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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La industria del alcohol enfrenta una profunda crisis, con caídas en las ventas de vinos, espumantes y coñac, afectando incluso a marcas de lujo como LVMH. En el caso del coñac, los envíos han disminuido a niveles de 2009, generando preocupación en los productores de esta bebida en Francia. Factores como el "Dry January" y la menor demanda en mercados clave como EEUU y Asia, junto con amenazas arancelarias como la de Trump al vino francés, están impactando en la industria.

“No vimos venir esta violenta crisis”, señaló a Bloomberg Thibaut Delrieu, el director general de una pequeña marca de coñac francés, HINE.

El menor consumo global de alcohol está golpeando tanto a vinos, espumantes y coñac. Nadie se salva de las menores ventas -solo quizás la cerveza-, en especial en segmentos de mayor lujo, donde gigantes como LVMH -dueño de Louis Vuitton pero también de Hennessy- ha visto diversas caídas en su facturación.

Y si bien tanto las viñas en Francia como el consumo suelen menguar en enero, el sector se está preguntando cómo afrontar un escenario de agotamiento que se perfila a largo plazo.

La industria del alcohol vive un punto de inflexión

Volviendo al coñac, los envíos de este destilado cayeron a 141 millones de botellas en 2025, el peor nivel desde 2009 según datos de BNIC consignados por Bloomberg.

En este contexto, los productores en la ciudad al suroeste de Francia -que le da el nombre a la bebida- han comenzado a realizar la primera remoción coordinada de vides desde fines de la década de los 90.

Desde Radio Francia Internacional (RFI) afirman que las ventas suelen ser más bajas a inicio de año debido al “Dry January”, al concebirse enero como un mes de abstinencia tras los excesos de las fiestas como Año Nuevo.

Con todo, “la industria mundial del alcohol muestra claros signos de agotamiento a largo plazo. La desaceleración ya no afecta solo al consumo o a las ventas, sino que ahora impacta directamente en la producción”, señala RFI.

Por una parte, las compañías se están llenando de bebidas sin vender. Según cifras del Financial Times citadas por la estación francesa, cinco de los mayores productores de alcohol que cotizan en bolsa tienen cerca de US$22 millones en existencias de bebidas espirituosas, nivel no visto en más de 10 años.

El mundo bebe menos alcohol

A su vez, las ventas del vino en mercados importantes como Estados Unidos están disminuyendo y Asia las generaciones jóvenes están consumiendo menos alcohol en un contexto donde los consumidores son más atentos a aquellos gastos que pueden afectar su salud, sumado a que la compra de alcohol, en especial el de alta gama, se puede volver secundaria en un contexto de mayor inflación.

También cabe destacar el papel de los aranceles en la ecuación, con el presidente Donald Trump habiendo realizado diversas amenazas sobre el sector, la última de ellas de un 200% al vino y espumante francés si es que el presidente Emmanuel Macron decide no sumarse a la llamada “Junta de Paz” para Gaza.

A su vez, las importaciones chinas de brandy se desplomaron casi un 40% en 2025 luego que el año anterior, el país asiático impusiera aranceles a la bebida en respuesta a las tarifas impuestas por la Unión Europea a los autos eléctricos chinos, recordaron desde Bloomberg.

En todo este contexto, es que algunos están incluso considerando la idea de destruir parte de los inventarios, aunque la alternativa también enfrenta el rechazo de algunos productores que ven en la espera y el paso de los años un incremento -teórico- en el precio de sus productos, señaló el medio especializado.