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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Un nuevo experimento tecnológico plantea un giro inesperado en el debate sobre la inteligencia artificial (IA): la plataforma RentAHuman.ai permite que sistemas de IA contraten humanos para realizar tareas en el mundo físico, como recoger paquetes o instalar hardware. Aunque la idea suena futurista, la iniciativa es real y cuenta con cerca de 392 mil registros, aunque solo una fracción ha conectado su monedero de criptomonedas. Este modelo plantea dilemas éticos sobre la precarización laboral y la deshumanización, aunque algunos lo ven como una oportunidad en un mercado laboral inestable.

Durante años, el debate sobre la inteligencia artificial (IA) se ha centrado en una inquietud recurrente: que las máquinas terminen reemplazando a las personas.

Sin embargo, un nuevo experimento tecnológico plantea un giro inesperado. En lugar de sustituirnos por completo, algunos sistemas de IA podrían empezar a contratar a humanos para realizar por ellos tareas en el mundo físico.

Y no, no es una broma. Aunque la idea parece salida de una sátira futurista, la iniciativa es real, al menos según su creador, el ingeniero de software Alexander Liteplo.

RentAHuman.ai: cuando la IA contrata humanos

La plataforma se llama RentAHuman.ai y plantea un modelo aparentemente sencillo: permite que sistemas de inteligencia artificial, capaces de gestionar procesos digitales complejos, pero aún dependientes de personas cuando una tarea exige presencia física, recurran a trabajadores humanos para ejecutar acciones en el mundo real.

O, como resume el eslogan de la propia empresa: “La IA no puede tocar la hierba. Tú sí”.

El sistema funciona como una especie de TaskRabbit, una plataforma donde personas ofrecen servicios puntuales –como mudanzas, montajes o recados–, pero en este caso controlada por algoritmos.

El proceso se parece a pedir un servicio a domicilio: el sistema localiza a alguien cercano que acepte el encargo, transmite lo que debe hacerse y, cuando el trabajo queda demostrado, se libera el pago automáticamente.

En teoría, la selección y contratación pueden realizarse sin intervención humana directa.

A día de hoy, la propia página afirma contar con cerca de 392 mil personas registradas como disponibles para ser contratadas.

Sin embargo, Gizmodo señala que solo una fracción de los usuarios ha conectado su monedero de criptomonedas –requisito indispensable para poder cobrar–, lo que sugiere que muchos perfiles responden más a la curiosidad que a un compromiso real con la plataforma.

En este nuevo modelo, el humano queda así reducido a un ejecutor, un nodo más dentro del sistema o, como escribió un usuario en Product Hunt y recoge Gizmodo, un simple “punto final de API”, es decir, un punto donde un sistema digital puede activar acciones en el mundo real.

¿Y qué tipo de trabajos aparecen?

Según Forbes, los encargos más comunes incluyen recoger paquetes, asistir a eventos para verificar presencia, instalar hardware o firmar documentos. Se trata de intervenciones físicas puntuales, no de empleos creativos ni continuos. Pero también surgen propuestas más extravagantes.

Futurism menciona casos como posar con carteles que digan “Una IA me pagó por sostener este cartel”, con pagos que van de 1 a 100 dólares.

Otras tareas, como recoger un paquete en San Francisco por 40 dólares, habrían permanecido sin completarse durante días, señal de que el sistema todavía no funciona con demasiada fluidez.

Además, aunque el creador aseguró que “empresas reales” ya utilizan el sistema, Gizmodo reveló que una de ellas es una compañía en la que el propio creador trabaja; un movimiento que parece, según el medio, más autopromoción que adopción empresarial amplia.

Dilemas éticos: ¿oportunidad laboral o precarización?

El problema, claro, es lo que esto implicaría, entre otros temas, para la dignidad laboral. ¿Se trata de una solución ingeniosa o de un nuevo síntoma de precarización laboral, quizá incluso de otra forma de deshumanización?

A esto se suman otros interrogantes éticos y prácticos difíciles de resolver, como quién asume la responsabilidad si un agente envía a alguien a un entorno peligroso, cómo se verifican antecedentes o qué ocurre cuando las instrucciones son ambiguas o contradictorias.

Para algunos analistas citados por Forbes, no obstante, un mercado laboral coordinado por IA podría convertirse en una oportunidad en un contexto donde el empleo tradicional se vuelve cada vez más inestable.

Las máquinas, argumentan, pueden funcionar como jefes más previsibles, con tareas concretas y pagos inmediatos, sin jerarquías corporativas ni burocracia interna. Para otros, en cambio, el modelo resulta profundamente “deshumanizante”, al convertir a las personas en servicios que un algoritmo puede alquilar y desplegar bajo demanda.