El grupo de los Seis e Irán se reúnen este lunes en Ginebra para reanudar las negociaciones sobre el programa nuclear iraní interrumpidas desde hace más de un año, en un clima que se tensó nuevamente el domingo tras el anuncio de Teherán de que controlaba el ciclo de producción de combustible nuclear.
Tras más de un año de interrupción, el encuentro entre el grupo “5+1″ (los cinco miembros del Consejo de Seguridad de la ONU: Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Gran Bretaña; y Alemania) y los iraníes es considerado como una prueba sobre la voluntad de Teherán de negociar realmente sobre su programa nuclear.
La jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, en nombre del grupo de los seis, y el responsable de la delegación iraní, Said Jalili, encabezarán las negociaciones el lunes y el martes luego de una semana agitada marcada por dos atentados contra científicos iraníes, atribuidos por Teherán a los occidentales, y las fugas de WikiLeaks.
El domingo Teherán aumentó la presión anunciando que produjo su primer lote de concentrado de uranio (“yellowcake”), etapa intermedia en la fabricación de uranio enriquecido, a partir de mineral extraído de una de sus minas en el sur del país.
El enriquecimiento de uranio está en el centro del conflicto que opone desde hace años a Irán con la comunidad internacional, que sospecha que Teherán busca dotarse del arma atómica.
Si los iraníes, que juzgan su derecho a enriquecer uranio como “no negociable”, estimaron que el anuncio había “reforzado” sus posiciones antes de Ginebra, las grandes potencias se mostraron muy preocupadas.
“Las preocupaciones que tenemos (sobre el programa nuclear iraní) son muy válidas”, explicó a la AFP una fuente cercana a las potencias. Un punto de vista compartido por Estados Unidos.
Esta revelación “cuestiona aún más las intenciones de Irán y genera nuevas preocupaciones”, reaccionó el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Mike Hammer.
Para Hammer, las negociaciones de Ginebra, que se llevarán a cabo en principio a puertas cerradas durante dos días, tendrán por objetivo “subrayar la preocupación de la comunidad internacional”.
“Veremos si Irán encara estas discusiones con la seriedad indispensable para responder a estas preocupaciones”, concluyó.
Los expertos son dubitativos sobre el resultado de este encuentro, que podrá en el mejor de los casos, según ellos, reintegrar a Irán en el proceso de negociación.
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