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Hacia una ley legítima y limpia
Publicado por: Camilo Escalona
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La arista Corpesca, en las pesquisas vinculadas al financiamiento irregular de la pol√≠tica, a trav√©s de la entrega de boletas ‚Äúideol√≥gicamente falsas‚ÄĚ, vuelve a remecer el escenario pol√≠tico y judicial en el pa√≠s.

No obstante, en este caso, no se trata s√≥lo de la responsabilidad de dirigentes pol√≠ticos de primer nivel en estos hechos, sino que debido a que los aportes en dinero fueron realizados durante largo tiempo, lo que hace imposible la tesis de un aporte electoral,¬†se plantea la muy delicada situaci√≥n de una indebida e ileg√≠tima interferencia de un grupo o sector empresarial en el tr√°mite y aprobaci√≥n de la llamada ley de pesca, que cubri√≥ un extenso tiempo legislativo entre los a√Īos 2011, 2012 y 2013, determinando con sus disposiciones la suerte de las riquezas del mar, a lo menos, para un periodo proyectado de dos d√©cadas.

Nunca me pareció un buen síntoma, la permanente presencia de ejecutivos y asesores del sector pesquero industrial en las tribunas y en la cafetería del Senado hasta altas horas de la madrugada, era a lo menos un exceso de celo, en realidad se ejercía una presión indebida; tampoco fue válido el esfuerzo del entonces ministro Longueira de dividir a la organización de los pescadores artesanales, quienes fueron los perjudicados más directos junto a toda la comunidad nacional, por lo que entonces se legisló.

En tal contexto, como Presidente del Senado, tuve el orgullo de acoger en Valpara√≠so en la sede del Congreso Nacional, a m√°s de medio millar de representantes de la pesca artesanal, provenientes de todo el pa√≠s, los que constituyeron el Consejo Nacional de Defensa de la Pesca (Condep), que hizo m√ļltiples esfuerzos para detener la entrega del mar a un reducido grupo de controladores financieros.

Asimismo, fui parte de la minor√≠a parlamentaria que no pudo detener la m√°quina que art√≠cul√≥ el gobierno de Pi√Īera y que, simplemente arras√≥, dotada de una voluntad inequ√≠voca: imponer la ley como fuera. Incluso recurrimos al Tribunal Constitucional y tambi√©n nos derrotaron, aunque logramos algo importante: el TC declar√≥ que as√≠ como se aprob√≥ se modifica, de manera que una mayor√≠a ahora puede rectificar sus disposiciones m√°s injustas o falta de transparencia.

Las indagaciones del Ministerio P√ļblico, que afectan a legisladores de ambas C√°maras del Parlamento, indican una etapa superior de la cohabitaci√≥n entre pol√≠tica y negocios, la de intervenir en el curso mismo de la aprobaci√≥n de esta ley, afectando severamente la legitimidad de este cuerpo legal.

No cabe duda que por ello, la misma normativa esta irreparablemente da√Īada. Los que actuaron de esa forma lo hicieron con el grave descriterio de ‚Äúpan para hoy y hambre para ma√Īana‚ÄĚ.

Quienes lo advertimos no fuimos escuchados. Como en la mitolog√≠a griega los dioses se enceguecieron, probablemente, un negocio superior a m√°s de mil millones de d√≥lares anuales por veinte a√Īos renovables, les encandil√≥ de tal manera que no midieron riesgos y abandonaron toda prudencia. No pensaron que podr√≠an ser descubiertos.

La justicia debe sancionar a quienes incurrieron en los delitos de soborno o cohecho; pero además el Congreso Nacional debiese legislar, ahora sin la presión del dinero encima, para así resguardar efectivamente el interés nacional, en una materia de tanta trascendencia geoeconómica, como lo son las riquezas marítimas del país. Ahora la tarea es trabajar para contar con una ley legítima y limpia.

Ello también es parte del gran dilema, que está en el centro de la preocupación nacional, concretar la agenda por la transparencia y la probidad, a fin de restaurar la plena legitimidad de la institucionalidad democrática en Chile.

Camilo Escalona Medina
Vicepresidente Nacional
Partido Socialista de Chile

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