Notas
La Dictadura que nos quedó a la Generación del 73
Publicado por: Francisco Ovalle
¬ŅEncontraste alg√ļn error? Av√≠sanos visitas

Tras el derrocamiento del Presidente Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973, una de las primeras acciones que realizó la Junta Militar liderada por el General Augusto Pinochet fue eliminar todo rastro histórico del ex mandatario y de la bibliografía de los postulados marxistas en los que se basó para gobernar.

Se quemaron libros, peri√≥dicos y revistas de la √©poca, se silenciaron radioemisoras, se silenciaron artistas afines a la unidad popular y as√≠ la generaci√≥n que naci√≥ en 1973, debi√≥ vivir en una burbuja comunicacional apoyada por los medios de ‚Äúincomunicaci√≥n‚ÄĚ que fueron partidarios del gobierno militar.

Personalmente nunca supe la tendencia pol√≠tica de mi madre, una ex funcionaria publica del sistema de salud de la √©poca. Ante mis interrogatorios, ella se limitaba a responder con un ‚Äútranquilo hijo, la historia te responder√° por si sola, dale tiempo al tiempo‚ÄĚ.

As√≠ nos criaron, con el temor por ejemplo de no andar ‚Äúpateando cajas‚ÄĚ en la calle porque pod√≠a ser una bomba, (cosa que aun no hago) o viendo como de un d√≠a para otro empezaron a tapar los orificios que ten√≠an los postes de luz porque all√≠ los ‚Äúterroristas‚ÄĚ pod√≠an poner explosivos.

Lo peor es que lo asum√≠amos como ‚Äúnormal‚ÄĚ.

A diferencia de lo que dijo el alumno del 4¬ļ medio F del Instituto Nacional, Benjamin Gonz√°lez, en su discurso de licenciatura el a√Īo 2012 y que cito textual ‚Äúhaciendo el experimento que yo s√≥lo sepa lo que me han pasado en el colegio y nada m√°s, no sabr√≠a qui√©n fue Augusto Pinochet en la historia de Chile‚Ä̂Ķ a nosotros, la generaci√≥n del 73, nos pas√≥ todo lo contrario.

De no ser por el ‚ÄúBigote Sanhueza‚ÄĚ el ‚Äúprofe‚ÄĚ de historia que se atrev√≠a a contarnos algunas cosas a escondidas; de no ser porque tenia un compa√Īero de curso del mismo apellido que el ex Presidente, quiz√°s nunca hubi√©semos sabido en profundidad quien hab√≠a sido Salvador Allende. De hecho el pobre ‚ÄúPato‚ÄĚ Allende viv√≠a atemorizado y victima de burlas (hoy bullying en palabras mas bonitas) por tener el apellido del ex mandatario.

Esa generaci√≥n del 73‚Äô fue especial, distinta, porque nos bombardearon con cuequitas y tonadas de patrones de fundo haci√©ndonos creer que escuchar todo lo que tenia relaci√≥n con zampo√Īas y quenas era casi un pecado mortal.

Nos acribillaron con comerciales de televisión y promesas de bicicletas para todos (aun recuerdo un huasito en bicicleta paseando por una arboleda en la tele. Por cierto, bicicleta que nunca llegó a mi casa).

Nos hicieron pensar que las autoridades eran casi como estrellas de rock, de esos artistas que ve√≠amos solo por la tele que se encend√≠a con un alicates y en blanco y negro (a√ļn recuerdo cuando nos sacaron de la escuela con un pa√Īuelito blanco para saludar a Pinochet. Pas√≥ en un auto y solo le vimos la mano cuando saludaba)

Nos hicieron creer en una seguridad ficticia, porque al fin de cuentas si bien podíamos estar jugando en las calles hasta la madrugada sin temor a la delincuencia, afuera de esa burbuja, solo un poco mas allá de nuestras narices, otros compatriotas estaban viviendo todo lo contrario

A pesar de eso, aun habemos muchos que tenemos sentimientos encontrados de esa √©poca porque al menos en m√≠, todav√≠a retumban la palabras que escuch√© cientos de veces ‚Äúsi los matan es por algo‚ÄĚ. El problema es que aun nadie me ha explicado se si ese ‚Äúalgo‚ÄĚ fue bueno o malo, o si ese ‚Äúalgo‚ÄĚ fue en realidad tan malo como para merecer la muerte.

Con la irrupci√≥n de Internet, poco a poco comenzaron a hacerse p√ļblicos los audios escondidos, la prensa silenciada, las revistas y peri√≥dicos ocultos, las ‚Äúim√°genes prohibidas‚ÄĚ y coincidentemente, mientras mas se conoce de esos a√Īos, como activados mec√°nicamente, comienzan ahora, algunos, de uno u otro lado a hacer sus propios mea-culpas, esos arrepentimientos ¬Ņpudieron hacerse antes?, o ser√° que a la luz de las evidencias ¬Ņno les qued√≥ otra alternativa?.

Quiz√°s no lo merecemos, pero humildemente ¬Ņa nosotros, a esa generaci√≥n del 73‚Äô, quien nos va a pedir perd√≥n por habernos enga√Īado de esa manera?

Creo y sin temor a equivocarme, que la gran respuesta que aun esperamos es que alguien nos explique en que momento se quiebra la institucionalidad del gobierno de Allende para dar paso al Golpe; en qu√© momento un Gobierno Militar se transforma en Dictadura; en qu√© momento algunos de ‚Äúesos valientes soldados que hab√©is sido de Chile el sost√©n‚ÄĚ, cruzaron la l√≠nea y se transformaron en torturadores y asesinos.

La dictadura intent√≥ borrar todo rastro de la Unidad Popular, y seg√ļn public√≥ The Clinic, se cambiaron nombres de calles y pasajes en varias ciudades de Chile incluyendo Santiago, lo que gener√ßo pol√ßemica recordemos por el cambio de nombre de 11 de septiembre a ‚ÄúNueva Providencia‚ÄĚ en la Regi√≥n Metropolitana.

Pero resulta que:

‚ÄúSeg√ļn los planos de Publigu√≠as aparte de los 9 pasajes, 23 calles y 5 avenidas ‚Äú11 de Septiembre‚ÄĚ [...] una decena de ‚ÄúAlmirante Jos√© Toribio Merino‚ÄĚ y otras cuantas ‚ÄúGeneral C√©sar Mendoza‚ÄĚ. Todas ellas en honor a los miembros de la Junta Militar.

Tambi√©n existe una calle Pinochet en Cauquenes -a secas, la √ļnica que podr√≠a tener algo que ver con el dictador – y una calle de 5 cuadras llamada ‚ÄúLuc√≠a Hiriart de Pinochet‚ÄĚ en Talca.

En Linares, existe una plazoleta “Capit√°n General Augusto Pinochet” y un monumento erigido en la ciudad de La Junta (en Ays√©n) por la construcci√≥n de la Carretera Austral y la estatua a Jos√© Toribio Merino en la Avenida de los Marinos Ilustres, en el frontis del Museo Naval y Mar√≠timo de Valpara√≠so y en Santiago, en plena Alameda se encuentra el monumento a los h√©roes ca√≠dos de Carabineros en honor a C√©sar Mendoza‚ÄĚ.

A prop√≥sito de monumentos, el 11 de junio de 1994 se aprob√≥ la Ley 19.311 que autoriz√≥ tres monumentos en igual numero de ciudades, Punta Arenas, Santiago y Valpara√≠so, todos adem√°s con aportes ciudadanos. A 19 a√Īos, en Valpara√≠so aun no se concreta seg√ļn dijo el centro Cultural ‚ÄúSalvador Allende ‚Äď Gap‚ÄĚ de Valpara√≠so. De ah√≠ naci√≥ la iniciativa de – simb√≥licamente ‚Äď colocar la primera piedra del futuro monumento al ex Presidente, como una forma de enviar un mensaje al Congreso para que agilice la creaci√≥n de una comisi√≥n que trabaje en cumplir la Ley – dijeron.

Mientras tanto alrededor del mundo, en lugares casi inimaginables, la figura de Salvador Allende, se reconoce, en monumentos, estatuas, bustos, barrios, calles y hasta en un barco seg√ļn rescat√≥ una publicaci√≥n de BBC.

Probablemente pasar√°n otros 40 a√Īos para que Pinochet, el Dictador, tenga una estatua. Y lo que para nosotros hoy puede ser motivo de divisiones esperemos que para las fueras generaciones sea algo normal, tal como para nosotros es normal ver estatuas, monumentos o calles de O’Higgins, Gonz√°lez Videla, Montt, u otros gobernantes que fueron tambi√©n dictatoriales.

Francisco Javier R. Ovalle Reinoso
Radio Bío Bío de Valparaíso

Francisco Ovalle

Francisco Ovalle

Tendencias Ahora