Notas
La perversa realidad: Los chilenos en el exterior no podemos votar
Publicado por: √ďscar Valenzuela
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Elecciones presidenciales y generales en Chile el pr√≥ximo domingo 17. Es un tema recurrente en peri√≥dicos, revistas y televisiones europeas. Y regresan las mismas preguntas, interrogaciones de nunca acabar. La principal ¬Ņrealmente tenemos hoy los chilenos derecho a tener derechos?

Oficialmente, all√° en los a√Īos noventa del siglo pasado, se termin√≥ el terror. Por entonces, en versi√≥n oficial, qued√≥ atr√°s la pesadilla del totalitarismo, la brutalidad de los a√Īos negros cuando gobernaba la derecha; cuando sus economistas fraudulentos maquillaban los datos de la rapi√Īa nacional y cuando, con el respaldo de las armas, desde Arica a Magallanes, todo era un monstruoso reino oscuro de abuso e impunidad.

Un ayer de golpistas y avispados, soplones y timoratos, todos mezclados entre crímenes y torturas. Las Fuerzas Armadas, una vez más en la historia del país, sublevadas, masacrando y pisoteando sin asco. O para entendernos mejor, pisoteando a los pobres y a la clase media. Y en ese panorama se alzaba la tarea dura, consciente y legítima de los que, jugándose el pellejo, resistían heroicamente. Que nunca se rindieron al tirano ni a sus secuaces.

Entretanto, afuera del largo territorio, crecía un interminable exilio.

Es cierto, esa etapa qued√≥ atr√°s. Pero tambi√©n es verdad que hoy ‚Äúel pa√≠s punta‚ÄĚ de Sudam√©rica, el de los ostentosos rascacielos, con supermercados lindos y restaurantes de lujo, tiene otra cara dura. Un rostro que pugna en la odiosa realidad cotidiana, que se hace interminable en barriadas y poblaciones callampas, en la suciedad de los peligrosos zanjones y en el af√°n amargo de miles de ciudadanos que, indefensos, acuden a sus empleos cotidianos y miserables para ganarse el pan, contando las chauchas.

Es el Chile post pinochetista, groseramente competitivo, clasista. Un pa√≠s que hace saltar de gusto a los Vargas Llosa y C√≠a. Un pa√≠s donde la pol√≠tica, como elemento central de cualesquier pa√≠s avanzado y con una poblaci√≥n participativa, se devalu√≥. Los partidos renovados o a medio renovar contin√ļan en el d√≠a a d√≠a pero siguen generando desconfianza. La plutocracia ha hecho de las suyas. Se ha lucrado con la educaci√≥n (jugando con el futuro, ni m√°s ni menos) con la vivienda, con la salud, con las riquezas b√°sicas como el litio, se ha reducido la calidad de vida, se ha deteriorado el medio ambiente. Todav√≠a hay uniformados que siguen guapeando.

Dirigentes y empresarios utilizan para√≠sos fiscales (Bermudas, las Islas V√≠rgenes) para esconder su dinero. La Concertaci√≥n, esa fulera gesti√≥n que, tras la dictadura, se instal√≥ en el pa√≠s, emergi√≥ tapada de promesas, con la esperanza de d√≠as mejores. Lamentablemente brill√≥ la sucia componenda y la cobard√≠a. La alegr√≠a no lleg√≥. O la poca que lleg√≥ fue y ha sido solamente para un pu√Īado de privilegiados.

La desigualdad social es elevada y los indicadores económicos que se ventilan con entusiasmo, no valen. Están lejos de la realidad. Es la mentira bien adobada en un país donde solamente un 10% vive a cuerpo de rey y otro 10% vive harto bien. Donde los Luksic, los Matte o los Paulmann aparecen en las listas de los millonarios de la revista Forbes y muchos despistados (nunca faltan) pregonan que en nuestra copia feliz del Edén se va por buen camino, que todo es cuestión de tiempo, que el progreso inundará a todos.

¬ŅCu√°ntos chilenos viven (vivimos) hoy fuera del pa√≠s? No hay una estad√≠stica fiable, solamente hay aproximaciones. Pero desde el golpe de Estado de 1973 hasta hoy sumamos miles de miles. No nos quedamos cortos si ahora hablamos de m√°s de un mill√≥n. Y en ese cuadro somos demasiados los que seguiremos privados de uno de los derechos fundamentales de cualquier naci√≥n que se precie de tal. No. No podremos votar en los comicios m√°s importantes, los del domingo.

La historia con errores, terrores, zarpazos, la corrupción y la venalidad es demasiado conocida. Está documentada, filmada, cuestionada. Pero es una historia que, principalmente, sigue viva en el exterior. Y en los hijos y nietos de chilenos nacidos fuera de la Patria.

Ese derecho universal a votar nos ha sido escamoteado. Y acá, en los distintos países europeos, sabemos que mientras no constituyamos de verdad una nueva sociedad basada en acuerdos amplios, con una nueva Constitución , no llegaremos lejos. O acaso no llegaremos a ninguna parte.

Cr√≥nicas de la actualidad europea cuyo autor, Oscar Vega, reside en Portugal. Periodista y escritor, se inici√≥ en 1956 en el vespertino Cr√≥nica de Concepci√≥n. Ha trabajado, entre otros medios, en los diarios La Discusi√≥n, Clar√≠n, La Naci√≥n, Fort√≠n Mapocho, La Epoca y en revistas como ‚ÄúHechos Mundiales‚ÄĚ y ‚ÄúCauce‚ÄĚ de Chile y ‚ÄúL√≠mite Sur‚ÄĚ, de M√©jico. Igualmente, entre otras emisoras, Magallanes, Miner√≠a, Cooperativa (1960-1970) y radio Berl√≠n Internacional (1980-1990) Su √ļltimo libro, ‚ÄúM√ļsica para dos‚ÄĚ, fue publicado el 2012 por editorial Lom.

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