En conversación con La Radio, el abogado de la confraternidad de amigos y familiares de presos, Carlos Quezada, se refirió a lo ocurrido esta madrugada en la cárcel de San Miguel, y lo comparó con la tragedia ocurrida en el Centro de Detención Preventivo de San Miguel el 11 de diciembre del 2000, donde 7 internos fallecieron por asfixia.
En primera instancia, Quezada se refirió a la gran molestia que sienten los familiares de las víctimas, por la falta de información acerca de los heridos y fallecidos, además de saber las causas del incendio.
El abogado aseguró que el lugar del incendio es una torre considerada “de buena conducta y baja peligrosidad”, donde se encontraban presos que postulaban a beneficios intrapenitenciarios, realizaban talleres y habían cometido delitos menos graves.
“Hasta el momento, Gendarmería no ha entregado información, no hay testigos directos de foco de incendio y si los hay están todos internados. La preocupación más fuerte ahora es informar a las familias, cosa que no han hecho”, declaró, asegurando que podría haber personas que en intento de salir, hubieran muerto por arma blanca.
Carlos Quezada cuestionó la aparente riña que habría derivado en incendio, ya que esta situación a su juicio es “muy similar a la vivida el 11 de diciembre del 2000, donde un vecino de la cárcel tuvo que llamar a Bomberos y Gendarmería, según lo que se dijo en ese entonces y se dice del caso de esta madrugada, no habría realizado el llamado a los funcionarios para controlar las llamas”.
También realizó una dura crítica en la materia, asegurando que no se ha avanzado nada en cuanto a control y hacinamiento en las cárceles. Además, indicó que “pese a los esfuerzos y medidas tomadas en la ocasión anterior (año 2000), no funcionaron los planes. La línea directa que se implementó hacia Bomberos tampoco funcionó esta vez”.
Por otro lado, señaló que, según lo que indicaron algunos reos, el incendio se habría provocado a las 4.30 de la madrugada, y a las 5.48 se habría recibido el primer llamado en la central de Bomberos, por parte de uno de los presos, que debió ser calmado por personal de emergencia, ya que se encontraba muy alterado.
Enviando corrección, espere un momento...