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La vía institucional
Publicado por: Camilo Escalona
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Este lunes 3 de abril, se hizo p√ļblico el anuncio presidencial relativo al avance hacia la aprobaci√≥n de una nueva Constituci√≥n, que nacida en democracia, venga a resolver el impasse de legitimidad que permanece en la actual Carta Fundamental, la que fuera impuesta en un proceso bajo control dictatorial, en Septiembre de 1980.

La propuesta que el gobierno env√≠a al tr√°mite legislativo, que se inicia en la C√°mara de Diputados, es incorporar un nuevo art√≠culo -el n√ļmero 130- al cap√≠tulo XV del texto constitucional, este agregado permitir√≠a al Congreso Nacional la formaci√≥n de una Convenci√≥n Constitucional, con la atribuci√≥n de elaborar una nueva Constituci√≥n, cuyo proyecto debiese ser sometido a Plebiscito.

Esta vía institucional tiene dos condiciones que son decisivas, su aprobación por ambas Cámaras, de diputados y senadores, con un quórum de 2/3 tercios de sus integrantes, así como, la discusión y puesta en marcha de una Ley Orgánica Constitucional, en la que estén establecidos los contenidos esenciales que la hacen posible, como su composición, normas de elección y funcionamiento, plazos y las materias propias de una misión fundamental para el país.

No se ve fácil el camino, aunque la vía institucional, democrática y participativa que inspira la propuesta presidencial, es la que viabiliza avanzar efectivamente hacia la meta de alcanzar una nueva Constitución para Chile.

Por s√≠ misma esta iniciativa no va a remover el inmovilismo constitucional que ha mantenido por d√©cadas la derecha chilena. En esta materia se ha confirmado, una y otra vez, que el legado de Pinochet es muy fuerte. De hecho, el candidato presidencial de la derecha se apresur√≥ a calificarla de “la nada misma”, reflotando la vieja acusaci√≥n de que quieren “desmantelar” la institucionalidad.

Sin embargo, permite reabrir el debate e instalar en la Agenda una propuesta realista, por cuanto la redacción de esa nueva Constitución necesita de amplios acuerdos para ser aprobada. La idea presidencial convoca a la formación de una mayoría nacional para concretarla.

La derecha no puede alegar que se le excluye o que se está usando la retroexcavadora. En este caso, su negativa revive esa vieja obsecuencia hacia el autoritarismo pinochetista, el que no se puede ser calificado más que como una sujeción trasnochada o un agradecimiento impropio al dictador por los innumerables favores que recibieron bajo la dictadura, de modo especial, el ultra mercadismo que guió su política económica.

Esa deuda que a√ļn pagan al dictador es muy nociva para Chile. El espeso inmovilismo de la derecha en materia constitucional, ha ido haciendo surgir un airado radicalismo en sectores juveniles que luego va volc√°ndose a una mirada refundacional, desde la que se propicia desconocer cualquier avance y pensar en partir de cero, como la √ļnica soluci√≥n a todos los males que tiene el pa√≠s. La convenci√≥n constitucional repone una discusi√≥n necesaria, que debiese abarcar los m√°s amplios sectores del pa√≠s y predisponer al acuerdo.

Camilo Escalona

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