Notas
“No eres tan inteligente”: Investigador dice 8 motivos por los que no eres tan racional como crees
Publicado por: Denisse Charpentier
¬ŅEncontraste alg√ļn error? Av√≠sanos visitas

Las personas suelen sentir que sus convicciones en torno a quiénes son, qué piensan, qué hacen y por qué lo hacen, son sumamente razonables y lógicas, pero lo cierto es que la mayor parte de las veces es pura ficción.

As√≠ lo afirma el autor del libro “You Are Not So Smart” (No eres tan inteligente), el periodista David McRaney, quien tras realizar una exhaustiva investigaci√≥n cient√≠fica, plantea que pese a que somos criaturas dotadas de racionalidad, “no la utilizamos muy a menudo”.

“La ciencia te dice que no solamente eres un narrador poco confiable de tu vida, sino que eres absolutamente terrible en notar esta verdad sobre la condici√≥n humana”, explica.

Seg√ļn McRaney, √©stas son las 8 razones por las que no eres tan racional como crees.

1. La falacia del tirador de Texas

“Imagina un vaquero que saca r√°pidamente una pistola y dispara en un lado de un granero. Imagina que se mantiene disparando y recargando hasta que el granero est√° lleno de agujeros. Despu√©s de un rato, √©l se acerca y pinta un c√≠rculo alrededor de ese punto. A cualquier persona que lleg√≥ tarde y ve el establo le parecer√° que es un excelente tirador, pero eso ser√≠a una falacia”, plantea McRaney.

√Čl se√Īala que cuando pones un significado a un caos al azar, se cumple la falacia tirador de Texas. La verdad es que hay una infinidad de cosas que no calzan entre ciertos hechos, pero el ser humano es f√°cilmente deslumbrado cuando s√≥lo presta atenci√≥n al peque√Īo grupo de situaciones que coinciden.

Por ejemplo, alguien podría decir que las historias de Abraham Lincoln y John F. Kennedy son muy similares, porque ambos eran presidentes, ambos recibieron disparos en la cabeza en un viernes mientras estaban sentados junto a su esposa, pero la verdad es que existe una infinidad de circunstancias disímiles entre ambos hechos.

2. Tienes la necesidad de confirmar tus propias creencias

“Un sesgo cognitivo es una tendencia a pensar de una manera y no de otra ante determinadas situaciones” dice el investigador. √Čl plantea que cada cerebro viene precargado con sesgos cognitivos y va agregando m√°s a medida que avanza su vida.

“La mayor√≠a de la gente est√° predispuesto a notar, recordar y buscar la informaci√≥n que confirma sus creencias y opiniones, ignorando, olvidando y evitando absolutamente la informaci√≥n que no confirma sus ideas pre-existentes”, se√Īala.

“Cuando te diriges a una p√°gina de opiniones o cambias de canal para ver a tu comentarista favorito, no lo haces por el deseo de informaci√≥n, sino por una necesidad de confirmaci√≥n de tus creencia y un deseo de validaci√≥n de tus ideas”, agrega.

3. No eres consciente del efecto de la pérdida de información

La mayoría de la gente cree que cuando piensa en sus recuerdos los ve casi como grabaciones perfectas de lo que pasó.

“La verdad es que la ciencia sabe ahora que los nuevos recuerdos son imperfectos, maleables, y, a menudo se inventan mentiras totales sobre la marcha”, dice McRaney, quien explica que los recuerdos se degradan con el tiempo, ya que cada vez que rememoras un suceso pasado, vuelves a construirlo en el contexto de tu propio presente.

Esto revela que “la historia de lo que eres est√° profundamente adornada”, dice el investigador, agregando que un recuerdo “es m√°s como una pel√≠cula basada en una historia real que un video casero que puede reproducirse cuando sientes nostalgia”.

4. Creas confabulaciones sin darte cuenta

“Cuando te mientes a ti mismo y a los dem√°s sin darte cuenta, te encuentras en una confabulaci√≥n”, dice el autor. Y es que la gente suele crear explicaciones para describir su propia conducta o justificar sus decisiones.

“Estas explicaciones son s√≥lo historias que sirven como explicaciones razonables que pueden o no coincidir con la verdad. En experimentos en los que se pide a las personas a elegir un elemento sobre otro en una serie, los participantes tienden a elegir la √ļltima opci√≥n que se les muestra, pero cuando se le pide que expliquen por qu√©, rara vez mencionan el orden”, se√Īala McRaney, agregando que “en su lugar, las explicaciones tienden a centrarse en las cualidades del producto”.

“Los sujetos inconscientemente se encuentran en un intento de dar sentido a sus propias decisiones”, enfatiza.

5. Tienes un sesgo egoísta

Las personas suelen atribuir sus √©xitos a factores que pueden controlar, y sus fracasos a factores inmanejables. “Si pasas una prueba, obtienes un aumento de sueldo, o completas un proyecto, dices que es porque eres inteligente o talentoso”, en cambio, cuando las cosas salen mal “culpas a un terrible profesor o un jefe intransigente, o un equipo de trabajo mediocre”, dice David.

6. Te auto-discapacitas

Cuando te enfrentas a un enorme obst√°culo o un desaf√≠o que potencialmente cambiar√° tu vida, las dudas y la ansiedad pueden hacer que tu mente formule una excusa para justificar un eventual fracaso. Por ejemplo, “si tienes una presentaci√≥n importante por la ma√Īana, o una entrevista de trabajo, o un examen que podr√≠a determinar toda su carrera universitaria, es posible que decidas quedarte despierto toda la noche jugando videojuegos, asistir a una fiesta con tus amigos o ver una pel√≠cula”.

De este modo, tienes una excusa preparada para proteger tu autoestima. “Si tienes √©xito, se puede decir que lo que hiciste frente a grandes dificultades, y se siente a√ļn mejor que si hubieses hecho los preparativos adecuados”, dice McRaney.

7. Crees que eres inmune a la persuasión

“En un mundo lleno de consignas y comunicados de prensa, anuncios y campa√Īas pol√≠ticas, una mente moderna debe estar siempre vigilante”, dice el autor. Ante el bombardeo masivo de mensajes persuasivos destinados a cambiar tus actitudes o alterar tus opiniones, la mayor√≠a de la gente tiende a verse a s√≠ mismo como muy fuerte cuando se trata de resistir a la influencia de la propaganda y la publicidad.

“Sin embargo, cuando est√°s en un apuro, ¬Ņqu√© te motiva a elegir entre una comida r√°pida u otra? Cuando llega el momento de comprar un auto nuevo ¬Ņqu√© es lo que sembr√≥ la semilla de tu decisi√≥n?”, plantea el investigador, explicando que el “efecto tercera persona” es creer que eres inmune a los encantos de la persuasi√≥n hasta el momento en que te convencen.

8. Cometes fundamentales errores de atribución

“En un esfuerzo por gestionar el caos de una vida compleja y para hacer del mundo un lugar m√°s f√°cil de comprender, tiendes a convertir a las personas en personajes y explicar su comportamiento como resultado de su personalidad en lugar de las circunstancias”, explica el escritor.

Por ejemplo, si estás en un semáforo en verde y escuchas que la persona de atrás toca la bocina, podrías pensar que es un idiota impaciente. Pero, si vas tarde a una boda y alguien se toma demasiado tiempo en un semáforo, es posible que toques la bocina para llamar su atención y no pienses que eres un idiota impaciente.

“Para ti, tus acciones siempre pueden explicarse a la luz de las condiciones que se enfrentan, pero para otros tiendes a ignorar sus circunstancias y asumir que su comportamiento revela su naturaleza”, puntualiza.

Tendencias Ahora