El consultor político argentino Fernando Cerimedo fue detenido en La Paz, Bolivia, cuando se disponía a abordar un avión hacia Buenos Aires. La justicia boliviana lo investiga por una presunta tentativa de femicidio ejecutada mediante sicarios contra su expareja, Nadia Beller, quien fue baleada por dos hombres que simularon ser repartidores de comida.
Además, en allanamientos relacionados con otras indagatorias, la Fiscalía boliviana informó que encontró dinero, documentos y equipos que forman parte de una granja de bots.
Aquel último dato generó ruido en Chile, especialmente porque se conoció que en 2020, la agencia de Cerimedo, Numen, elaboró una cuestionada encuesta para Casa Común que proyectó un triunfo del Rechazo. El estudio terminó a más de 30 puntos del resultado real y fue objetado por su falta de transparencia metodológica.
El argentino también aseguró haber colaborado con la campaña presidencial de Sebastián Sichel y apoyado posteriormente a Franco Parisi. Un reportaje de CIPER, además, vinculó a su agencia con contenidos falsos o engañosos durante el proceso constitucional, acusaciones que Cerimedo rechazó.
Es por eso que este caso reactivó en nuestro país las preguntas sobre el uso de cuentas coordinadas para intervenir en campañas políticas.
¿Qué es una granja de bots?
Marcelo Santos, profesor asociado de la Escuela de Periodismo de la UDP e investigador del Centro de Investigación en Comunicación, Literatura y Observación Social, señaló a Expreso Bío Bío que una granja de bots “es similar a lo que es una granja de gallinas, pero claro, no es la imagen que ven en la portadita del pollito, sino esa granja con una serie de rejas… pero con celulares todos enchufados a un software que, a partir de un computador o varios, coordina la actividad de estos celulares”.
“Por lo tanto, la granja de bots lo que refleja es, exactamente, la imagen que aparece con varios celulares conectados con un mismo sistema que gestiona, por ejemplo, una actividad predefinida: cada vez que una persona escriba algo en X, le pondré me gusta”, aclara.
“A este tipo de actividad la llamamos una actividad inauténtica, porque no hay usuarios reales detrás. Son celulares con cuentas creadas sin una persona. Y que son coordinadas, gestionadas, en ese caso, por ejemplo, por una persona o un equipo de una agencia de marketing”, agrega.
De acuerdo al experto, el objetivo principal de estas granjas es influir en los algoritmos y alterar la relevancia de diferentes temas en internet, logrando que ciertos contenidos o debates se posicionen artificialmente por encima de otros. A menudo, se utilizan para propagar de forma incisiva información perjudicial contra rivales políticos.
¿Pueden rastrearse?
Para el académico, rastrear estas granjas es una tarea difícil. “Lo que es más fácil es si tú encuentras individualmente, artesanalmente, a un usuario y miras cuál es su comportamiento. Entonces, por ejemplo, yo revisé el ascenso de Bolsonaro en Brasil y en un momento hay un usuario que publicó 120 mensajes en 40 minutos. Entonces, estamos hablando de 3 mensajes por minuto durante un buen período, lo cual no es una actividad humana”, explica.
Sin embargo, el problema es hacer eso a escala masiva. Para hacerlo, el experto comenta que se necesitaría la colaboración de las diversas plataformas digitales.
“Si tuviéramos la colaboración de las plataformas, un interés genuino, yo necesitaría, por ejemplo, pedir que X me indicara: Mira, yo detecté 20.000 bots durante 2020 y 2021, en las elecciones, el proceso constituyente primero, y dialogué con Twitter, dos reuniones antes de que se convirtiera en X, y claro, ellos lo que pueden hacer es identificar de dónde vienen los mensajes y ese grupo de usuarios que viene de una misma IP, por lo tanto de una misma dirección, la misma dirección digital asociada por el proveedor de internet, cualquiera de ellos, y que por lo tanto deben estar en un mismo inmueble”, sentencia.
“Si tú tienes 50 usuarios diferentes en un mismo inmueble, no es una casa donde viven 50 personas, sino que es una granja de bots. Incluso eso es difícil porque uno puede pasar por otros sistemas para ocultar la IP. Entonces, hoy en día es bastante difícil, pero sin el aporte de las plataformas es casi imposible detectar con precisión granjas de donde viene ese comportamiento colectivo. Se puede hacer, como les digo, de forma más o menos artesanal”, cierra.