Investigadores del Jardín Botánico Tropical de Xishuangbanna (XTBG), de la Academia China de Ciencias, estudiaron en detalle la danza de las abejas, un mecanismo que utilizan para comunicarse dentro de las colmenas.
Ahora, descubrieron que no se trataría simplemente de una comunicación unidireccional, como pensaban, sino que podría ser una interacción dinámica y bidireccional moldeada por su público.
Resulta que las abejas melíferas recolectoras suelen “bailar” cuando regresan a sus colmenas, según creen los expertos, para comunicar a las demás sobre el lugar donde encontraron comida (polen).
Este comportamiento consiste en una danza rápida y compleja donde la abeja recolectora avanza hacia delante meneando su abdomen. Después, se da la vuelta y repite sus pasos. Así, recluta a otras recolectoras, indica hacia dónde está la fuente de alimento y a qué distancia.
Cómo cambia la danza de las abejas
Esto ya se sabía, pero ahora los científicos chinos observaron que estos insectos adaptan sus bailes según el público que tengan.
“Demostramos que la danza de meneo de las abejas cambia según la cantidad de seguidoras que tenga la abeja bailarina y la cantidad de abejas de edad apropiada disponibles para seguirla”, señala el paper, que se publicó recientemente en la revista PNAS.
En conclusión, encontraron que cuando las abejas bailarinas tienen menos público, tienden a moverse más a lo largo del panal, posiblemente para captar a más seguidoras. Sin embargo, esto hace que sus indicaciones se vuelvan menos precisas.
Para ver si la danza de las abejas variaba según el público, los investigadores hicieron experimentos controlados, donde manipularon el número de abejas observadoras en una colmena, disminuyendo o aumentando al público.
*Abeja melífera realizando la danza de la abeja, marcada con pintura naranja | Crédito: Shihao Dong
También cambiaron a las abejas según su edad, ya que también influye si es que hay abejas más jóvenes que aún no están listas para salir a recolectar. Así descubrieron la influencia del público en el meneo.
Shihao Dong, investigador del XTBG y autor del estudio, explicó en un comunicado que “parecía que buscaban activamente un público. Cuando las seguidoras escaseaban, las bailarinas pasaban más tiempo moviéndose y cubrían mayores distancias a lo largo del panal durante el recorrido de regreso de su baile, como si buscaran más abejas para reclutar”.
“Los resultados sugieren que las abejas bailarinas utilizan señales sociales simples, como el contacto táctil, para percibir la disponibilidad de seguidoras. Por lo tanto, la danza de meneo no es una señal unidireccional, sino un comportamiento socialmente receptivo moldeado por la retroalimentación de las seguidoras”, concluye el paper.
Este estudio, de hecho, es la primera evidencia directa de que la codificación de la danza de las abejas está modulada por la retroalimentación de las receptoras. Dong y su equipo dicen que este es “un efecto audiencia” que poco se ha estudiado en el mundo animal.
Referencia:
Tao Lin, Shihao Dong y otros autores. The audience shapes the information content of the honey bee waggle dance. Revista PNAS, 2026.