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Universidad Bernardo O'Higgins
Jueves 20 septiembre de 2018 | Publicado a las 11:58
Chilenos en armas: el clandestino avance del alto poder de fuego
Publicado por: Blog UBO
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La disputa que desató la iniciativa emprendida por el alcalde de la comuna de La Reina en orden a patrocinar cursos dirigidos al adiestramiento de los vecinos de esa comuna en el manejo de armas debidamente inscritas, con miras a protegerse de la delincuencia supuestamente en alza, inspira preguntas atormentadoras.

Y no precisamente de las que se han alzado en el transcurso de la controversia desencadenada por ese discutido programa de auto-defensa municipal. No es solo la cuestión referente a qué hacemos con las armas legalizadas en poder de los particulares de esa comuna precordillerana y de otros muchos ayuntamientos del país. La interrogante más imperiosa es cómo hacemos retroceder e intervenimos el enorme arsenal ilícito diseminado por el territorio patrio y las redes que lo posibilitan.

…La Direcci√≥n General de Movilizaci√≥n Nacional (DGMN) anota un total de 753.619 armas inscritas, en lo principal pistolas, rev√≥lveres y escopetas…
- Eduardo T√©llez L√ļgaro

El Presidente de la Rep√ļblica, en alocuci√≥n reciente, habl√≥ de 800 mil armas en circulaci√≥n dentro de las fronteras nacionales y admiti√≥ una ‚Äúguerra‚ÄĚ sostenida contra este flagelo. Sin embargo, las cifras presidenciales remiten apenas a las armas en regla. El medio digital Pauta (2018), observa que la Direcci√≥n General de Movilizaci√≥n Nacional (DGMN) anota un total de 753.619 armas inscritas, en lo principal pistolas, rev√≥lveres y escopetas. La Subsecretar√≠a del Interior, por su cuenta, reconoce ignorar el destino actual de una fracci√≥n considerable de este contingente (alrededor de 200 mil unidades).

Con todo, los datos implicados son mucho más graves y neurálgicos que los anteriores. Ya en 2013 la revista Capital, en un acucioso estudio, mostró que -¡un lustro atrás!- en Chile circulaban, de acuerdo a la Subsecretaría de Prevención del Delito, entre 700 mil y 1 millón doscientas mil pistolas sin registro.

Dada la situaci√≥n, no es esperable que ese monto may√ļsculo se encuentre estancado. En los √ļltimos cinco a√Īos, lo m√°s probable es que haya escalado. Si lo hubiera hecho moderadamente ‚Äďen una presunci√≥n conservadora-, digamos en un quinto, el n√ļmero oscilar√≠a entre 840 mil y 1 mill√≥n 444 mil pistolas ilegales. Una suma aplastante por s√≠ misma, igual o muy superior a las expuestas por la presidencia de la Rep√ļblica.

…El fruct√≠fero mercado armamentista chileno se debe en gran manera al contrabando en contenedores y por pasos cordilleranos clandestinos.
- Eduardo T√©llez L√ļgaro

Lo más intrigante, no obstante, es el problema del suministro, lo que también incluye la munición correspondiente. Fuentes de la Asociación Nacional por la Tenencia Responsable de Armas consultadas por Pauta hacen ver que el fructífero mercado armamentista chileno se debe en gran manera al contrabando en contenedores y por pasos cordilleranos clandestinos. De allí se surte el poder narco.

Las subametralladoras UZI, los fusiles de guerra y otros aditamentos sofisticados no han sido arrebatados por la delincuencia mediante robo o hurto a la poblaci√≥n civil en sus hogares. En las casas de la ciudadan√≠a honrada no hay una clase de artefactos de tal complejidad y poder de fuego; y los que se han extra√≠do desde los recintos militares son todav√≠a √≠nfimos. Su √ļnico origen posible es el tr√°fico ilegal, bajo la nariz de la autoridad.

Este repunte √ļnicamente puede entenderse por la acci√≥n avasalladora del comercio il√≠cito y la presencia de un ancho mercado negro
- Eduardo T√©llez L√ļgaro

Esto nos lleva a una conclusi√≥n aturdidora. La ‚Äúexpropiaci√≥n‚ÄĚ de pistolas y rev√≥lveres cometidas por los antisociales en los asaltos, o mediante el hurto simple, est√° lejos de ser la causa del aumento geom√©trico de las armas en manos de las bandas criminales, como han repetido sin mucha reflexi√≥n pol√≠ticos y periodistas despistados. El origen del mal est√° en otra parte. Este repunte √ļnicamente puede entenderse por la acci√≥n avasalladora del comercio il√≠cito y la presencia de un ancho mercado negro.

La misma DGMN le reconoci√≥ a los inquisitivos sabuesos de Capital cifras sugerentes. Desde el a√Īo 2005 a hoy, las armas ‚Äúextraviadas llegan a 26.933. En el a√Īo que corre se hab√≠an perdido 995 durante el primer trimestre. En cuanto a las robadas (mediante asalto violento) por la delincuencia desde 2005 a esta parte, ellas ascienden a 21.980. Entre 2015 y 2018, a su vez, 517 han sufrido hurto.

Se entiende que el d√≠gito total de armas perdidas, robadas y hurtadas debe ser a√ļn mayor para el periodo 2005-2108: Una parte considerable de los civiles afectados no declara el hecho por razones distintas.

Estirando los guarismos podríamos especular que son unas cien mil, lo cual parece exagerado. Lo interesante es la desproporción. Este dato, incluso inflando la cifra, se vuelve impotente a la hora de dar cuenta del alza explosiva del armamento ilegítimo. Restaría siempre entre 600 mil y un millón cuatrocientas mil armas de fuego al margen del catastro oficial.

…La ‚Äúlibre concurrencia‚ÄĚ encubierta y los negocios del crimen organizado constituyen factores mucho m√°s incidentes en la elevaci√≥n de la cifra de fierros sin matr√≠cula…
- Eduardo T√©llez L√ļgaro

Obviamente la ‚Äúlibre concurrencia‚ÄĚ encubierta y los negocios del crimen organizado constituyen factores mucho m√°s incidentes en la elevaci√≥n de la cifra de fierros sin matr√≠cula alguna.

Mientras, nos resignamos a seguir pronunciando vanamente las preguntas de rigor ¬ŅCu√°les son las pol√≠ticas p√ļblicas enfiladas a desarmar a las bandas de narcotraficantes atrincheradas en las poblaciones perif√©ricas de Santiago y las grandes ciudades de regiones? ¬ŅQu√© estrategia har√° plausible una reducci√≥n dr√°stica de los arsenales clandestinos en manos del crimen com√ļn y del organizado? ¬ŅSeremos capaces como Estado de confrontar un poder armado y violento cuya capacidad ‚Äúb√©lica‚ÄĚ se amplifica sostenidamente y con imp√ļdica fluidez? ¬ŅQui√©n las responder√°? Silencio en el campo.

Son las preguntas que nadie hace en el debate. Parte de las ‚Äúcosas nunca dichas‚ÄĚ, tan propias de esta Rep√ļblica. No formularlas ni menos intentar contestarlas nos saldr√°, de seguro, muy caro. Cruelmente caro.

Eduardo T√©llez L√ļgaro
Académico e investigador
Universidad Bernardo O’Higgins

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