Notas
Financiamiento de la política: la reforma que esperamos este 2013
Publicado por: Pablo Valenzuela
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El sentido com√ļn es la cosa mejor distribuida en el mundo, porque cada uno piensa que est√° muy bien prove√≠do de √©l. Lo mismo que se√Īalaba Descartes sobre el sentido com√ļn se puede aplicar al desarrollo sustentable. Hoy todos se√Īalan y proclaman estar trabajando y haciendo cosas en pro de la sustentabilidad. Derechas e izquierdas, progresistas liberales y conservadores, todos abrazan el concepto y lo hacen suyo, pero, ¬Ņqu√© tan cierto es aquello?, ¬Ņse est√° haciendo de buena forma?

Cuando sobre un concepto complejo, como es el desarrollo sustentable, se establece un consenso transversal entre personas con distintas miradas de la realidad, muchas veces sucede que el entendimiento o pr√°ctica de ese concepto puede diferir, hasta que sean irreconocibles los elementos de esa consensuada idea en sus expresiones efectivas.

Afortunadamente, a pesar de su car√°cter asint√≥tico, en el caso del desarrollo sustentable existe alg√ļn acuerdo en relaci√≥n a su contenido normativo. O sea, existe cierto consenso sobre a que nos obligar√≠a a hacer o considerar especialmente pensando en decisiones pol√≠ticas.

De esta manera, una decisi√≥n, un acto de ejercicio de poder pol√≠tico si quiere adjetivarse con el preciado atributo de la sustentabilidad, debiera primero, integrar an√°lisis econ√≥micos, sociales, y ambientales, sobre los efectos e impactos que tendr√° la decisi√≥n a tomar o el acto a realizar. Para hacer ello de buena manera, deber√≠a someterse a la m√°s amplia participaci√≥n de aquellos que se ver√°n afectados con la medida. As√≠ tambi√©n, debiera considerar si la medida est√° siendo equitativa con las futuras generaciones, pero tambi√©n, y c√≥mo se nos olvida, hacer el examen si la medida o acto es equitativa, o sea, reparte de forma equilibrada los beneficios e impactos entre quienes se ver√°n afectados, o mejor a√ļn, si posibilita la mejora de quienes est√°n ya en una posici√≥n de vulnerabilidad.

Ahora bien, un proceso de toma de decisiones con esta calidad, que permita realizar estos análisis y examen de buena manera, necesita un ambiente de transparencia, rendición de cuentas y racionabilidad, cuyo peor enemigo es un sistema de financiamiento de la política oscuro donde el protagonismo no lo tiene el fisco, sino que privados. Me refiero al caso de nuestro país.

El financiamiento de la pol√≠tica es una reforma clave, necesaria para alcanzar el desarrollo sustentable. Si queremos lograr este tipo de desarrollo se necesita que las decisiones de los poderes pol√≠ticos se ajusten a ciertos procesos y a la consideraci√≥n de ciertos elementos, que un financiamiento de partidos y campa√Īas no completamente claro y con d√©bil participaci√≥n fiscal, obstaculizan.

En Chile son los privados, y aquellos que concentran poder econ√≥mico de manera abundante, quienes constituyen el principal motor financiero de la pol√≠tica. Es claro que no podemos asegurar que estos privados financiaran campa√Īas y partidos s√≥lo por buena voluntad y siempre pensando en el bien com√ļn. Por el contrario, es de toda l√≥gica pensar que financiar√°n a aquellos que se inclinen o se comprometan a inclinarse por las decisiones, leyes y actos que produzcan mayores beneficios a sus donantes.

Si el dirigente del partido, representante o autoridad sujeto a elecci√≥n no tiene otro modo de asegurar financiamiento, (y, como cada vez es m√°s claro, sin financiamiento es dif√≠cil competir con otro candidato que tenga ese dinero para desplegar presencia y visibilidad en medios y en la calle) claramente ese representante p√ļblico tiene un incentivo para considerar en mayor medida los intereses del donante, antes y primero que los elementos que debiera tomar en cuenta al realizar el examen que un desarrollo sostenible exige.

La alica√≠da confianza en las instituciones, (seg√ļn el Centro de Estudios P√ļblicos, s√≥lo un 10% de la ciudadan√≠a conf√≠a en el Congreso nacional) puede ser le√≠do como un s√≠ntoma de la oscura relaci√≥n que existe entre poder econ√≥mico y pol√≠tico. Esta situaci√≥n exige que los ciudadanos que creemos en la democracia, nos movilicemos por esta reforma. En marzo del a√Īo que reci√©n culmin√≥, un grupo bastante relevante de personas de figuraci√≥n p√ļblica solicit√≥ una reforma al financiamiento de la pol√≠tica en Chile. El omiso caso que se hizo a tal llamado, nos hace considerar que esta vez, la voz de alerta tiene que darse con m√°s fuerza.

Reforma que como lo hemos descrito, no sólo es vital para una democracia plena, sino que también es una acción clave para que nuestro país alcance un verdadero desarrollo sustentable.

Pablo Valenzuela Mella, Director Ejecutivo de Fundación Casa de La Paz.

Pablo Valenzuela

Pablo Valenzuela

Abogado de la Pontifica Universidad Cat√≥lica de Chile y M√°ster en Derecho Ambiental de la Universidad de Nottingham, Reino Unido. cuenta con 9 a√Īos de experiencia se ha desempe√Īado en la direcci√≥n de proyectos de desarrollo social, de acceso a la justicia y vivienda y de acceso a la informaci√≥n de car√°cter socioambiental.

Actualmente es Director Ejecutivo de Fundación Casa de la Paz donde lidera y guía el desarrollo de las iniciativas que lleva a cabo la Fundación en proyectos de desarrollo, iniciativas de incidencia ciudadana y de colaboración y alianza multisectorial, con fundamento en su Misión, Visión y Valores, a objeto de aplicar la Estrategia de Intervención Territorial.

pvalenzuela@casadelapaz.cl
@pvalenzuelam

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