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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

"Cuerpo Celeste es una película chilena que aborda la transición y adolescencia de Celeste, una niña de 14 años. La cinta destaca la interpretación de Helen Mrugalski y su evolución en un entorno social y político cambiante. La historia refleja los desafíos propios de la edad, el despertar sexual y la rebeldía, mientras Celeste se enfrenta a la falta de comprensión de los adultos. Situada en los años 1989-1990 en el norte de Chile, la película explora la intimidad de la protagonista en un contexto que incluye elementos políticos y sociales. 'Cuerpo Celeste' se suma a las llamadas 'películas de playa', representando un momento de relax de convenciones sociales y roles establecidos en la sociedad chilena.

Helen Mrugalski interpreta de gran manera a Celeste, una niña de 14 años que se enfrenta a diversos y profundos cambios. Algunos propios de su edad, otros debido al contexto social y político. Otros a cambios familiares. En síntesis, una película delicada y profunda sobre una etapa compleja, rica y que marca nuestras vidas.

Cuerpo Celeste se centra en la mirada de esta preadolescente en transición. Es una mirada cambiante, con momentos infantiles, de definición identitaria, de búsqueda de modelos, de despertar sexual y de rebeldía. Todo contenido por el desconocimiento de los entornos, por los miedos propios a lo incierto.

Cuerpo Celeste, que ya está en salas de cine del país, tiene en su protagonista, más allá del buen elenco de la película, una columna vertebral sólida. Una interpretación que logra trasmitir emociones cambiantes, estados de alegría, pena o angustia de manera creíble. Que genera empatía y rechazo… como tantas personas a esa edad.

Preadolescencia y adultocentrismo

Cuerpo Celeste muestra el paso de la preadolescencia a la adolescencia de manera compleja, con sus altos y bajos, sus vaivenes, y cambios anímicos y hormonales. Un paso donde el contexto familiar, social y político inciden, aunque los padres insistan en que son temas “de grandes”.

En este sentido, la película mira desde Celeste este mundo adultocentrista, que a veces la trata como niña y otras como adulta. Donde le pueden enseñar a manejar pero, al mismo tiempo, no puede saber sobre la realidad política y social del país. Un mundo donde los adultos siguen controlando y tratando a Celeste como una persona incompleta, incapaz para algunas cosas.

La película se hace cargo de un contexto y un momento específicos. Está situada en los años 1989 y 1990, en un tránsito político. Y en una realidad social, el norte de Chile, donde trabajan los padres de Celeste investigando fósiles, y restos. Este contexto acentúa este choque entre mundos adultos y de “menores”, de niños.

Lo íntimo y el entorno político y social

Siendo una película centrada en lo íntimo, en la transformación de Celeste, en su paso de la niñez, la preadolescencia a la adolescencia. Sin embargo, no queda encapsulada en eso. Incorpora los entornos -social, político y físico- como elementos que inciden, que están, incluso por negación, presentes.

Esta integración de diversos ámbitos, de manera jerarquizada de acuerdo al foco de la película -y de su protagonista- adquieren mayor sentido dado los cambios de Celeste y su apertura al mundo. También es relevante como cuestionamiento a una sociedad que, muchas veces, no sabe integrar a los distintos grupos etareos, asumirlos como seres íntegros con sus propias características.

Cuerpo Celeste, de Nayra Ilic García, Oro Films y Dispàrte (Italia)

Película de playa

En Chile hay un tema o un ambiente que aparece de manera periódica, insistente. Algo que refleja, posiblemente, parte de nuestra identidad. Son las “películas de playa”, así como los norteamericanos crearon las “road movie”, las películas de carretera. La lista incluye títulos como La Sagrada Familia (Sebastián Lelio, 2006) o Isla Negra (Jorge Riquelme Serrano, 2024), y puede incluir variables lacustres (por ejemplo, Inmersión, de Nicolás Postiglione, 2021, o El verano de los peces voladores, de Marcela Said, 2013), entre otras.

(Crystal Fairy y el Cactus Mágico -Sebastián Silva, 2013- es una particular mezcla de road movie y película de playa. Una buena parodia es Caluga o menta -Gonzalo Justiniano, 1990- donde un grupo de pobladores toma el sol, como si estuvieran en la playa, sobre unas cámaras de vehículos, entre bloques de vivienda social).

Son películas que, en su diversidad, mantienen el mismo espíritu. Uno donde se relajan las formalidades, los roles, poniendo en cuestión esos frágiles equilibrios que mantienen estructuras y relaciones.

Cuerpo Celeste, de Nayra Ilic García, Oro Films y Dispàrte (Italia)

Son películas que rompen ciertos límites establecidos llevando a unos a las rupturas y a otros fortalecer controles. Que ponen en cuestión a la sociedad, a la familia como una unidad, estable, con roles y estructura muchas veces conservadora y machista.

Las “películas de playa”, en cierto modo, son una metáfora de nuestra sociedad, en esos momentos donde las manifestaciones, las protestas o movimientos sociales, populares, remueven a la sociedad. Y, entonces, se debate entre cambiar o volver al orden. Los primeros se desbordan, los segundos refuerzan en control.

Las “películas de playa”, como Cuerpo Celeste, de alguna manera, reflejan esos momentos en que se relajan las convenciones y controles permitiendo que afloren molestias, contradicciones, injusticias o simplemente las naturales necesidades de cambio.

Chi chi chí

Cuerpo Celeste es una buena película sobre transiciones. Primero, de edad, de relaciones humanas, de comprensión e inserción en el mundo adulto, con sus ámbitos políticos y sociales, de clases sociales. También es una película que, además de sus aspectos universales propios de esos cambios, es profundamente chilena. Que remite a una serie de formas, de dichos, de relaciones muy locales.

Una buena película para (re)conectarse con este país, para cuestionarse sobre los lugares que ocupamos en él y sobre juventud(es).

Cuerpo Celeste

Dirección y guion: Nayra Ilic García
Elenco: Helen Mrugalski, Daniela Ramírez, Néstor Cantillana, Mariana Loyola, Sara Becker, Nicolás Contreras, Clemente Rodríguez, Erto Pantoja.

Dirección de fotografía: Sergio Armstrong
Montaje: Valeria Hernández
Diseño de producción: Natalia Geisse
Música original: David Tarantino
Vestuario: Paola Mendoza
Diseño de sonido y mezcla: Roberto Espinoza
Producción: Planta & Horamágica
Productores: Fernando Bascuñán, Úrsula Budnik
Coproducción: Dispàrte (Italia), Oro Films
Coproductores: Luigi Chimienti, Alessandro Amato, Dominga Ortúzar, Florencia Rodríguez

Duración: 97 minutos
Distribuye: Storyboard Media