El reciente caso de personas contagiadas con hantavirus a bordo de un crucero en el Atlántico revela un lado poco comentado sobre esta alternativa de viajes y vacaciones, en torno a cómo pueden volverse un lugar propicio para la propagación de enfermedades.
En esta oportunidad, los ojos del mundo están puestos sobre el buque holandés MV Hondius, que zarpó de Ushuaia, Argentina, el pasado 1 de abril. Allí se han detectado ocho casos de hantavirus, con cinco de ellos confirmados, según reportó la Organización Mundial de la Salud.
Además, se ha informado de que tres personas han muerto durante el viaje. En tanto, el Ministerio de Salud de Sudáfrica ha dado cuenta de dos pasajeros evacuados con la cepa andina del virus, que se transmite de persona a persona.
Lo cierto es que, si bien no hay suficientes antecedentes sobre si el contagio inicial se originó en el barco, la OMS estudia una transmisión entre contactos cercanos al interior del crucero, lo que da cuenta de la alta transmisibilidad de enfermedades en este tipo de espacios.
Cómo los cruceros propician el contagio de enfermedades
Un artículo de BBC Mundo relata cómo situaciones como esta se han repetido en varias ocasiones. Por ejemplo, en octubre de 2025 se registró un brote de norovirus —causante de infecciones gastrointestinales— a bordo de un crucero de Royal Caribbean que zarpó de San Diego, Estados Unidos, que dejó más de 90 pasajeros y tripulantes enfermos.
El mismo virus afectó a unas 80 personas que viajaban en el crucero Rotterdam a comienzos de este año, el cual había salido desde Florida.
Sobre esa línea, históricamente se han reportado contagios de distintos virus al interior de cruceros, ya sean gastrointestinales o respiratorios. Incluso, al comienzo de la pandemia se repitieron casos de contagios masivos de covid-19 al interior de estos barcos en distintos países.
Al respecto, la infectóloga Elba Lemos, investigadora del Laboratorio de Hantavirus y Rickettsiosis del Instituto Oswaldo Cruz (IOC/Fiocruz), que opera como servicio de referencia para el Ministerio de Salud de Brasil, señaló que estos barcos tienen características que propician la propagación de enfermedades infecciosas.
“¿Qué caracteriza a un crucero? Un ambiente cerrado, hermético, con un sistema de ventilación, todo confinado (…), solo hay que imaginarse un ambiente restringido dentro de su casa. ¿Qué va a pasar? Una propagación”, comentó al medio.
“La gente está allí para divertirse. Incluso eso interfiere, porque a menudo las medidas básicas de higiene dejan mucho que desear“, agregó la especialista.
Sin embargo, Lemos destacó que el rubro ha endurecido las medidas sanitarias después de la pandemia, detallando que hoy existen normas más estrictas y rigurosas en torno a la “climatización, la manipulación de alimentos, la eliminación de residuos, el control del agua, el seguimiento de vectores y la evaluación sanitaria de pasajeros y tripulantes”, explica el medio, aunque añadieron que al final del día depende de la regulación de cada país.