TV y Espect√°culo
El sensual baile que convirtió a Brigitte Bardot en un símbolo sexual que trascendió el tiempo
Publicado por: Bernardita Villa
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Desde muy joven Brigitte Bardot era admirada por su belleza y sensualidad. Con s√≥lo 18 a√Īos comenz√≥ una destacada carrera en el cine, gracias a la cual hasta el d√≠a de hoy es reconocida como un verdadero mito er√≥tico.

A pesar de haber participado en varias otras cintas, el gran salt√≥ de la actriz que este domingo cumple 80 a√Īos, lo dio con la pel√≠cula franco-italiana de 1956, “Y Dios cre√≥ a la mujer” dirigida por su primer marido Roger Vadim, donde dej√≥ en claro que no ten√≠a la intenci√≥n de pasar desapercibida en el mundo del espect√°culo.

En la cinta la actriz interpret√≥ a Juliette Hardy una bella y sensual hu√©rfana de 18 a√Īos que vive con sus tutores legales en Saint-Tropez (Francia), y que suele atraer a los hombres de ciudad gracias a su actitud desinhibida y sensual, sin importarle mucho las restricciones sociales de la √©poca.

En el filme Bardot no tuvo problema en mostrar más piel de lo normal para la época, además su comportamiento era altamente sexualizado.

Sin embargo, lo que en realidad mayor impacto tuvo en la audiencia fue la escena donde la muchacha bailaba eufóricamente rodeada de hombres, descalza y sobre una mesa. La imagen pasó a la historia del cine y es considerada uno de los bailes más erótico de los que se tenga registro.

Pero lo que fue un gran paso en la carrera de la actriz, tuvo un importante costo en su vida personal. La interpretación de Bardot le valió una serie de críticas por grupos conservadores y religiosos como la Legión Nacional de la Decencia de EE.UU., quienes la acusaron de ser un símbolo del pecado. Por bastante tiempo la actriz fue acosada y duramente cuestionada por su comportamiento.

La película internacionalizó su carrera por lo que comenzó a ser perseguida por los medios de comunicaciones quienes comenzaron a interesarse cada vez más en su vida personal. A los pocos meses, comenzaron las especulaciones sobre que Vadim no encajaba en la nueva y exitosa vida la actriz, y que ésta mantenía un romance su coprotagonista, Jean Louis Trintignant, lo que fue confirmado con la separación de la pareja.

Pero lejos de opacar su éxito, su vida personal la volvió más atractiva para la industria y carrera despegó convirtiéndola en una de las grandes figuras del cine de la época, siendo deseada por los hombres y su look imitado por las mujeres, que hasta el día de hoy siguen admirando su sentido de la moda.

http://youtu.be/gaFTmZ4zQCU

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