Un estudio recientemente publicado en la revista Science Advances propone la construcción de un cierre artificial en el estrecho de Bering. Se trataría de un megamuro en el paso marítimo entre Alaska y Rusia que sería clave para frenar un posible “colapso climático”.
Resulta que allí ocurre un importante intercambio de aguas que estaría desestabilizando la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC), un sistema de corrientes oceánicas vital para el clima global, pero especialmente para Europa.
De acuerdo con el paper, la AMOC “podría colapsar bajo una sobreafluencia suficiente de agua dulce o CO₂”, por lo que bloquear este traspaso de aguas podría ser la solución.
“En este trabajo, demostramos —mediante un modelo del sistema terrestre de complejidad intermedia— que el cierre artificial del estrecho puede extender el margen de seguridad de carbono de la AMOC, siempre que esta sea lo suficientemente fuerte en el momento del cierre”, plantean.
Y añaden que “esto indica que la construcción de este cierre podría ser una estrategia viable de intervención climática para prevenir el colapso de la AMOC”.
La AMOC y el “colapso climático”
Diversos estudios en los últimos años vienen advirtiendo de un colapso de este sistema. En concreto, la AMOC transporta agua cálida y salada desde el Atlántico tropical hacia el norte, luego suelta ese calor en la atmósfera europea y devuelve el agua fría hacia el sur.
Sin embargo, los científicos calculan que se está debilitando, lo que, eventualmente, podría generar cambio climático drástico y rápido en pocas décadas. Esto se traduciría en inviernos más duros en el hemisferio norte de la Tierra, más fenómenos climáticos extremos en el hemisferio sur, sequías en zonas tropicales y el aumento del nivel del mar.
Lo que pasa es que el deshielo en Groenlandia vierte cada vez más agua dulce en el Atlántico norte, lo que reduce su salinidad y contribuye al ya mencionado debilitamiento.
Ahora, lo que propone el estudio es que bloquear este intercambio de agua, para que la AMOC fluya como lo hacía antiguamente, podría aumentar la salinidad en el Atlántico norte y estabilizarla.
Los investigadores proponen que dos islas en medio del estrecho servirían como pilares de apoyo para instalar 3 presas separadas que cumplan esta función. Los modelos indicaron que, en las condiciones climáticas actuales, “un cierre del estrecho de Bering conduce a una AMOC más fuerte con un mayor transporte de calor meridional”.
Pero esta propuesta tiene algunas limitaciones. Por ejemplo, si la acumulación de agua dulce no es extrema aún, cerrar el estrecho puede mejorar la AMOC, pero si ya está muy debilitada, podría empeorarla, según las simulaciones.
Además, aunque la estructura funcionara, luego no podría desmantelarse. Jelle Soons, investigador climático de la Universidad de Utrech y autor del estudio, explicó al New York Times que “en términos de geoingeniería, esta es relativamente permanente”.
Y en este contexto, un enorme muro en estas aguas también traería consecuencias para la pesca y el tráfico marítimo. Thomas Haine, profesor de ciencias terrestres y planetarias en la Universidad Johns Hopkins, que no participó del estudio, opinó que serían mayores las desventajas.
“Aunque se pudiera tener la certeza de que estabilizaría la AMOC, creo que hay muchas razones por las que sería una muy mala idea“, concluyó.
Referencia:
Jelle Soons y Henk A. Dijkstra. The effects of a constructed closure of the Bering Strait on AMOC tipping behavior. Revista Science Advances, 2026.