El Blog de Pato Yáñez

 

Hace 2 años, España vivía su hora más feliz en lo futbolístico al ganar la Eurocopa en Austria y Suiza. El rival en aquel domingo de Viena fue Alemania, selección que le espera para enfrentar el juego del miércoles en Durban.

fifa.com

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Mucho han cambiado ambos equipos desde ese partido. En el caso español, Fernando Torres ha encontrado compañía en la delantera con David Villa, el centro del campo pasó de ser gobernado por la contención de Marco Senna a un binomio armador de fútbol con Xavi y Andrés Iniesta.

Mientras que Alemania ha mantenido el esquema de aquella Eurocopa, pero con un cambio en las posiciones y los nombres: Friedrich era lateral derecho en la “Mannschaft” de dos años atrás, hoy es central junto a Mertesacker.

La ausencia de Michael Ballack permitió el ingreso de Mezut Özil, una de las grandes figuras del Mundial, y Bastian Schweinsteiger pasó de ser puntero izquierdo a ser un importante agente en la recuperación del balón.

España ha sido como aquel viejo camión petrolero a lo largo de la Copa del Mundo: No anda bien, ha demorado en engranar sus piezas, pero ha hecho lo necesario para avanzar a las rondas finales del certamen.

Ha construido su camino desde lo que realiza su mediocampo. La dupla Xavi-Iniesta genera balones que cazan Villa y Fernando Torres. En los segundos tiempos es Pedro que sale a cumplir con el mandato recibido durante el año en Barcelona: Abrir las defensas contrarias y ser el autor de las llegadas de riesgo a las puertas rivales (Caso claro: el gol de Villa ante Paraguay tras remate de Pedro al palo).

Alemania vivió el Mundial montado en una montaña rusa: incio por todo lo alto ante Australia, bajón futbolístico ante Serbia y Ghana, para explotar en las rondas definitorias del campeonato con exhibiciones de gran juego ante Inglaterra y Argentina.

Pleitos en donde cobraron importancia Thomas Mueller, uno de las grandes ausencias del miércoles, con su despliegue por la derecha y su altísimo poder de definición, el notable Özil y Miroslav Klose, que fue el hombre que desniveló el cuarto de final ante Argentina.

El equipo de Vicente del Bosque llega con una enorme interrogante a la semifinal: Arriesgar con dos puntas juntando a Villa y Fernando Torres o ingresar a Cesc Fábregas.

Joachim Low esperará a última hora a Khedira para saber si lo incluirá en el sector derecho del corte.

La capacidad del jugador del Sttugart es, junto a Schweinsteiger, fundamental en la segunda franja del pressing alemán, no tan sólo por la capacidad de contención, ya que es constructor del tramado de juego del equipo germano, algo que sufrió Argentina en los impecables 25 minutos iniciales del pasado sábado.

Situación que incomoda a España, lo que quedó demostrado en los juegos ante Chile y Paraguay.

Es la prueba de fuego para España y el penúltimo escalón en una meritoria campaña alemana, la que ha tenido que sortear a potentes rivales, que le han brindado los méritos suficientes para consolidarse como candidato a levantar el trofeo.