Notas
Bajo la lluvia y esperando al nuevo Papa
Publicado por: Oscar Vega
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Todo revisado, oleado y sacramentado. Desde las cinco y media de la tarde del martes hay 115 cardenales encerrados en la capilla Sixtina de Roma eligiendo al nuevo Pont√≠fice. Cual m√°s, cual menos, todos cavilando y discutiendo, teniendo al frente de sus pupitres a los gigantescos frescos de Miguel √Āngel, el famoso Juicio Final.

Los a√Īosos purpurados se encuentran estrechamente incomunicados, vigilados y, a la hora del descanso, siguen instalados a buen recaudo en apartamentos sellados, aislados electr√≥nica y telef√≥nicamente. Hasta las ventanas han sido recubiertas con l√°minas para evitar que se tomen fotograf√≠as desde afuera.

Los teléfonos móviles quedaron prohibidos, el personal administrativo y de servicio ha sido y seguirá siendo minucioso en los registros. Sin pausa, 90 técnicos juramentados a no abrir la boca, no han dejado un milímetro sin revisar. Entretanto los celosos guardianes tampoco despintan el ojo cuidando el entorno.

El sastre oficial, Lorenzo Gamarelli ya envió las tres sotanas clásicas, tres portes; ancha, media y angosta. La vestimenta se encuentra a disposición del físico que tenga el nuevo jefe, el cual, una vez aceptado el cargo y cambiado de nombre, se acicalará como tal utilizando una discreta habitacioncita dentro del mismo recinto del cónclave. Luego saldrá al balcón y bendecirá urbi et orbi.

Afuera, en la vieja plaza de San Pedro, se han instalado pantallas gigantes para observar el acontecimiento que envuelve piadosa y expectante al mundo católico. Entre el gentío, infatigables, se mueve un ejército de 5.600 periodistas. Hay una sobrecarga de cámaras, cables, micrófonos, focos y otros elementos electrónicos cada vez más sofisticados. Son los utensilios para comunicar y comentar la esperada noticia.

Tambi√©n por all√≠ van y vienen, rezando, curioseando o pajareando unos siete mil peregrinas y peregrinos, humildes y ricachones, estos √ļltimos, son los afortunados que, llegados desde los m√°s lejanos rincones del planeta, no piensan perderse detalles, sobretodo la primera aparici√≥n del nuevo Pont√≠fice.

En una de las esquinas del recinto se manifestaban mujeres j√≥venes y resueltas activistas cat√≥licas. Es necesario y urgente ‚Äďdicen- que nosotras tengamos acceso al sacerdocio femenino. Es imprescindible que las mujeres creyentes tengamos, por fin, un protagonismo mayor y m√°s justo en esta instituci√≥n milenaria.

Llov√≠a en los momentos en que fueron cerradas las puertas para iniciar el c√≥nclave. Ac√° en Europa, atenta a las noticias de Roma, el mal tiempo, acaso los √ļltimos aleteos del invierno, sembraban el caos: vientos, lluvia, fr√≠o y nevazones barriendo calles y caminos, cubriendo las ciudades y dejando a miles de viajeros sin trenes ni aviones en los principales terminales a√©reos y ferroviarios, sobre todo en Francia, Inglaterra y Alemania.

¬ŅEl nuevo Papa ser√° italiano? ¬ŅSer√° progresista? ¬ŅSer√° conservador? ¬ŅSer√°? ¬Ņqu√© ser√°? Son preguntas permanentes y que se van repitiendo hasta el cansancio en todos los medios de comunicaci√≥n. Si nos topamos con esas obscuras profec√≠as que vienen arrastr√°ndose desde hace siglos la conjetura ser√≠a la siguiente: ¬Ņser√° acaso el √ļltimo Papa de la historia?

En estos d√≠as ya se conoce el pr√≥logo del nuevo libro del te√≥logo cr√≠tico Hans K√ľng, ‚Äú¬ŅTiene salvaci√≥n la Iglesia?‚ÄĚ. Son p√°ginas esclarecedoras y convertidas en un verdadero azote a esa instituci√≥n pecadora a la que el autor llama monarqu√≠a absoluta. Un sistema totalitario, dice, que necesita reformas a fondo, no de maquillaje.

A ese famoso intelectual germano no lo han podido callar, a lo sumo marginar. K√ľng no proclama ni el final de la Iglesia ni mucho menos el sistema pero, eso s√≠, se muestra implacable contra esa dominaci√≥n romana, contra la falta de honestidad, con una Curia ‚Äďsobre todo la italiana- que resiste y se atrinchera sin abrir caminos a una religi√≥n m√°s humana, menos perversa, moderna y sin aquella oscura obstinaci√≥n contra la sexualidad plena. O sea con respeto a todos los seres humanos.

La lucha de intereses, la apetencia por el poder, la falta de transparencia, los esc√°ndalos financieros y otras sombras negras y secretas forman parte de la agenda que manejan y discuten quienes est√°n decidiendo en esta cumbre religiosa. Una cumbre que refleja la existencia de 1.200 millones de creyentes, la mayor√≠a, m√°s de un 41 por ciento, habitantes de Am√©rica Latina. Europa lleva ya tiempo disminuyendo el n√ļmero de cat√≥licos, hoy apenas un 23,7 por ciento. √Āfrica y Asia han crecido.

En estos momentos todos los cardenales electoras se muestran preocupados. No solamente su Iglesia afronta problemas, sino la civilizaci√≥n. En Asia se escuchan tambores de una guerra nuclear. La crisis econ√≥mica no cesa y sigue atada a escandalosos procedimientos del capitalismo con sus bancos e industrias sin Dios ni ley. El medio ambiente se ha convertido en un infierno y la corrupci√≥n sin tasa ni medida se ha ense√Īoreado en todos los pa√≠ses.

Entre los cardenales electoras se cuestiona al chileno Errázuriz por su anuencia, complacencia y protección a delitos sexuales cometidos poco menos que a ojos vista.

Si al tercer d√≠a del c√≥nclave a√ļn no sale humo blanco habr√° una pausa de 24 horas. Luego vendr√°n otras siete sesiones. Y si all√≠ nadie vence se proceder√° a elegir Papa entre aquellos dos cardenales m√°s votados. Todo, como siempre, se cumplir√° en el m√°s absoluto secreto.

Oscar ‚ÄúEl Monstruo‚ÄĚ Vega

Periodista, escritor, corresponsal, reportero, editor, director e incluso repartidor de periódicos.

Se inici√≥ en El Sur y La Discusi√≥n, para continuar en La Naci√≥n, Fortin Mapocho, La √Čpoca, Ercilla y Cauce.

Actualmente reside en Portugal.

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