La obra, creada por Manuel Luis Rodríguez, Fernando Lanfranco y Marco Antonio Barticevic estando presos y la estrenaron al cumplirse 50 años del golpe de Estado.

Su estreno en Santiago será el miércoles 24 de abril en el Teatro Aula Magna Usach. Luego del concierto se realizará un conversatorio y se proyectarán imágenes que serán parte de un documental.

La actividad es gratuita. Entradas aquí.

Cantata Nuestra Madre Grande

Manuel Luis Rodríguez (1949) estaba, en diciembre de 1973, recluido en el campo de concentración instalado en la Isla Dawson, en el extremo sur de Chile. Detenido por su apoyo al gobierno de la Unidad Popular. En ese contexto, escribió un conjunto de poemas alegóricos sobre Latinoamérica.

Rodríguez le entregó sus poemas a Fernando Lanfranco (1950), compañero de presidio. Lanfranco era estudiante de la sede regional de la Universidad Técnica del Estado (UTE) y dirigente de las Juventudes Comunistas. Como era, además, guitarrista y cantante aficionado, decidió poner música a esos versos.

Fernando Lanfranco se inspiró en las cantatas de Luis Advis (1935-2004). Así, ordenó los poemas en diez grupos y los ordenó como relatos y canciones.

Por último, Marco Antonio Barticevic (1952), también estudiante de la UTE recluido en la isla, transcribió la música en partituras.

Este proceso duró un par de años, y se realizó en distintos lugares: los regimientos Cochrane y Pudeto y por la Cárcel Pública de Punta Arenas. Recintos donde estuvieron presos los tres, antes de partir al exilio.

Los textos lograron ser salvados gracias a familiares y amigos, que sacaron textos y partituras de los centros de detención y tortura.

Andrés Bahamondes
Mila Belén

50 años después

Nuestra Madre Grande se estrenó el año pasado en Punta Arenas. Fue parte de la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado.

La Cantata Nuestra Madre Grande se estrenará en Santiago este miércoles 24 de abril (19:30 hrs.), en el Teatro Aula Magna Usach. Su interpretación estará a cargo del Coro Sinfónico Usach y un grupo de invitados.

“Más allá de lo musical, lo principal de esta obra es la historia que cuenta”, afirma Andrés Bahamondes, director del Coro Sinfónico Usach. “Es una música que sobrevive como símbolo de esperanza, de salir del cautiverio y sobreponerse a una situación que no todos superan. Sacar la música desde los campos de prisioneros es una gesta y el recorrido que hicieron esos papeles hasta convertirse en una obra musical es una historia que había que contar. Después, la música es muy linda”.

La Cantata Nuestra Madre Grande toma elementos de géneros como la cueca, la refalosa, la zamba y la guajira. Junto al Coro, habrá tres solistas y un ensamble de guitarra, tiple, charango, tres cubano, zampoña, quena, bajo y percusión.

“Eran ritmos comunes en la época, con la influencia de la Nueva Canción Chilena. Hay una reminiscencia de Víctor Jara, Quilapayún, de la misma Violeta (Parra) y de Rolando Alarcón, porque eran los músicos y escritores que nos llamaban la atención”, describe Fernando Lanfranco. “Cuando estaba en el liceo, yo tuve un grupo al mejor estilo de Las Cuatro Brujas y Los Cuatro Cuartos, donde lo más rico era la armonía vocal, y eso también se traslada a la cantata”.

“No construimos algo desde la rabia y la revancha, a pesar del horror que nos tocó vivir: la tortura, el maltrato físico, la mala salud y alimentación, la constante vigilancia. En esas condiciones, para enrostrarle el terror a la dictadura, decidimos construir belleza. Eso nos llena de orgullo y ahora estamos convencidos de que era importante mostrarlo”, dice Lanfranco. “Decidimos construir esto y dejarlo como una muestra de que la belleza es posible en las condiciones más negativas”.

UTE y Punta Arenas

La Cantata está íntimamente ligada con la UTE. Por un lado, dos de sus autores eran estudiantes de esa casa de estudios. Además, el propio rector Enrique Kirberg (1915-1992) de la época fue uno de los prisioneros que estuvieron en Isla Dawson. Por eso, se contempla iniciar la jornada interpretando el Himno de la UTE.

Por otro lado, el programa incluye, al finalizar, “Tamo daleko”. Es una canción tradicional serbia de inicios del siglo XX que, conocida entre los inmigrantes que llegaron a la región de Magallanes, fue cantada por los detenidos en el campo de concentración.

Usach

Programa

Mario Baeza (1916-1988)
Himno de la Universidad Técnica del Estado (UTE)

Manuel Luis Rodríguez (1949), Fernando Lanfranco (1950) y Marco Antonio Barticevic (1952)
Cantata Nuestra Madre Grande

I. Introducción
II. Una mañana más tardía
III. Los nueve altivos
IV. Prometida de tus hijos
V. Estabas en manos que no eran las tuyas
VI. Nuestra madre siente dolor
VII. Dos semillas
VIII. Cada paloma blanca
IX. Cuando mil dedos libres te amen
X. Hacia la luz

Tradicional
Tamo daleko

Fernando Alarcón: arreglos
Jeannette Antonin: narración
Cecilia Barrientos: soprano
Claudio Contreras: tenor
Gonzalo Barrientos: barítono
Mario Reyes: quena, zampoña, tiple y guitarra
Sergio Ramírez: charango
Rodrigo Álvarez: guitarra y tres cubano
Freddy Ogalde: bajo
Sebastián Salas: percusión

Coro Sinfónico Usach
Dirección: Andrés Bahamondes