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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

En su libro "19 me acuerdo", Fernando Orellana recopila recuerdos cotidianos, escolares y políticos de su juventud en Chile, haciendo hincapié en la importancia de la memoria para mantener viva la identidad de un país que ha cambiado drásticamente. A través de anécdotas y vivencias personales, el autor busca preservar un pasado que se desvanece con el tiempo y el exilio. Este ejercicio de memoria se convierte en un acto de resistencia frente a la pérdida de la infancia y la historia de un país convulsionado por el golpe de estado de 1973.

Fernando Orellana (Santiago, 1954) escribió una extensísima lista de “Me acuerdo”. Muchos son escenas cotidianas, domésticas, junto a otras familiares, personales. Además de anécdotas escolares, de la política de esos años y algunos, finales, sobre el golpe de estado de 1973.

“Me acuerdo de las empanadas de arroz con dulce de moras.” (p 67)

19 me acuerdo es una lista que rememora un país que ya no es. O, más bien, del que queda muy poco. No solo en lo material, sino también de su espíritu, de su alma.

“Me acuerdo de una gallina pintada de verde, disfrazada de loro, en el hombro de un tipo disfrazado de pirata.” (p 41)

Entre los muchos elementos atrayentes e interesantes del libro, por supuesto está el que el autor, a sus diecinueve años, alerta que hay cosas que menciona que no todos conoceremos. Lo que, por supuesto, hace más de cincuenta años no podía prever es que, muchas más, la mayoría de sus compatriotas, hoy, no saben qué son. Y es que el mundo y Chile han cambiado mucho más de lo que cualquiera pudo imaginar.

“Me acuerdo que a veces pasábamos a comer al casino de la UNCTAD.” (p 78)

19 me acuerdo es un maravilloso ejercicio de memoria. Posiblemente, también, de la memoria actual de su autor respecto a la memoria “fresca” de esos años. En ese sentido, resulta interesante tanto el Epílogo, escrito “casi cuarenta y siete años más tarde” después, como las Notas explicativas, que permiten esa perspectiva temporal.

El libro de Fernando Orellana refuerza el valor de uno de los pilares centrales de lo que somos: vivencias, experiencias y memoria. De su importancia vital para constituirnos, para sostenernos.

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La memoria como un salvavidas

La lectura de 19 me acuerdo, de Fernando Orellana tiene, posiblemente, otra lectura. La necesidad urgente, vital, de ese joven militante, integrante de la Brigada Ramona Parra, de escribir, de retener lo que había sido su vida antes de partir exiliado.

En un momento de gran convulsión política, de muchos deseos y pasión, de tanta intensidad y sueños, vive el golpe cívico-militar en la Universidad Técnica del Estado (UTE), actual Universidad de Santiago. En ese lugar estaba como estudiante. Pero también estaban sus padres.

19 me acuerdo fue, quizás, recopilar el único tesoro que se podía llevar, y que, con el tiempo, el exilio, con esos traumas y cambios por venir, podía perder: su memoria, su infancia.

La única patria del hombre es su infancia”, afirmó Rainer Maria Rilke (1875-1926). En el caso e Fernando Orellana, su infancia y adolescencia se funden con un Chile que debe forzosamente abandonar. Y, como bien plasman sus “Me acuerdo”, las atesora, las conserva en estas escrituras que resuenan, reflejan, interpelan, nos hacen rememorar.

El libro de Fernando Orellana puede cansar. Puede hostigar. Por eso, como la memoria, los recuerdos, recomiendo leerlo lento, tratando de empatizar con esos diecinueve intensos años que nos relata un joven tratando de mostrarse entero.

Portada de 19 me acuerdo, LOM Ediciones

19 me acuerdo

Fernando orellana
LOM Ediciones

Santiago de Chile, diciembre de 2025