Notas
Bolivia y Chile aquende los Tratados
Publicado por: Andrés Ajens
¬ŅEncontraste alg√ļn error? Av√≠sanos visitas

Esta, una historia: los gobiernos de Chile y de Bolivia firman un Tratado de límites (1874), que incluye el compromiso de someter a arbitraje cualquier desavenencia futura en la materia.

Un buen mal d√≠a el gobierno de Chile estima que se est√° incumpliendo el Tratado (asunto de impuestos m√°s, o menos, del salitre, como muchos a√Īos despu√©s volver√≠a a ocurrir con el alza unilateral del precio del gas por parte de Argentina) y, lejos de someter el diferendo a un arbitraje, lejos de respetar el Tratado, Chile invade militarmente Bolivia.

La derrota por las armas. Se apropia de extensos territorios, incluyendo toda la costa boliviana e inauditas riquezas mineras.

A los pocos a√Īos el gobierno de Chile le impone otro Tratado a Bolivia (el de 1904), que busca legitimar lo obrado por las armas, so pena de impedir de manera permanente todo comercio boliviano por los puertos del Pac√≠fico.

(A los ni√Īos de Chile se les ense√Īa en la escuela que la ‚ÄúGuerra del Pac√≠fico‚ÄĚ habr√° sido una guerra defensiva de la patria. Y los ni√Īos en Chile, c√≥mo no, mayormente se lo creen. En Bolivia los ni√Īos entienden que la susodicha guerra habr√° sido una maniobra, un robo a mano armada, aunque entre algunos de ellos a√ļn corra el rumor que los chilenos, en pleno carnaval, se llevaron el mar en balde).

Como si fuera poco: los mismos ej√©rcitos chilenos que invaden el litoral boliviano, y Per√ļ, son enviados luego a terminar de imponer la soberan√≠a estado-nacional chilena en territorio mapuche, al sur del Biob√≠o, desconociendo m√ļltiples Parlamentos (alias Tratados) heredados de la Colonia por la Rep√ļblica.

Ante la demanda mar√≠tima boliviana como ante la demanda territorial mapuche, el gobierno de Chile no se cansa de argumentar: ¬°hay que respetar la Ley, hay que respetar los Tratados!; ¬Ņen qu√© se convertir√≠a el mundo si los Tratados no fueran honrados?

* * *

¬ŅDar vuelta entonces la p√°gina, como suger√≠a el dictador (ante los cr√≠menes de lesa humanidad y otras colaterales hist√≥ricas menudencias)? ¬ŅAntes de leer siquiera la ‚Äúp√°gina‚ÄĚ, antes de subrayarla, de verla, de re/escribirla, antes de abrir campo al campo entre tan hist√≥ricas como fant√°sticas p√°ginas, de re/inventar pasos e incalculables intertextos por venir?

No se apela aqu√≠ pues a ninguna ley, a ning√ļn tratado (tan tangible como intangible), sino precisamente a un antes de la Ley, a un antes del Tratado: a lo en com√ļn a√ļn no normado, a la inventiva ‚Äúpol√≠tica‚ÄĚ si se quiere, a una po√©tica del encuentro ‚ÄĒ no exenta de posibles desencuentros, de cierto, pues un encuentro asegurado de antemano, un encuentro perfectamente programado, simple maquinaci√≥n fuera, y para nada decisi√≥n (pol√≠tica, responsable, etc.), y muy menos poema.

¬ŅPoema? Ni ‚Äúbellas palabras‚ÄĚ sin m√°s ni mera operaci√≥n de arte.

Lo por venir. Lo inesperado. Lo irrenunciable.

Emma Villaz√≥n es escritora cruce√Īa (Santa Cruz de la Sierra, Bolivia); Andr√©s Ajens es escritor penquista (Concepci√≥n, Chile); ambos son codirectores de la revista de poes√≠a Mar con Soroche.

Tendencias Ahora