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5 preocupantes suposiciones de los jóvenes sobre el sexo anal
Publicado por: Christian Leal
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En un pa√≠s conservador como Chile, hablar sobre sexo todav√≠a hace enrojecer a sus interlocutores. Ni mencionar entonces pr√°cticas que se consideran tab√ļ como el sexo anal, considerando que la sodom√≠a como delito reci√©n fue retirada de nuestro c√≥digo penal en 1999.

Ser√≠a un error a√ļn m√°s grave considerar el sexo anal como una pr√°ctica exclusiva de homosexuales. Seg√ļn un estudio publicado recientemente por la Escuela de Londres en Higiene y Medicina Tropical en la revista cient√≠fica BMJ Open, 1 de cada 5 adolescentes entre 16 y 18 a√Īos -hombres y mujeres- lo han practicado en los albores de su sexualidad.

Sin embargo lo preocupante son los conceptos que los jóvenes tienen del mismo, precisamente a causa de la falta de información.

1. “Doloroso, riesgoso y coercitivo, sobre todo para las mujeres”

Con estas palabras, la institución resumió el concepto general que tienen los jóvenes sobre el sexo anal, una situación que debiera alarmarnos considerando que esta práctica está en auge, al compararla con estudios anteriores similares.

“El sexo anal es cada vez m√°s prevaleciente entre la juventud. Esto pese a que la penetraci√≥n anal entre hombres y mujeres -a√ļn apareciendo con frecuencia en medios expl√≠citos- est√° usualmente ausente de los planes de educaci√≥n sexual y es un tema prohibido en la mayor√≠a de los contextos sociales”, advierten los investigadores.

“Que muchos j√≥venes asimilen como normal que esta pr√°ctica sea forzada, dolorosa y arriesgada es algo que deben comenzar a combatir los trabajadores de la salud y las escuelas en sus planes de educaci√≥n sexual”, recoge el diario brit√°nico The Independent.

Como muestra de lo anterior, la líder de la investigación, doctora Cicely Marston, informó que de las mujeres entrevistadas, sólo una afirmó que el sexo anal había sido una experiencia placentera para ella.

2. Favorable a los hombres, perjudicial para las mujeres

En las respuestas entregadas por los 130 adolescentes entrevistados, quedó claro que si bien el sexo anal se da regularmente en el contexto de parejas estables, rara vez ocurre como una forma de exploración o placer sexual mutuo.

Muy por el contrario, los hombres ven el sexo anal como una competencia donde quien logra hacerlo con más chicas aumenta su prestigio ante sus pares, mientras que -por el contrario- las mujeres que acceden ven afectada su reputación.

Esto, aunque varios de los hombres entrevistados aseguraron que la experiencia no les resultó tan placentera como habían imaginado.

3. Las mujeres son fuertemente presionadas a practicarlo

A√ļn m√°s preocupante que lo anterior, es que en la mayor√≠a de los casos las mujeres son presionadas de forma persistente para practicarlo, pese a que tanto el hombre como la mujer tienen el concepto de que ser√° una experiencia dolorosa para ellas.

“Que la mujer sea empujada casi a la fuerza a tener sexo anal es visto como algo normal entre los j√≥venes”, indica el estudio.

“Para las mujeres es algo corriente estar en una situaci√≥n donde debe aceptar de mala gana u oponerse a su compa√Īero, en vez de ser iguales en el √°mbito de las decisiones que toman para su vida sexual. Ser capaz de decir que no era frecuentemente citado por las mujeres como un ejemplo positivo de controlar la situaci√≥n”, a√Īade.

4. “Accidentes” que colindan con la violaci√≥n

En muchos de los casos encuestados, la práctica de sexo anal se inició de forma no consensuada, con el hombre intentando penetrar a la mujer con su dedo o su pene esperando que esta no presentara oposición.

“Algunos eventos, particularmente la penetraci√≥n ‘accidental’ reportada por algunos entrevistados, eran demasiado ambiguos como para saber si pod√≠an calificarse como una violaci√≥n. Uno de los j√≥venes nos asegur√≥ que le hab√≠a dicho a su novia que la hab√≠a penetrado accidentalmente, cuando en realidad lo hab√≠a hecho a prop√≥sito”, indica la Escuela de Londres.

5. Desconocimiento sobre contraer enfermedades o provocar un embarazo

Quizá uno de los puntos más preocupantes que develó el estudio, es el mito generalizado entre los jóvenes respecto de que a través del sexo anal no se contraer enfermedades de transmisión sexual. De hecho, muchos de ellos aseguraron que usaban preservativo sólo como una medida de higiene personal, no de protección.

De igual forma se demostró extendida la creencia de que el sexo anal es un método anticonceptivo, cuando en realidad la cercanía de la cavidad del ano y la vagina en las mujeres puede provocar que el semen se traslade de una a otra, provocando un embarazo.

Finalmente, la doctora Marston urgió a los organismos competentes a abordar el sexo anal como parte de los programas de educación sexual.

“Existe una necesidad urgente de realizar esfuerzos paliativos hacia el sexo anal y a animar la discusi√≥n en torno a la relaci√≥n de pareja y el consentimiento, a reducir las t√©cnicas dolorosas o arriesgadas, y a cambiar los puntos de vista que institucionalizan la coerci√≥n”, se√Īal√≥.

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