El Gobierno busca fortalecer el desarrollo de Rapa Nui -un territorio insular chileno ubicado en medio del Océano Pacífico-, pero es su deber mantener el estado de derecho y el orden público, afirmó el presidente Sebastián Piñera, ante un violento desalojo de nativos que habían ocupado terrenos privados y fiscales.

“Cuando un tribunal de la República ordena un desalojo, el Gobierno tiene que proveer los medios para que el orden público y la seguridad ciudadana se protejan, particularmente cuando es la demanda de la inmensa mayoría de los habitantes de la Isla de Pascua”, afirmó Piñera, en una encuentro con periodistas de medios extranjeros.

“El Gobierno debe cumplir su obligación con el Estado de derecho y con el orden público”, añadió.

La policía, apoyada en una orden judicial, desalojó el viernes a una treintena de manifestantes que ocuparon un terreno de una oficina pública en la localidad de Hanga Roa, capital de la isla, dejando un saldo de 20 lesionados y 6 detenidos.

La ocupación pacífica formaba parte de una serie de tomas ilegales de terrenos públicos y privados que desde agosto vienen realizando habitantes de la isla que consideran les son propios por derechos ancestrales.

Entre ellos fueron ocupados terrenos del hotel Hanga Roa, el más importante de la isla, así como varias oficinas públicas.

“Estamos plenamente conscientes de que Isla de Pascua es parte de Chile, de un Chile multicultural y que la cultura de Isla de Pascua es una cultura que debemos preservar”, afirmó Piñera.

El mandatario detalló que existe un programa de inversión pública y privada de más de 250 millones de dólares para los próximos cuatro años, destinado únicamente al desarrollo de la isla.

La Isla de Pascua está ubicada a unos 3.500 km del continente, con cerca de 4.000 habitantes, en su mayoría de la etnia polinesia Rapa Nui.