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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Tras el sismo de 6,9 en Calama, se reavivó el debate sobre si fue un sismo, temblor o terremoto, concluyendo que son sinónimos según el Centro Sismológico Nacional. Sin embargo, en Chile se suele diferenciar culturalmente,.

Tras el sismo 6,9 que ocurrió el lunes en Calama, resurgió un debate que ha inquietado a los chilenos desde tiempos antiguos: ¿fue un sismo, un temblor o un terremoto? Pues resulta que estos tres conceptos no son más que sinónimos.

De acuerdo con el Centro Sismológico Nacional (CSN), un sismo es un terremoto o temblor que ocurre cuando se generan ondas elásticas que se propagan por el interior de la Tierra y, al llegar a la superficie, producen movimiento y vibración del suelo.

Pero lo que pasa en Chile es que, culturalmente, se utiliza más el término terremoto cuando el sismo genera daños estructurales. Así lo explica en un comunicado Cristian Cortez, magíster en Ciencias de la Ingeniería de la Universidad Católica e ingeniero estructural de la Agrupación Riesg0.

“Si bien son sinónimos, en Chile, como hay tanto movimiento sísmico, tenemos la necesidad de diferenciar el sismo cotidiano del evento que realmente genera daño”, señala.

Una distinción para los terremotos

Pese a que, en estricto rigor, los tres conceptos son lo mismo, el CSN establece una distinción: un evento sísmico se considera terremoto cuando alcanza intensidades VII o superiores en la Escala de Mercalli Modificada.

Sin embargo, esto puede causar confusión, ya que intensidad suele confundirse con magnitud y, en este caso, no son lo mismo.

“Muchas personas asocian automáticamente un sismo sobre magnitud 7 con un terremoto, mientras que bajo ese valor suele hablarse de temblor. Ahí se están mezclando dos conceptos distintos: magnitud e intensidad”, aclara Cortez.

Según el experto, la magnitud mide la energía liberada por un sismo y actualmente se calcula mediante la magnitud de momento (Mw) para los grandes eventos sísmicos.

En cambio, la intensidad se mide a partir de cómo el sismo es percibido por las personas y los daños que causó. Depende de factores como la profundidad, la distancia al epicentro, el tipo de suelo y las características de las construcciones. Para medirla se utiliza comúnmente la Escala de Mercalli Modificada, que va desde el grado I hasta el XII.

“Un evento de intensidad VII o superior ya puede producir daños estructurales, y es considerado un sismo de mayor intensidad. Por eso culturalmente tendemos a asociarlo a un terremoto”, agrega Cortez.

Foto que explica la percepción sísmica