China adelantó a España para convertirse este año en tercer país con mayor capacidad instalada de energía eólica, según anunció el miércoles por la noche la agencia oficial China Nueva.

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La capacidad instalada china alcanza a finales de este año 20 gigavatios (GW), declaró Shi Lishan, vicedirector del Departamento de energías renovables de la Administración Nacional de la Energía, citada el miércoles por la noche por la agencia oficial.

Según esta fuente, China se sitúa ahora por delante de España, para ocupar el tercer lugar en producción eólica, por detrás de Estados Unidos y Alemania, respectivamente primero y segundo.

Estados Unidos disponía de una capacidad instalada de 25,2 gigavatios a finales de 2008 (20,8% de la capacidad mundial), España de 16,8 GW y China de 12,2 GW, según estadísticas oficiales chinas.

La progresión china es claramente superior a la evolución mundial. En 2008, la potencia instalada dobló por cuarto año consecutivo.

“En términos de amplitud y de ritmo, el desarrollo de la eólica en China no tiene equivalente en el mundo”, subrayó el mes pasado Steve Sawye, secretario general del Global Wind Energy Council (GWEC). “Al ritmo actual, serán primeros mundiales en términos de capacidad instalada de aquí a finales de 2011, principios de 2012″.

China, primer emisor mundial de gas de efecto invernadero, desea que las energías renovables representen el 15% de su abastecimiento energético de aquí a 2020, frente el 9% el año pasado.

El objetivo de la Unión Europea es del 20% para el mismo año, 2020.

China reforzó el pasado sábado su apoyo a las energías renovables.

El comité permanente de la Asamblea Nacional Popular (ANP, parlamento) adoptó una revisión de la ley que obliga a las sociedades de distribución a comprar toda la electricidad producida por el sector de la energía renovable.

Actualmente, el carbón, altamente contaminante, supone alrededor del 70% de la energía china.

China, tercera economía mundial que se encamina hacia una tasa de crecimiento de al menos el 8% este año, fue muy criticada en la conferencia de la ONU de Copenhague por haber impedido la adopción de un texto vinculante de reducción de emisiones contaminantes.