataforma busca anclar el flujo industrial del Cono Sur, asegurando la relevancia de Chile en el eje Asia-Pacífico y contrarrestando el riesgo de que sus puertos se transformen en simples terminales alimentadoras de los grandes hubs regionales.
En palabras del almirante Edmundo González Robles, magíster en Ciencias Navales y Marítimas, Chile enfrenta “un desafío crítico a su soberanía logística ante el desarrollo del megapuerto de Chancay en Perú”.
La propuesta chilena se concentra en consolidar un Hub Norte robusto, apoyado en la creación de Zonas Económicas Especiales Privadas (ZEEP) y una gobernanza sistémica que permita proyectar los intereses marítimos nacionales más allá de la cordillera.
El modelo Chancay
La verdadera apuesta peruana no reside solo en la infraestructura física de Chancay, sino en el marco legal de sus Zonas Económicas Especiales Privadas. Estas áreas ofrecen incentivos tributarios y aduaneros a empresas extranjeras, que han convertido a Perú en un polo atractivo para la inversión manufacturera, especialmente desde China.
El artículo de la Revista de Marina advierte que “sin incentivos similares, los puertos chilenos podrían sufrir el riesgo de federización, es decir, verse degradados a solo ser terminales ‘feeder’, limitándose a recibir carga redistribuida desde Perú en vez de ser nodos principales de salida del Cono Sur hacia el Asia-Pacífico”.
La urgencia radica en replicar o diferenciar el modelo, con una gobernanza centralizada y la integración de sectores público y privado para evitar la degradación competitiva.
Hinterland sudamericano
La viabilidad del Hub Norte depende de su capacidad para servir al corazón productivo del continente. El corredor bioceánico de Capricornio se perfila como una vía clave para vincular la producción de Brasil, Paraguay, el noroeste y noreste argentinos y Bolivia con los puertos del Pacífico.
El núcleo de Antofagasta y Mejillones actúa como referencia para el norte argentino y los estados brasileños, ofreciendo rutas más cortas y dinámicas hacia Asia.
La Revista de Marina explica que, sumando las regiones argentinas del NOA y NEA, la conexión bioceánica añade más de 20 millones de consumidores al mercado chileno, con una ruta de exportación que fortalece la posición nacional frente a la competencia peruana.
La propuesta chilena se apoya en la especialización de los puertos del norte. Antofagasta y Mejillones se orientan a la minería y cargas industriales; Iquique concentra el comercio de contenedores y zona franca; Arica mantiene su vocación histórica de servicio al comercio boliviano y agrícola.La resiliencia es un factor central. La diversificación de puntos de salida permite que el corredor bioceánico no se paralice ante eventuales conflictos sociales, huelgas o eventos climáticos que puedan afectar la operatividad de alguno de los puertos principales.
Según el análisis de Gonzáles Robles, “contar con Arica diversifica los puntos de salida, garantizando que el Corredor Capricornio no se detenga ante contingencias locales”.
Infraestructura y conectividad
El éxito del Hub Norte depende de una base logística robusta y una red de transporte eficiente. El desarrollo de terminales modernos en Antofagasta y Mejillones, junto a mejoras en el Ferrocarril Arica-La Paz, se proyecta como un eje fundamental para conectar los mercados del altiplano boliviano y brasileño.
La interconectividad ferroviaria entre los puertos chilenos se presenta como la mejor alternativa para evitar la saturación de las carreteras nacionales y reducir el impacto ambiental.
El documento destaca que “una conexión ferroviaria costera, robusta y resiliente, es la mejor alternativa para no saturar los centros urbanos y menos a la única carretera nacional longitudinal que poseemos”.
El impulso asiático
En el reciente celebrado XXIII Foro Internacional de Puertos, Jason Guillen Flores, gerente general adjunto de Cosco Shipping Ports Chancay, describió la magnitud de los cambios logísticos que introduce el nuevo puerto peruano.
“Anteriormente, las rutas tenían un tiempo de movilización de cuarenta y cinco días. Hoy en día, con las rutas preestablecidas, en la primera ruta que viene de Chancay-Manzanillo, de Shanghái-Manzanillo-Chancay, con un tiempo de veinticinco días. Y posteriormente tenemos la ruta que viene desde Chancay hacia Shanghái de veintitrés días”.
Guillen Flores agregó que “en la otra ruta de regreso, hay un movimiento adverso en la parte latinoamericana con la conexión luego directa Chancay hacia Shanghái. Luego, vienen las partes alimentadoras, con los feeders, que se han ido incorporando nuevas rutas; la primera que viene desde Balboa, la parte de Panamá, viene recalando por Colombia-Paita-Chancay-Callao. La otra ruta, que ya es en la parte de interconexión con Ecuador y con Chile, que vienen alimentando también igualmente desde Ecuador hacia Callao-Chancay y viceversa. Y hay otra más que viene directamente desde Chile hacia Callao y Chancay”.
Este entramado de rutas multipropósito y alimentadoras consolida a Chancay como un nodo logístico de referencia. Según el gerente, “principalmente, en la parte de la ruta de contenedores, tenemos dos principales de la conexión de Asia hacia Latinoamérica y de ahí tres rutas alimentadoras en la parte netamente de Latinoamérica”.
Inversiones y desafíos
La visión de los operadores peruanos incluye la necesidad de mejorar la conectividad vial y ferroviaria. Rabi Vilela Ríos, subgerente comercial del Terminal Portuario Paracas, señaló que, si bien los puertos regionales se deben a su hinterland, enfrentan desafíos estructurales en materia vial.
“Consideramos que el desarrollo de vía de evitamiento, mejoramiento de asfaltados y la concepción de los temas ferroviarios van a ser puntos que se tienen que desarrollar en el futuro en una agenda mucho más concreta de la que hoy tenemos”, dijo.
En la misma línea, Marco Hernández, gerente general de DP World Callao, enfatizó la importancia de la inversión para mantener la competitividad del puerto más grande del país.
“El puerto del Callao alimenta a trece millones de personas. El hinterland del puerto del Callao somos trece millones que manejan el 95 % de las importaciones y el 73% de las exportaciones que maneja el Perú como país. Que atiende diecinueve de los veinticinco servicios que recalan en el país, con conectividad a cincuenta y dos puertos en el mundo, lo que genera bastante diversidad y bastante conectividad, que es lo que nos ha puesto en el puesto número cuatro de conectividad en Latinoamérica”, detalló.
Hernández, además, señaló que “la inversión es prioritaria. DP World ha invertido cerca de ochocientos millones de dólares en su primer contrato de concesión y, dentro de la segunda propuesta, estaríamos hablando de cerca de dos mil millones de dólares para seguir haciendo del puerto del Callao el primer puerto del país”.
Gobernanza sistémica
La propuesta chilena plantea la necesidad de una gobernanza portuaria sistémica y la rápida implementación de Zonas Económicas Especiales Privadas como respuesta a la ventaja competitiva peruana.
La Revista de Marina argumenta que “es imperativo superar el modelo actual y regirse bajo la Ley 19542. Se requiere una gobernanza que coordine el sistema portuario nacional como un solo sistema, optimizando la inversión estatal en vías de acceso y los recursos de las empresas para potenciar el corredor”.
El debate sobre qué ciudad portuaria asumirá el liderazgo decisional y operativo del Hub Norte se inclina hacia el complejo Antofagasta-Mejillones, dada su capacidad industrial y el potencial de crecimiento asociado a la minería y las industrias conexas.
El impacto urbano y social de una gobernanza integral se perfila como un factor decisivo para evitar congestiones, presiones inmobiliarias y otras externalidades negativas.
Oportunidades y amenazas
El desarrollo de ZEEP en Chile aparece como un instrumento para atraer inversión extranjera directa, crear economías de escala y posicionar al país como un distribuidor central en el Pacífico.
El riesgo, de acuerdo con la Revista de Marina, radica en la posible “desnacionalización y sobreexplotación de recursos”, o en la afectación a la industria nacional que no goza de exoneraciones similares.
La brecha de infraestructura complementaria —carreteras, túneles y puentes— se mantiene como un cuello de botella que podría limitar las ventajas del modelo chileno si no se avanza en la inversión pública. El crecimiento acelerado de los puertos plantea desafíos ambientales y sociales que requieren un manejo planificado y sostenible.
Cronograma y realidad
El cronograma probable para la consolidación del corredor bioceánico y la plena integración ferroviaria proyecta avances entre 2025 y 2032, con hitos clave como la inauguración del Puente de la Bioceánica y la finalización de accesos en el sector brasileño.
La estrategia chilena busca capitalizar la fortaleza de su industria minera, particularmente la cuprífera, para diversificar exportaciones y asegurar un flujo constante de productos hacia Asia.
La consolidación del Hub Norte, respaldada por ZEEP y una autoridad portuaria sistémica, se plantea como la vía para que Chile asegure su posición estratégica en el comercio transpacífico y proteja su soberanía logística en el siglo XXI, mientras la figura del puerto de Chancay se mantiene presente para la región.
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