Cada cierto tiempo, vuelve a la palestra un concepto meteorológico asociado al arribo de intensas lluvias y vientos: el río atmosférico. Sin ir más lejos, la Dirección Meteorológica de Chile informó que para este martes 14 de julio “se proyecta una banda frontal cálida asociada a un sistema frontal vinculado” a este fenómeno. ¿Qué podría implicar su arribo?
El académico de la Universidad de O’Higgins e investigador del CR2, Raúl Valenzuela, explica que un río atmosférico corresponde a una extensa corriente de vapor de agua que se desplaza por la atmósfera desde el océano hacia el continente, alimentando los sistemas frontales y favoreciendo precipitaciones de distinta intensidad.
“Podemos imaginar un río atmosférico como un río que no fluye sobre la superficie, sino en la atmósfera. En lugar de transportar agua líquida, transporta vapor de agua que, al condensarse, da origen a las precipitaciones“, sostiene el académico a través de un comunicado.
¿Qué implica la llegada del río atmosférico a la zona central?
Según aseguran desde la Universidad de O’Higgins, el río atmosférico proyectado para la zona central podría alcanzar categoría 5, el nivel más alto de la escala utilizada internacionalmente para clasificar estos fenómenos.
Al respecto, Valenzuela señala que esta clasificación considera dos variables: la cantidad de vapor de agua que transporta el río atmosférico y el tiempo que permanece sobre un mismo territorio. En este caso, ambas condiciones estarían presentes, ya que se espera un importante transporte de humedad y una duración cercana a las 72 horas.
Sin embargo, el investigador enfatiza que una categoría alta no significa necesariamente un escenario catastrófico. “El impacto depende también de las características del río atmosférico y de las condiciones del territorio donde precipita”, indica.
Adicionalmente, el académico afirma que este evento presenta una característica especialmente favorable: corresponde a un río atmosférico frío. Esto permitirá que la isoterma cero permanezca a menor altura, favoreciendo la acumulación de nieve en la cordillera en lugar de lluvia, lo que ayuda a disminuir el riesgo de deslizamientos de tierra y de aumentos bruscos en los caudales de los ríos.
“Esperamos un evento severo, pero con un desarrollo más gradual, lo que reduce la probabilidad de crecidas repentinas e inundaciones asociadas a un ascenso rápido de los caudales”, sostuvo.