El francés Sébastien Ogier (Volkswagen), cómodo líder del Mundial de rally, busca reinar desde el jueves al sábado en Finlandia frente a los especializados y potentes pilotos locales Jari-Matti Latvala y Mikko Hirvonen, para ampliar así su dominio en la categoría y acercarse más al título.

Candidato número uno a suceder como rey del rally a su compatriota Sébastien Loeb, el piloto VW dispone de 64 puntos de ventaja sobre su compañero de equipo Latvala, 84 sobre el belga Thierry Neuville (Ford) y 93 sobre Hirvonen, el piloto “de punta” de Citroën Racing.

Con esos argumentos sólidos, Ogier puede encarar el exrally de los Mil Lagos, octava prueba de las 13 de la temporada, con verdadera tranquilidad, sin necesidad de arriesgar demasiado, aunque con el desafío de ver si puede imponerse en cualquier terreno.

Desde el debut de la temporada 2013, que domina desde el inicio hasta ahora con cuatro victorias y dos segundos puestos en siete carreras, Ogier pisa a fondo el acelerador sobre terreno firme, agrandado además porque se quitó de encima el peligro del ogro Sébastien Loeb, que irá a participar por placer al rally de Alsacia, a inicios de octubre.

Por todo ello, el líder mundial puede administrar con calma su ventaja, aunque se verá desafiado por los pilotos finlandeses.

La gran duda es saber si Ogier irá por el triunfo ante los patrones finlandeses, para demostrar si es capaz, al igual que Loeb, de ganar sobre un terreno nórdico en el que muy pocos pilotos ‘extranjeros’ lograron imponerse, en 62 ediciones del célebre rally.

Por ejemplo, Loeb tuvo que esperar hasta 2008, en su séptima participación, para subir al escalón más alto del podio en la región de Jyväskylä, al norte de Helsinki.

Jyväskylä, muy cerca de Kannonkoski, ciudad natal de Hirvonen, es una zona que Mikko conoce como la palma de su mano y por ello puede convertirse en un rival duro, más allá de que ahí ganó apenas una vez, en 2009.

En la edición de 2010, Latvala lo imitó con Ford, en suelo que siempre le sienta bien a la marca estadounidense. Luego Loeb reinó por dos temporadas, 2011 y 2012, antes de levantar el pie del acelerador este año para su marcha hacia pruebas de circuito.

Para intentar ganar el sábado, al cabo de 330 kilómetros de especiales cronometradas delante de miles de espectadores alocados, Ogier podrá contar con el aporte de fuste de su fiel copiloto Julien Ingrassia, que se rompió una clavícula haciendo bici de montaña durante sus vacaciones pero llegará en forma para asistir al galo.

Frente a los dos VW de Ogier y Latvala, Hirvonen intentará hacer de todo para ganar, después de una primera parte de temporada mediocre, al igual que su comapñero de equipo Dani Sordo.

“Será la mejor forma de agradecer a los fanáticos, una linda recompensa para el equipo, que hace un gran esfuerzo, y eso nos daría impulso para tener un buen fin de temporada”, estima Mikko.

En las 23 especiales previstas de jueves a sábado, los pilotos de Ford no pueden ser olvidados, comenzando por el belga Neuville, tercero del campeonato, quien está plasmando todas las esperanzas que despertó cuando corría para Citroën.