El terremoto y maremoto del pasado 27 de febrero tendrán implicancias sobre el crecimiento y la inflación tanto en el mediano como en el largo plazo, dice el Informe de Política Monetaria (IPoM) de marzo, entregado hoy por el Consejo del Banco Central a la Comisión de Hacienda del Senado.

Banco Central

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El Informe fue presentado por el Presidente del Instituto Emisor, José De Gregorio, acompañado por el Vicepresidente Manuel Marfán y los consejeros Enrique Marshall, Sebastián Claro y Rodrigo Vergara.

El informe dice que la catástrofe provocó una pérdida de stock de capital que impactó la capacidad productiva de la economía, afectando con ello la evaluación de las holguras de capacidad, las presiones inflacionarias y la reacción de la política monetaria. Agrega que habrá un efecto adicional originado en los futuros esfuerzos de reconstrucción pública y privada, aunque dependerán de su magnitud, temporalidad, fuentes de financiamiento y composición y focalización del gasto.

Para el escenario base del IPoM, el Consejo del Banco estimó como supuesto de trabajo que el terremoto destruyó un 3% del stock de capital productivo neto de la economía, estimación que se basa en el catastro de daños dado a conocer por el Gobierno y una relación histórica entre el valor bruto y el valor neto de este stock de capital.

En un recuadro, el IPoM explica que el stock de capital bruto es el valor de los activos utilizados en el proceso productivo valorados como si fueran nuevos, mientras que el valor neto es el valor bruto del stock de capital menos la depreciación de los activos, debido a su deterioro físico, obsolescencia normal o daños por accidentes normales.

Señala que esta pérdida de stock de capital implica que el producto tendencial de este año será entre 1,0 y 1,5% menor al que existía antes del terremoto.

El Informe de marzo sostiene que, como efectos de corto plazo, el terremoto tendrá en el primer trimestre un efecto negativo del orden de 3 puntos porcentuales en el crecimiento anual del PIB, lo que disminuirá a cerca de dos puntos porcentuales en el segundo trimestre.

Para el año completo, el Consejo del Banco Central estimó en este IPoM un crecimiento de entre 4,25 y 5,25 por ciento, algo menor que el previsto en diciembre. Ello, debido a que los efectos inmediatos del terremoto y maremoto predominarán sobre el aumento que provocarán los esfuerzos de reconstrucción.

Señala que a partir de la catástrofe, se generará una mayor inversión de cerca de un punto porcentual del PIB en el 2010. Esta cifra considera tanto nueva inversión como la reasignación de proyectos previamente planificados.

Respecto de la inflación, el IPoM sostiene en su escenario base que la variación anual del IPC superará el 3% en el segundo semestre de este año, ubicándose en torno a 4% por algunos meses para volver a oscilar alrededor de 3% durante todo el 2011.

Las proyecciones contenidas en el IPoM incorporan el supuesto de que la política monetaria continuará siendo muy estimulativa en los próximos meses y que hacia fines del horizonte de proyección, la Tasa de Política Monetaria convergerá a un nivel similar al que arroja la Encuesta de Expectativas Económicas de marzo. El Informe agrega que, no obstante, su ritmo de normalización será algo superior al considerado en esa encuesta.

También considera un déficit estructural del Fisco que llegó a 1,2% en el año 2009 y que alcanzará el balance hacia el término de la actual administración.

El Consejo del Banco estimó que el balance de riesgos de mediano plazo para la inflación y el crecimiento está equilibrado, aunque el terremoto y maremoto hacen que la incertidumbre sea mayor que la habitual, en especial respecto de los registros de actividad de marzo y abril. Por ello, considera que el balance de riesgos para la actividad en el muy corto plazo está sesgado a la baja.