El ministro francés de Cooperación, Alain Joyandet, y el de Desarrollo de la Región de París, Christian Blanc, dimitieron este domingo en un momento en que el gobierno es blanco de críticas por presuntos casos de conflicto de intereses y gastos dispendiosos.
“Los secretarios de Estado Alain Joyandet y Christian Blanc presentaron su renuncia al Gobierno. El presidente de la República y el primer ministro aceptaron las renuncias”, precisó el Elíseo, sede de la presidencia, en un comunicado.
“Las funciones de Alain Joyandet serán asumidas por Bernard Kouchner”, ministro de Relaciones Exteriores, “y las de Christian Blanc por Michel Mercier”, titular de Espacio Rural.
Joyandet había sido criticado en dos ocasiones en los últimos meses por la prensa: una primera en marzo por haber alquilado un avión privado por 116.500 euros para un viaje ministerial a Martinica (Antillas), y otra en junio al ser sospechoso de haberse beneficiado de un permiso de construcción ilegal para ampliar su casa cerca de Saint-Tropez (sur).
Por su parte, el secretario de Estado encargado del Desarrollo de la Región de París, Christian Blanc, fue muy criticado por haberse gastado 12.000 euros en habanos a cuenta de los fondos públicos.
Estas renuncias se inscriben en una serie de polémicas que salpican a varios ministros franceses por su tren de vida y presuntas implicaciones en casos político-judiciales.
El más sonado es el del ministro de Trabajo, Eric Woerth, sospechoso de “conflicto de intereses” por haber desempeñado el cargo de ministro de Presupuesto (de 2007 a 2010) cuando su esposa administraba parte de la fortuna de la heredera del gigante de los cosméticos L’Oréal, Liliane Bettencourt, sobre la que también pesan sospechas de fraude fiscal.
Otros miembros del gobierno han sido criticados por hospedarse en hoteles muy caros o por prestar sus residencias de función a familiares.
Estas revelaciones sucesivas afectan al presidente conservador Nicolas Sarkozy, quien prometió una República ejemplar y ahora es criticado por aplicar medidas de rigor a los hogares franceses.
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