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Miércoles 24 julio de 2019 | Publicado a las 16:21 · Actualizado a las 16:30
El ciego dogmatismo de creer que la formación política de la que se forma parte no se equivoca nunca
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Una de las actitudes m√°s erradas que se generan en la actividad pol√≠tica es la de sentirse due√Īo de la verdad absoluta, es decir, el ciego dogmatismo de pensar que la formaci√≥n pol√≠tica de la que se forma parte no se equivoca nunca, que la gu√≠a una pr√°ctica infalible y que la propia acci√≥n personal est√° libre del error.

Así, el dogmatismo conduce a una mirada falseada, distorsionada de la realidad que ve sólo aquello que se quiere ver y se ignora todo aquello que se quiere ignorar. Los demás se pueden equivocar, el dogmático nunca, ya que propaga y difunde una verdad mistificada que en su condición de iluminado debe llevar a los que no la conocen, a los ignorantes o a los incrédulos.

Por eso, el dogmático camina muy cerca y se mimetiza con el mesiánico, se siente con la superioridad moral de quien estima que su verdad es absoluta. En su caso, los hechos objetivos no interesan, si la representación ideológica de la realidad se estrella estérilmente contra los hechos objetivos, entonces mala suerte para la realidad.

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Los demás se pueden equivocar, el dogmático nunca, ya que propaga y difunde una verdad mistificada que en su condición de iluminado debe llevar a los que no la conocen, a los ignorantes o a los incrédulos
- Camilo Escalona

Es lo sucedido al dirigente comunista Daniel Jadue, quien debió retractarse por la polémica acerca de la situación en Venezuela y la responsabilidad del gobierno de Nicolás Maduro en el ámbito de los Derechos Humanos, tema que está en el centro del debate luego del Informe de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet.

Resulta tan enceguecedor el velo dogmático que Daniel Jadue se evadió enteramente del tema de fondo del Informe, es decir, la aberrante violación de los Derechos Humanos bajo el régimen de Maduro, y pasó directamente a la descalificación del gobierno de Bachelet, en cuyo bloque político, entonces llamado Nueva Mayoría, su propio Partido tuvo activa participación. 

Su ideologizada visión de la dictadura en Venezuela le hizo ir demasiado lejos, al omitir su aberrante conducta dictatorial se puso en relación a la situación nacional en contra de la posición de su propio Partido, confirmando que el dogmatismo conduce, inevitablemente, a severos errores en la apreciación política de la realidad.

En definitiva, en el siglo XXI, ya no se puede andar con rodeos o eludir el desafío de la democracia como principio rector de la conducta estratégica de una fuerza política y no sólo como cuestión de la contingencia. Esta afirmación está confirmada por los hechos, como lo fue el colapso de la ex Unión Soviética, pero se vuelve a olvidar.

A pesar que las debilidades y carencias del r√©gimen democr√°tico alejan y desalientan a sectores significativos de la sociedad civil, que llegan incluso a respaldar opciones autoritarias de derecha como lo fue Jair Bolsonaro en Brasil (y ahora vuelve a ocurrir en Alemania), a√ļn as√≠ no se desmiente la lucha y la experiencia de la izquierda, iniciada en Chile hace ya mucho m√°s de un siglo en el Partido Dem√≥crata y luego en el Partido Obrero Socialista, por Luis Emilio Recabarren, que indican la ruta de la justicia social avanzando por y a trav√©s de la democracia.

A la postre, la instauraci√≥n de un r√©gimen autocr√°tico o autoritario de izquierda, como el estalinismo y la etapa de ‚Äúestancamiento‚ÄĚ posterior, en definitiva, la ausencia de democracia no hizo m√°s que crear las condiciones para una imposici√≥n ruda y acelerada del capitalismo salvaje, bajo Boris Yeltsin, en Rusia, en los a√Īos 90.

El af√°n de reformas democratizadoras result√≥ tard√≠o, conocidas como la perestroika, impulsadas por Mijail Gorbachov, desde el liderazgo sovi√©tico en la d√©cada de los 80, no lograron consolidarse ni prosperar, el sistema de orden y mando, llamado ‚Äúsocialismo real‚ÄĚ, no asimil√≥ la rectificaci√≥n y se desplom√≥.

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En definitiva, en el siglo XXI, ya no se puede andar con rodeos o eludir el desafío de la democracia como principio rector de la conducta estratégica de una fuerza política y no sólo como cuestión de la contingencia
- Camilo Escalona

La teor√≠a de la infalibilidad del Partido √ļnico, como depositario √ļnico y excluyente de la verdad, neg√≥ e impidi√≥ cualquier posibilidad de crear una institucionalidad democr√°tica s√≥lida, integradora y garante de los avances y Derechos conquistados, en un pa√≠s que reci√©n dejaba atr√°s siglos de oscurantismo zarista.

Al suprimir la crítica y prohibir cualquier fuerza alternativa al interior del sistema estatal del autoritarismo comunista, se determinó ya antes del colapso de ese régimen político que no hubiera ninguna fuerza social y política capaz de bloquear el camino de la restauración oligárquico-capitalista, con un costo invaluable, que desgarró dolorosamente a Rusia, como denunció al mundo, el Premio Nobel, Alexander Solzhenitsyn.

Así como Hitler atomizó el movimiento obrero alemán, Stalin demolió la sociedad civil revolucionaria en Rusia. En ambos casos, no hubo un actor político y social capaz de hacer frente a la feroz regresión que vivieron esos enormes países. Con posterioridad a lo sucedido el costo histórico ha sido inconmensurable.

Sin democracia no hay socialismo. Hay que meterse esa conclusi√≥n en la cabeza. La fuerza de esa convicci√≥n no se puede opacar ni disminuir. Por eso, no se debe aceptar la implantaci√≥n de una dictadura, aunque se haga llamar ‚Äúde izquierda‚ÄĚ. Los males de la democracia se sanan con m√°s democracia.

Camilo Escalona Medina
Ex Presidente del Senado

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