En su informe semianual, la institución con sede en Washington también redujo la perspectiva de crecimiento para 2023 en la región, que pasó del 2,7% al 2,2%

El Banco Mundial (BM) rebajó el crecimiento de Latinoamérica al 2,3% para este año ante la incertidumbre por el coronavirus, la alta inflación y la guerra en Ucrania.

Asimismo, proyectó que Chile crecerá 1,9%, lo que implicó una correción a la baja, ya que en enero estimó un crecimiento de 2,2% y de 1,8% para el próximo año.

En esa oportunidad también alertó sobre la sequía a nivel local y los riesgos de los brotes de covid-19 pese al proceso de vacunación.

En su informe semianual para la región, publicado este jueves, la institución con sede en Washington también redujo la perspectiva de crecimiento para 2023 en la región, que pasó del 2,7% al 2,2%, y situó la de 2024 en el 2,4%.

Por países, el BM prevé que en 2022 Brasil crezca el 0,7%; Argentina el 3,6%; Colombia el 4,4%; Perú el 3,4%; Ecuador el 4,3%; Chile el 1,9%; Bolivia el 3,9%; Uruguay el 3,3%; y Paraguay el 1,5%.

En Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, la proyección es que México crezca el 2,1%; Costa Rica el 3,4%; República Dominicana el 5%; El Salvador el 2,9%; Guatemala el 3,4%; Honduras el 3,1%; Nicaragua el 2,9%; y Panamá el 6,5%.

Según el BM, estas subidas del Producto Interior Bruto (PIB) permitirán a la mayoría de los países de la zona revertir las pérdidas que experimentaron en los dos últimos años por la crisis económica derivada de la pandemia.

Sin embargo, de confirmarse estas proyecciones, el crecimiento de Latinoamérica y el Caribe se situará entre los más bajos del mundo, a un nivel similar al de Oriente Medio y el Norte de África; y por debajo del África subsahariana, Europa y Asia.

“El crecimiento (previsto) no es suficiente para contribuir a paliar los niveles de pobreza en la región, y además es un retorno a las tasas de crecimiento de la década de 2010, cuando Latinoamérica y el Caribe crecían por debajo del resto del mundo”, indicó el economista jefe del BM para la región, William Maloney, en la presentación del informe.

Maloney dijo que se trata de un “problema estructural” más allá de las dificultades causadas por la pandemia y explicó que los retos que ya existían antes de 2020 están volviendo a salir a relucir, como el elevado porcentaje de empleo informal y los altos índices de pobreza.

Del lado positivo, el BM destacó que el proceso de vacunación se ha generalizado en la región, lo que ha llevado a que las empresas estén volviendo a contratar a trabajadores y a que las escuelas hayan reabierto sus puertas para a la enseñanza presencial.